La fuerte recesión esperada para 2020 y las dificultades para la recuperación llevaron a la calificadora Fitch Ratings a bajar en un grado la nota soberana de México a BBB- desde BBB. Es la segunda baja para la nota soberana por parte de la agencia en menos de un año.

“La recuperación esperada para el segundo semestre de 2020 probablemente se verá frenada por los mismos factores que han obstaculizado el desempeño económico reciente, que han afectado la calificación y el nivel de ingresos”.

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Fitch destaca que se observa un deterioro en el clima de negocios en ciertos sectores, a pesar de los ejemplos de cooperación con el sector privado en áreas como el desarrollo de infraestructura, y una erosión percibida de la fortaleza institucional en el marco regulatorio. 

La agencia espera una caída de, al menos 4% en la economía mexicana en 2020 y advierte el riesgo de que el deterioro sea todavía mayor si la contingencia se extiende más allá de la segunda mitad del año.

“Incluso en ausencia de una respuesta fiscal financiada con deuda es probable que la deuda del gobierno aumente al menos 6 puntos base del PIB a casi el 50%, el nivel más alto desde la década de 1980. Consolidar las finanzas públicas una vez que la crisis haya terminado y devolver el nivel de deuda con respecto al PIB a un camino sostenible será un desafío”, advierte la agencia.

Para Fitch, el pasivo contingente representado por la deuda de Pemex, por 105,000 millones de dólares o el 9% del PIB, sigue siendo un factor de riesgo clave, particularmente en vista de la fuerte caída de los precios del petróleo y el aumento del descuento de los precios a los puntos de referencia mundiales.

“El impacto del empeoramiento de la posición financiera de Pemex en el perfil de crédito soberano se anticipó en gran medida en nuestra acción de calificación soberana anterior (junio de 2019) en México. Si bien los ingresos de la compañía disminuirán, continuará invirtiendo en nueva capacidad de desarrollo y en proyectos prioritarios, aumentando sus necesidades de financiamiento”.

Para darle oxígeno a Pemex, el gobierno planea una reducción de la tasa de impuestos de la petrolera, inicialmente programada para 2021, que reduciría la recaudación de impuestos del gobierno federal en alrededor de 65,000 millones o 0.25% del PIB. Esta medida se da en un contexto en que la producción de Pemex se mantuvo sin cambios en febrero después de caídas sostenidas, pero México acordó recientemente con el grupo OPEP + reducir temporalmente la producción en 100,000 barriles por día desde una línea base de 1.75 millones, por encima de la producción actual. Extendido durante un año, esto representaría una pérdida de ingresos del gobierno federal equivalente al 0.2% del PIB en comparación con los supuestos del presupuesto 2020.

Ante la baja, el tipo de cambio ha reaccionado de manera moderada cotizando alrededor de 21.20 pesos por dólar. Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, explica que esto se debe a factores como que el recorte de dio después del cierre del mercado, estaba en parte descontado y que la perspectiva estable que puede leerse como la baja probabilidad a que vuelvan a recortar en el corto plazo la calificación, situándola en grado especulativo.

“Los recortes generan la expectativa de mayores salidas de capitales del país”, advierte.

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