Por Nicko Nogués*

Sentirse deconstruido es el camino más directo a la autocomplacencia condescendiente y más bien representa una especie de egofrenia y bypass progresista que lo que probablemente alberga es un ego mal gestionado disfrazado de conciencia. 

Autodenominarnos como feministas no nos hace mejores personas si no logramos damos cuenta en nuestro día a día de nuestros micromachismos, de nuestros mansplainings y de qué mandatos y patrones tóxicos aún seguimos replicando. Pensar que la igualdad es una palabra y no ver que en realidad representa un verbo, pues conlleva una práctica diaria, es caer en el autoengaño de la deconstrucción.

La deconstrucción como concepto, surge en la teoría del filósofo francés Jacques Derrida, y se basa en el estudio del método utilizado en los análisis de Martin Heidegger, principalmente en sus análisis etimológicos de la historia de la filosofía. Nace como herramienta para visibilizar lo que los discursos hegemónicos dejaron históricamente en las sombras. La deconstrucción va contra la centralización del poder y abre la posibilidad para que lo heterogéneo emerja. 

Cuando hablamos de género, y específicamente, de masculinidades, hablar de deconstrucción significa cuestionar, criticar y sobre todo, accionar sobre los atributos que hemos aprendido a lo largo de la vida.

Desde esta óptica, no nos deconstruimos como hombres, sino que deconstruimos los valores y atributos que supuestamente nos definen. No se trata de renunciar a ellos sino de entender a dónde nos están llevando y redefinir los que no conduzcan en dirección positiva. 

Es importante observar que atributos como fuerza, valentía, seguridad, decisión, asociados de forma arquetípica a las masculinidades, no son valores negativos per se, sino que es el tratar de encajarlos todos como la única forma de ser hombre, lo que termina replicando y sosteniendo un estereotipo y un patrón orientado a la violencia machista, donde el 80% de los suicidios los cometen los hombres, donde somos 3 veces más propensos que las mujeres a caer en adicciones y donde protagonizamos el 91% de los homicidios mundiales y el 99.6% de las agresiones sexuales en México. 

Sin duda, hablar de deconstrucción masculina pasa por un ejercicio introspectivo, y sobre todo, continuo, de cuestionar los atributos y conductas que seguimos replicando, evitando caer en el autoengaño de pensar que la deconstrucción es un proceso de un momento y que dura para toda la vida, o que somos mejores que otros hombres por estar conscientes de nuestros privilegios.

En este ejercicio de autocrítica, lo que marca la diferencia es saber cómo estamos usando nuestras ventajas o privilegios, si es para buscar aprobación y protagonismo, o bien para provocar, facilitar y accionar la igualdad cada día.

Ser un aliado de la igualdad implica ser más creativo en las formas en que nos asumimos como apoyo, más allá de seguir empeñados en opinar sobre las marchas organizadas por mujeres para mujeres, o de intentar participar a toda costa en ellas. Algunos puntos clave:

  • Entender y asumir la diferencia entre apoyar y ser protagonistas.
  • Entender que podemos y tenemos que apoyar, sin necesidad de protagonizar.
  • Si deseas protagonizar algo, que sea convertirte en ejemplo de desobediencia radical al mandato inconsciente y machista, que puedes dar entre tus amigos, tu padre, o tus compañeros.
  • Saber que nuestra oportunidad como hombres, pasa por decidir nuestra propia forma de expresar nuestra masculinidad, y esto pasa por ser críticos y desobedecer radicalmente el patrón inconsciente que vive adentro de nosotros.
  • Empezar a habitar la esfera personal, esto es aprender a cuidar de nuestras emociones, de nuestros espacios y de nosotros mismos.
  • Asumir nuestra responsabilidad de escuchar activamente, re educarnos y deconstruir los valores que nos configuran.

Que este 2019 nos traiga a todos un cierre de ciclo donde nos demos cuenta de que el mejor regalo que podemos hacernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean, es dejar atrás todo aquello que se supone que somos y que, definitivamente, ya no queremos seguir siendo.

 

Contacto:

Twitter: @nickonogués

 

*El autor es Activista defensor de los Derechos Humanos y Medioambientales, divulgador creativo, consultor estratégico y fundador del Instituto #demachosaHOMBRES y MIRACLE, consultora experta en activismo empresarial.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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