Por Luis Carlos Chacón J.*

Además de una positiva revisión de los avances que han tenido los emprendimientos que patrocina Singularity University y las charlas sobre el avance exponencial del futuro en diferentes aspectos y expresiones de tecnologías emergentes, en el reciente foro de esta institución se respiró también escepticismo (ante las poquísimas oportunidades en las que el mundo ‘tech’ y ‘no tech’ se encuentran) relacionado con la factibilidad de las propuestas, lo cual es normal cuando se está mostrando algo disruptivo, pero también con el ‘ecosistema’ que sostiene a Silicon Valley.

Como siempre, todo tiende a cruzarse. Durante el Singularity University Global Summit 2018, The Economist presentó un reporte que cuestionó el rol de esta zona de California a partir de cuatro realidades:

  • Cuesta cuatro veces más crear un emprendimiento en esta zona de Estados Unidos en comparación a otros lugares.
  • En los últimos cinco años la inversión en proyectos en el Valle pasó del 60 al 40%, siempre aludiendo a la nueva relevancia de lugares como Berlín, Austin, Israel y Los Ángeles.
  • Es particularmente difícil competir bajo la sombra de las grandes compañías que tienen más capacidad para pagar los mejores talentos del mercado.
  • En términos generales, innovar se está convirtiendo en un proceso más difícil que requiere mayor ‘pensamiento’ estratégico, agilidad de prototipado y modelos eficientes de negocio.

También puedes leer: Singularity University Global Summit: Lo ‘exponencial’ gana terreno

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Luego de tener una decena de conversaciones con expertos, nos enfocamos en presentar las tres posiciones que se pudieron percibir alrededor del tema dentro de los presentes y participantes en el foro global de Singularity University:

  • Los defensores de lo que está sucediendo (y predicen una nueva etapa).
  • Los que critican las fallas de fondo y forma (buscando nuevas prácticas).

El defensor: Rob Nail, Socio Fundador y CEO de Singularity University

Desde su perspectiva (que de paso propone como parte de la misión de Singularity University), estamos en un momento donde el modelo exponencial se llega a multiplicar por 10, lo que mezclado con el hecho de que para muchos emprendedores e inversionistas lograr el bien común se está convirtiendo finalmente en un modelo de negocio rentable, “en este momento llegar a un billón de personas con la tecnología es posible, así que si tenemos un billón de personas con un problema podemos llegar con una solución masiva que al mismo tiempo genere ingresos”.

Y para lograr llegar a este punto, según Nail, Silicon Valley tiene el mejor ecosistema de soporte, donde la innovación puede ocurrir a nivel mundial porque “todos los actores importantes para que esto suceda tienen una mirada estratégica en lo que sucede en Silicon Valley desde hace décadas, porque ahí se encuentran los hubs y centros de educación que desarrollan la innovación y la diversidad de la zona no tiene límites”.

Rob Nail, Socio Fundador y CEO de Singularity University.

Con respecto al fracaso dentro del emprendimiento, que tanto se critica por el índice de crecimiento dentro de la economía de Silicon Valley, para Nail “se trata de cambiar la perspectiva, debes verlo como aprender”. Los expertos que soportan esta visión hacen referencia a la necesidad de iteración que requieren las tecnologías para que logren llegar a ser relevantes para el consumidor común —UX—, volviéndose una especie de ‘mal necesario’ que se debe pagar si usted quiere que su teléfono y sus aplicaciones sean fáciles de utilizar.

Además de muchas más personas llegando a tecnologías que le ayuden al bien común (por supuesto creada en Silicon Valley) siendo al tiempo rentables, Neil destaca que el fenómenos de Leapfrogging (que masifica los productos con mayor rapidez en mercados emergentes) es parte crucial de la nueva dinámica de innovación y modelo de negocio de estas nuevas empresas, asegurando que “esto marca nuevos retos estratégicos alrededor de entender el contexto regulatorio de países como México, Egipto, Brazil, Indonesia, Vietnam o Colombia para las grandes empresas de tecnología”.

Puedes consultar a Rob Nail en SU Global Summit 2018 dando clic aquí

Entonces el futuro al que se enfrenta el ecosistema de Silicon Valley, según el CEO de Singularity University, debe prepararse para un modelo donde la vida diaria de la humanidad se encuentre “digitized, deceptive, disruptive, demonetized, dematerilaced, democratice” (digitalizada, elusiva, disruptiva, demonetizada, desmaterializada, democratizada). Las premisas de los líderes de Singularity también buscan eludir a sus audiencias (nuevas o de siempre) de una realidad: la tecnología también ha logrado durante la historia disminuir radicalmente la línea de pobreza.

El crítico: Pablos Holman, inventor, empresario y hacker

Con un ímpetu que es poco común dentro de los voceros de Silicon Valley (mas no desconocido), el tono polémico de Holman logró conectar con la audiencia de su charla y con los diferentes medios, con los cuales expuso los temas con los cuales se siente insatisfecho con el Silicon Valley de hoy. En una conversación animada hizo una descripción del lugar y cómo ha cambiado, lo que se hace hoy en el mismo, cómo se alimenta el sistema que lo moviliza, y lo que le hace falta para que pueda volver a su curso de éxito.

Su recuerdo de cuando llegó a esta zona de California a principios de los 80, lo llevan a confirmar que “antes todo se trataba de una visión holística, donde estábamos unos pocos buscando cambiar la humanidad desde la tecnología, hoy Silicon Valley se transforma y evoluciona con una visión mercantilista, donde la cantidad de actores entre bancas, inversionistas, empresa privada y gobierno terminan saturando la esencia del lugar”.

Pablos Holman, inventor, empresario y hacker.

Con respecto a lo que se hace hoy afirma que “existe una gran diferencia entre generar innovaciones y hacer un modelo de negocio a partir de la adaptación de una innovación existente. Facebook es un gran caso de algo que todos creen que es innovador y lo que ha sido es un excelente negocio basado en crear actualizaciones de un algoritmo que existía mucho antes”.

Y cuando logra explicar por qué este modelo funciona, confirma que “tiene que ver con el hecho de que Silicon Valley se dedica a crear una cultura de consumo donde todos tienen que ser early adopters, creando un modelo consumista que implica tener la última app y saber que eventualmente será borrada”. Con todo esto deja una reflexión alrededor de la importancia del consumismo masivo versus lo que realmente es necesario para vivir.

Finalmente, cuando se le pregunta sobre las cosas que están haciendo falta dentro del sistema de Silicon Valley, comenta: “los humanos han evolucionado para tomar decisiones emocionales, mientras estamos aprendiendo a tomar decisiones desde el cruce de data, nos volvimos expertos en recolección y cruce de información, olvidando lo esencial del comportamiento humano”. Suena como toda una idea de negocios.

Puedes consultar a Pablos Holman en SU Global Summit 2018 dado clic aquí

*El autor es consultor global y columnista de Forbes.

 

 

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