Por Luis Carlos Chacón J*

Para todo el que se relaciona con el mundo del emprendimiento tecnológico y Silicon Valley es una especie de ‘nave nodriza’, nos referimos a Singularity University, que seguramente ha pasado por sus conversaciones al menos una vez (si no es que le es muy familiar o es todo un seguidor), y no es fortuito. En la década que esta institución creada por Ray Kurzweil y Peter Diamantis lleva en las instalaciones de NASA, se ha consolidado como centro de estudio y pensamiento líder en prospectiva y tecnología a nivel global.

Parte de su mensaje siempre ha sido que Singularity es el lugar donde se encuentran los emprendimientos e inversionistas con algo en común: una visión futurista donde el optimismo y prosperidad creadas a partir del modelo exponencial de la tecnología, logra contrarrestar la posición de otros grupos, que suponen que el impacto de la inequidad y escasez de recursos naturales seguirá sosteniendo la premisa de que ‘el futuro ya está aquí, solo que mal distribuido’.

Un futuro triste o feliz, es lo que se pone a debate y, paradójicamente, gracias a la tecnología ambas partes tienen todos los argumentos para demostrar su posición.

PUBLICIDAD

Buscando entender la visión positiva, logramos cubrir en San Francisco la edición 2018 de la cumbre anual de Singularity University, uno de los eventos más relevantes de la agenda anual de Silicon Valley (como el realizado por Salesforce), donde durante tres días se reunieron diferentes conferencistas —de 101 el 56% venían de la institución, 33% de otras compañías y 11% de Deloitte— para hablar del futuro de la data, Inteligencia Artificial, empleo, movilidad, transporte, salud, entre otros.

Lo primero y más urgente a atender llega cuando, en una charla del tercer día, la conferencista (profesora de SU) comenzó diciendo: “quisiera contarles que en el evento hasta este momento se ha dicho 5,700 veces la palabra exponencial”.

En términos generales para las personas que trabajan en las industrias de tecnología, lo exponencial se refiere a la forma como el avance de la innovación y el acceso a la tecnología sucede con mayor rapidez y en números que se multiplican —Ley de Moore—. Mientras que a la televisión le tomó 13 años tener 50 millones de usuarios, a los smartphones les tomó nueve meses tener un billón de descargas de aplicaciones.

Por supuesto ese discurso exponencial y sus números tienen múltiples seguidores, para los cuales el mensaje no sonaba repetitivo (de hecho era sobresaliente); sin embargo, otra nutrida parte de los visitantes a la cumbre no están totalmente involucrados en la industria (van buscando cómo actualizar su conocimiento alrededor del tema para complementar su vida profesional habitual) y para ellos esta magnificación del concepto fue difícil de entender.

Singularity University Global Summit. Uno de los temas tratados ahí fue el del papel de Silicon Valley en la actualidad.

El otro protagonista dentro de los temas tratados en el evento fueron las críticas a las grandes empresas de tecnología a nivel global, que paulatinamente, y ante la presión gubernamental internacional, les ha tocado entrar a vivir dentro de prácticas corporativas. Especialmente Facebook fue protagonista, sobre la forma como usa la data de sus usuarios, su rol en la arena política, cómo invade la privacidad, Zuckerberg.

En este tipo de casos, y ante el ‘calado’ del evento a nivel global, se podría esperar que así como hay críticas, hubiera la posibilidad de ver a los protagonistas del otro lado de la historia exponiendo sus argumentos, poder ver a los Apple, Microsoft, Google, Amazon o Facebook argumentando si son responsables o no. Esto no sucedió. Vimos mucho a los talentosos profesores, fundadores y ex alumnos de Singularity University y pocos que debatieran su posición.

Luego conversando con un socio de negocios que también ha tenido la oportunidad de ir a otros espacios similares a este (como CannesLions, CES, Seeds&Chips, etc.) me dio un Insight poderoso: “Si te das cuenta, desde el nombre te están diciendo lo que vas a ver: Cannes te habla de un pueblo donde se desarrolla una feria de creatividad global donde participan todos los actores; en Singularity vas a ir a ver el punto de vista de Singularity”. Hay que saber manejar expectativas, sería el consejo antes de planificar su viaje a la bella, y costosa, bahía de San Francisco.

El tercer protagonista dicho esto fueron ellos mismos, que a propósito de su décimo aniversario generaron un ambiente festivo, que también se dejó ver en un tono más positivo del futuro, denotando que varios de ellos están convencidos de que la tecnología llegará a todos los rincones del mundo cambiando todos los hábitos de vida, y logrando incluso que gracias a la alimentación, transporte, etcétera, sea más posible. Usted podía ver el apasionamiento con el cual Peter Diamantis celebraba, defendía y confrontaba a todo aquél que cuestionaba esta premisa.

Así las cosas, en el fondo el evento se trató de la ruptura de dos paradigmas, uno relacionado con Silicon Valley como el centro de la innovación tecnológica y otro con el real estado del crecimiento exponencial de la tecnología per se.

Con respecto al esplendor de Silicon Valley, que a finales de los 70 logró darnos todos los genios que han creado el estilo de vida que tenemos hoy, es inevitable ver que la actualidad dista de ese entorno, muchas de las empresas que nacen o se tratan de consolidar en este lugar no logran llegar a sus metas, en un sistema cerrado y costoso más allá de la lectura ‘Tech’. También llama la atención lo poco que se menciona en las charlas lo que sucede en los ‘Big Five’ fuera de EU, nos referimos a los cinco países líderes de robótica: Japón, China, Corea del Sur y Alemania.

También puedes leer: La digitalización es el éxito para las empresas, según Singularity University Labs

En relación al crecimiento exponencial, se hizo evidente que éste (el mundo que sucede en Silicon Valley donde la mayoría de la población es una mezcla entre early adopters y heavy users), no está alineado con las realidades globales, donde la inequidad socioeconómica y la omisión conveniente que muchas veces el gobierno y las personas le hacen, se incrementa día a día. Paradójicamente se parece a San Francisco, donde uno de los estilos de vida más avanzados y elaborados del mundo vive en armonía con los habitantes.

Y si bien buena parte de las charlas presentaron iniciativas donde la tecnología logra cambiar estados de pobreza, hambre, educación o salud en lugares emergentes, donde la mayoría de la población es vulnerable como África y Centroamérica, las muestras siempre terminan siendo pequeñas.

Esto sucede por dos motivos: es posible que los proyectos tengan poca alineación y conocimiento de las agendas y políticas de los gobiernos locales, o que en efecto su aplicación siga siendo más costosa de lo esperado (como pasa especialmente en el campo médico, donde más se evidencia que el futuro pasará en los próximos años para muy, muy pocos).

También puedes leer: ¿Y tú quién eres? La tecnología responde por ti

Asociando todos los puntos se denota que el concepto de lo ‘exponencial’ hace parte de la nueva estrategia para vender y promocionar la creación de nuevas empresas de tecnología, que de algún modo es un sistema de negocios donde diferentes actores que incluyen fondos de inversión, servicios legales, programación, centros de innovación y otros puedan seguir funcionando e incrementar el eje de negocios de esta zona de California. ¿Es posible que por esto se haya creado una cultura y sistema económico alrededor de fracasar en las nuevas generaciones de empresas y empresarios?

En conclusión, hoy podemos vislumbrar en la mesa dos posiciones alrededor del rol y estatus de Silicon Valley y su sistema de negocios:

  • Algunos creen están a punto de lograr pasar la curva inventiva de tecnología para cambiar el mundo y crear el nuevo y próspero futuro.
  • Otros piensan que requieren dejar su lado mercantil, dejar de mirar a ellos mismos, adoptar posturas y tener una visión realmente incluyente.

Para analizar estas posturas, en una siguiente nota mostraremos las conclusiones de dos entrevistas con personajes del foro a los que tuvimos acceso:

  1. El defensor: Rob Nail, socio fundador y CEO de Singularity University.
  2. El crítico: Pablos Holman, inventor, empresario y hacker.

Al final, después de la vez 5,701 que siguieron hablando de lo exponencial, fue inevitable recordar que a veces la repetición no cumple el propósito esperado.

A Jose Emilio agradezco todo el apoyo en entrevistas y cubrimiento —como dicen en Colombia— se lo gozó.

*El autor es consultor global y columnista de Forbes.

No te pierdas el foro Game Changers 2018. Busca información dando click en la imagen:

 

Siguientes artículos

Game Changers 2018: una visión estratégica de liderazgo, trabajo y civilización
Por

El 16 de octubre se llevará a cabo el foro Game Changers 2018, una oportunidad para descubrir aquellas tendencias que es...