Aún no existe certeza respecto a los efectos que podría generar la reforma fiscal de Estados Unidos en México, pero en caso de que el gobierno federal decida integrar medidas para contener un potencial impacto, éstas deben estar enfocadas en la deducción de impuestos.

Aunque diversas organizaciones y expertos apuestan por la reducción del Impuesto Sobre la Renta (ISR) para compensar el paquete de recorte de impuestos a empresas estadounidenses, esto podría generar un boquete fiscal a las finanzas públicas mexicanas, advirtió José Gerardo Alfaro Osorio, integrante de la Comisión de Investigación Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México.

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A través de un paquete de deducciones a personas morales y físicas entre ellos a la repatriación de capitales, activos fijos, salarios y prestaciones a trabajadores, se podría contrarrestar con más eficacia los posibles efectos de la reforma fiscal.

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“Creo que es importante no espantarse, pero sí debemos tomar precauciones. El gobierno mexicano nos debe decir cuáles serán los posibles efectos y qué podemos hacer, la repatriación de capitales y hacer deducibles los salarios y prestaciones a salarios a 100% y ampliar las deducciones de personas físicas va a minorar lo que pudiera suceder”, expuso Alfaro Osorio en entrevista telefónica con Forbes México.

La reforma tributaria impulsada por Donald Trump incluye la disminución del impuesto corporativo de 35% a 21%, la exención fiscal de 20% para los dueños de los negocios sobre sus utilidades y renueva la manera en que se cobran tributos a las multinacionales al exentar dividendos de subsidiarias extranjeras, a través del sistema de Exención por Participación sobre Rentas Mundiales.

Se pronostica que estas medidas aprobadas por el Congreso estadunidense afecten la economía mexicana, sobre todo porque podría restarle atractivo a a México como destino de inversión para las grandes compañías.

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) hizo una propuesta preliminar que podría ayudar a aminorar el impacto de la reforma, la cual se concentra en dos medidas: recortar el Impuesto Sobre la Renta (ISR) para las empresas con domicilio fiscal en México de 35 a 21% y generalizar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en 15%.

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Pero desde la perspectiva del integrante del Colegio de Contadores Públicos de México, las deducciones benefician más a los empresarios que una disminución de tasas.

“Una de los asuntos que limita a las compañías es la inversión en activos fijos, sería muy bueno que el fisco promoviera la inversión de activos fijos, porque ahorita la promovió en un decreto, pero hasta 100,000 pesos en determinadas actividades. Se necesita abrir la inversión a las grandes compañías, a personas que realmente están invirtiendo dinero para que les permitas deducir toda la inversión en activos fijos, más los salarios que se limitaban”, apuntó el especialista.

Otros expertos también han advertido de la necesidad de integrar una reforma total a las leyes fiscales del país, con el objetivo de contrarrestar los efectos negativos por los cambios hehcos en Estados Unidos.

 

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