Durante un mitin en su gira en Veracruz como parte de su precampaña, Andrés Manuel López Obrador, agradeció a los medios de comunicación la cobertura responsable y profesional que habían estado desempeñando durante las campañas.

Alejado de la actitud de confrontación hacia los medios, a quienes hasta hace unos años señalaba de controlar la información y denominarlos “prensa fifí”; y otros blancos de sus acusaciones en campañas anteriores como los empresarios o los “integrantes de la mafia del poder”, López Obrador tiene en marcha una estrategia de comunicación enfocada en “suavizar” su discurso.

La experiencia de las dos contiendas electorales en las que ha estado, no han pasado inadvertidas para AMLO así como para su equipo de estrategia y comunicación, señaló en entrevista con Forbes Alfredo Paredes, experto en comunicación estratégica.

Pero la contención a responder de forma eufórica a los ataques, presentar videos en los que se burla de las acusaciones que le formulan sus adversarios políticos y hasta llevar a su esposa a la escena pública también forman parte de una estrategia implementada después de elaborar un meticuloso estudio.

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“Es una estrategia que se llama Control de Objeción, se le pregunta a la gente por qué no se decidió a apoyarlo y en todas estos enfoques y encuestas seguramente se dieron cuenta que a la gente no le gustaba que era complicado, explosivo, que su discurso era muy anti estatus, etcétera, entonces lo que está haciendo es quitar todas esas objeciones”, detalló el especialista.

El objetivo detrás de esta estrategia es captar a los votantes que no quieren favorecer a los candidatos del PRI y del PAN por su inconformidad ante los resultados de sus administraciones, pero también se trata de electores que tampoco están a favor de AMLO, apuntó Paredes.

“La gente en México no está votando tanto por un partido o porque un candidato le simpatice, sino por una alternativa, porque están cansados de la corrupción, está cansada de los excesos, las ineficiencias, los problemas de inseguridad. Y eso lo está aprovechando Andrés Manuel”.

Entre los puntos de modificación de su discurso y estrategia de campaña se encuentra el renovado diálogo con los empresarios y sus declaraciones respecto a que si llega a ocupar la presidencia se daría paso a un cambio ordenado y paulatino.

Pero el cambio en la imagen de López Obrador no puede ser tan radical toda vez que corre el riesgo de perder a los votantes que lo han apoyado desde su primera candidatura presidencial, advirtió Paredes.

De hecho, la incorporación de integrantes de otros partidos políticos y el apoyo que les ha mostrado para, ya dentro de Morena, obtener una candidatura a un puesto de elección popular o un puesto de poder en las filas del partido es una estrategia que podría restarle apoyo al precandidato de Morena.

“Con muchos de los que se están integrando a su campaña son personas que en algún momento él señaló de ineficaces que caerían en la categoría de lo que él llamó traidores a la patria, la gente que está sumando puede impedir que todos esos cambios que plantea ocurran realmente”, detalló.

Entre los integrantes de otros partidos que recientemente se sumaron a Morena están Esteban Moctezuma, secretario de Gobernación durante el sexenio de Ernesto Zedillo; Gabriela Cuevas, senadora hasta hace unas semanas del PAN; Cuauhtémoc Blanco, ex futbolista y alcalde de Cuernavaca; y Marcelo Ebrard, ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, ligado a las fallas de construcción de la millonaria Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

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