Por Ana de Saracho*

Lulú es una mujer extraordinaria originaria de una ranchería cercana a Zacatlán de las Manzanas en el estado de Puebla. Es mamá de tres hijos y su esposo decidió dejarla cuando ellos tenían sólo 16, 14 y 12 años. Ella tuvo que hacerse cargo sola, de salir y sacarlos adelante, así que decidió venir a la capital a ofrecer sus servicios como trabajadora del hogar. Ella prefiere salir tres días completos, solo cada 15 días, porque el viaje de ida y vuelta a Zacatlán de las Manzanas le implican 500 pesos de su sueldo, sumado a las cuatro horas de traslado y hora y media que debe caminar para llegar y salir de su ranchería.

Sin embargo, siempre tuvo que volver, porque ahí dejó lo más preciado que tiene, su familia. Por más de 15 años tuvo que mantener a sus hijos, brindarles alimentación, educación y salud, aun cuando ella no contó en su momento con nada de eso.

Hoy tiene la satisfacción de haber sacado adelante a todos sus hijos, uno de ellos con una carrera terminada y un trabajo en el que puede ejercer su profesión. Los ha visto viajar y conectar con el mundo como ella no pudo y, a cambio le han dado la dicha de ser abuela de cuatro hermosas niñas que para ella son la mayor de sus tesoros y motivaciones.

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Poder hablar con ellas y verlas crecer utilizando el WiFi de la casa en la que trabaja la ha acercado un poco más, aunque no tanto como quisiera. En donde ellas viven no hay servicios de telecomunicaciones, más que alguna cobertura incidental de algún operador que de vez en cuando les permite generar una llamada robotizada. Así, algunas veces tiene la dicha de recibir vía WhatsApp o Facebook alguna foto o video, y otras, las menos, Estrellita y Lupita pueden hablar con su abuelita porque han podido acompañar a su mamá a Zacatlán de las Manzanas. Esto genera en ella un gesto que no tiene precio. Una sensación de felicidad y motivación, mezclada con alivio de saber que están bien.

¿Cómo cambiaría su vida si la distancia que las separa se acortara? ¿Si en su ranchería hubiera disponibilidad de servicios de telecomunicaciones? El Gobierno en curso puede cambiarlo. Sólo requiere tener aliados, trabajar de manera colaborativa con el sector privado que, por cierto, busca lo mismo, el crecimiento social y económico de todos los mexicanos.

Así que aquí, les comparto mi solución, partiendo de elementos reales y que están en la mesa en espera de la toma de decisiones.

El Gobierno federal tiene en las manos la próxima licitación de la Red Troncal con los pares de hilos de CFE. Esta red no podría llegar a las rancherías, ya que se trata de una red concentradora de tráfico, pero seguramente contará con un hotel en alguna subestación de CFE cercana a Zacatlán, en la que los operadores móviles puedan instalarse para desplegar su red de acceso y así poder brindar servicios no solo a la ranchería de Lulú, sino a muchas cercanas que puedan servirse con la misma cobertura.

Para los operadores móviles resulta mucho más barato el despliegue de sus propias redes, que para el Gobierno generar proyectos independientes cuya subsistencia, además, dependa siempre de la existencia de recursos etiquetados para ello. Es así como, si el Gobierno aceptara que las empresas desplegaran infraestructura en zonas no cubiertas y, que la inversión realizada fuera acreditable contra un porcentaje de los derechos de espectro que anualmente se pagan, Lulú y muchas otras familias estarían aún más cerca.

Pero esto no es todo, si además el Gobierno se asegurara de que los tres hijos de Lulú tuvieran un equipo terminal móvil con conectividad 3G por lo menos, podría lograr además un gran paso en su inclusión financiera, en la movilidad de la economía, en la salud preventiva, en la seguridad y, aunque usted no lo crea, también en su fiscalización.

Hoy el Gobierno federal recauda aproximadamente 30 mil millones de pesos anuales por derechos de uso de espectro y por cobro de IEPS sobre el uso de servicios de telecomunicaciones y, con solo la utilización del 30% de dichos recursos, se podrían cubrir en el corto plazo más de 400 localidades de entre 5,000 y 2,500 habitantes, que redundarían en el mayor beneficio social que tanto anhela la mayoría de los mexicanos.

*Directora de Regulación de Telefónica Movistar.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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