El asesinato a nueve integrantes de la familia LeBarón, de origen méxicoamericano, en una carretera federal de Chihuahua y Sonora, agrega tensión a la ya de por sí complicada relación entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

Aunque en apariencia el trato entre Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump, presidente de Estados Unidos, es cordial está marcada por la falta de definiciones en torno a la cooperación en seguridad y un doble estándar por parte del gobierno norteamericano, apunta José Luis Valdés, investigador del Centro de Investigación Sobre América del Norte (CISAN).

“Estamos en una situación muy complicada, porque hay falta de operatividad alrededor del tema de seguridad en el gobierno de México, esto ya tiene mucho tiempo de ocurrir de esta manera, sin contar que la cooperación entre México y Estados Unidos ha sido parcial”, apuntó el especialista en entrevista con Forbes México.

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La mañana del martes Donald Trump expresó la intención de apoyar a México a librar la guerra contra los cárteles de la droga y “borrarlos de la faz de la tierra”; invitación que fue rechazada por el presidente Andrés Manuel López Obrador al señalar que no es necesaria la intervención extranjera a menos de que exista un acuerdo de cooperación y la solicitud expresa del gobierno mexicano.

Sin embargo el gobierno de Donald Trump, ha mostrado poco interés para detener el trasiego ilegal de armas, mismas que utilizan los integrantes del crimen organizado; o disminuir el consumo de sustancias ilegales entre los ciudadanos estadounidenses, que alimenta el mercado de la exportación.

“El gobierno de Estados Unidos no ha hecho nada por detener el paso de armas en su frontera, se trata de 270,000 armas (anualmente) que nos llegan, que son utilizadas por estos sicarios, quiere decir que Estados Unidos tiene doble moral; y por otro lado tiene más de 30 millones de consumidores de drogas duras”, apuntó.

Pero el asesinato de la familia LeBarón, no es el primer problema de seguridad en México que genera una reacción por parte de las autoridades estadounidenses.

Luego del operativo para la detención de Ovidio Guzmán López, integrante del Cártel de Sinaloa, que resultó en su posterior liberación, la embajada de Estados Unidos en México consideró necesario aclarar que ninguna agencia de ese país tuvo injerencia en la organización de las acciones organizadas por el gabinete de seguridad de AMLO. Esto debido a que sobresalieron diversas versiones en torno a la participación del gobierno de Donald Trump.

“El operativo fallido fue resultado de las presiones de Estados Unidos y por eso se apresuro el gabinete de seguridad, si eso es cierto, quiere decir que sin saberlo nosotros tenemos a Estados Unidos como un factor de presión y todo el discurso de López Obrador de una estrategia de paz para combatir al crimen organizado es mentira”.

En 2007, el gobierno de México y Estados Unidos anunciaron la integración de la Iniciativa Mérida, en el que se proporcionó equipo como aeronaves y armamento al ejército y la Policía Federal, así como “fortalecer las capacidades” de las instituciones policiales, mejorar los procesos judiciales y el estado de derecho.

La iniciativa Mérida formo parte de las acciones de Felipe Calderón en su “combate a la Guerra contra el Narcotráfico”, misma que coincidió con el aumento de la tasa de delitos de alto impacto en el país.

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