A petición de algunos de nuestros lectores, presentamos una descripción breve y puntual de como los actores, partidos y líderes de opinión operan las redes sociales para comunicar los asuntos de gobierno, políticas, decisiones, controversias, debates, proyectos, reclutar seguidores, promover el voto y sobre todo incidir en la opinión pública.

¿Cuáles son estas expresiones, como estamos cambiando, hacia donde apuntan estas tendencias políticas?

El Big Data Electoral

Mucha información fluye en Internet y nos refleja las dimensiones y características del mercado electoral. El amplio espectro de usos, la popularidad y la facilidad con la que operan las redes sociales permiten un monitoreo integral de las conductas, tendencias, preferencias, ideas y niveles de participación de la sociedad con relación a los temas políticos.

Por ejemplo, cuando tu seleccionas una batería diaria de medios, analistas y notas de contenido político, gubernamental o electoral, participas en encuestas, haces comentarios, difundes o integras comunidades; podemos determinar el nivel de involucramiento, problemática, intereses, postura, opiniones y seguimiento que tienes sobre un determinado actor o tema en particular, a partir de lo cual podemos también evaluar si eres seguidor o líder; liberal, moderado o radical.

Seleccionar el mejor mensaje, estructurar discursos, seleccionar colores, definir vestuarios, estilos de propaganda, armar la agenda de campaña, explorar los escenarios de votación y desarrollar publicidad electoral es mucho más fácil conociendo las tendencias del mercado digital.

De la misma forma, podemos analizar el modelo de coyuntura, cuales son los temas, demandas ciudadanas, contenidos, problemas, preocupaciones, los debates o los elementos a partir de los cuales la sociedad toma sus decisiones políticas.

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La exploración social en profundidad

Tu actividad en redes sociales es el sondeo más profundo y detallado de tu personalidad. Gustos, relaciones, movimientos, trabajo, viajes, transporte, servicios, consumo, mercado, entretenimiento, toda tu actividad monitoreada en tiempo real; todo eso de manera conjunta en una enorme base de datos que puede ser segmentada por edades, territorios, estratos, educación, ingreso, empleo.

Más aún, existen herramientas, técnicas, arcos, conexiones, suscripciones, nodos, rutas de búsqueda para construir perfiles de recursos, habilidades, características, personalidad y socialización mucho más complejos, todo disponible, abierto, sin invasiones. Poderosos motores de búsqueda y los complejos modelos matemáticos de nuestros días han convertido a la red en una encuesta y sondeo electoral permanente.

La movilización y activismo digital

Actualmente es posible estimular las ideas, participación y opinión políticas desde todas las plataformas, aplicaciones, medios digitales y sitios sin que incluso sea percibido por un usuario.

Ligar conceptos, enlistar, sobresalir, repetir, bots, defensores, promotores, polemistas, fake news, identidades falsas, todo eso existe hace un buen rato; sin embargo, su uso político se ha diversificado, actualizado y detonado estratosféricamente.

Nos encantan las bromas, los chistes, las parodias, los memes, son el grafiti y la caricatura política de nuestros días. Inserta cualquier comentario en una noticia y las respuestas, el debate y otras opiniones surgirán de inmediato. Enormes ejércitos de perfiles fantasma se movilizarán para defender o atacar una decisión de gobierno; los bots hablarán en favor de su patrocinador y acallar cualquier crítica.

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Como sabemos, cada elector con un teléfono se convierte en un medio y una crisis potencial de comunicación, la fiscalización y acoso ciudadano es permanente y se vuelve extremo durante los tiempos electorales.

La presión digital también puede influir sobre los periodistas, analistas o comentaristas políticos, ya que estos se mantienen muy atentos de los niveles de lectura o difusión que puedan alcanzar por lo que buscan ajustarse a lo que las redes van marcando como tendencia.

Nadie sobrevive a los 10 primeros elementos que arroja un motor de búsqueda; una vez que un político es ligado a una serie de conceptos, objeciones, delitos, temas, omisiones, errores, chismes y/o negativos su identidad digital trascenderá sobre la real.

Impactan también el número de seguidores, likes, imágenes, contenidos, formatos, estilo. A partir de esos elementos, los electores tomarán decisiones y establecerán el orden de preferencias hacia la siguiente elección, apoyarán decisiones, opinarán, comentarán o forjarán más seguidores.

Elementos colaterales

En el marketing político digital todo lo que exploras, los sitios que frecuentas, hipervínculos, registros, suscripciones, los comentarios o las paginas que dejas abiertas, todo eso es fuente de datos, información, comportamientos, contenidos que sirven a los propósitos de seleccionar candidatos, promover ideas, determinar posiciones políticas, reclutar seguidores o movilizar conciencias.

El marketing digital es por esencia estratégico, de iniciativa y ofensivo. Nada se desperdicia, incluso si estas pensando en postularte; puedes haber dejado rastros, información personal o contenidos (videos, audios, imágenes, documentos) en manos de tus opositores; parafraseando todo lo que publiques en redes podrá ser usado en tu contra. Ni la sociedad, ni los partidos, ni los medios, ningún actor político puede hoy quedarse al margen ni ser pasivo en este tema.

 

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