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Luis López Méndez inició su camino en el emprendimiento en 2010. Abrió, primero, Bandtastic, una plataforma de crowdfunding para traer conciertos a escenarios de México; posteriormente, creó Pocket Supernova, una startup de mensajería en video para smartphones.

Fracasó en ambos, pero se dio cuenta de que sus proyectos no caminaron, entre otros motivos, porque no había diseñado productos enfocados 100% en la experiencia de sus usuarios.

Esta idea se le quedó en la cabeza y, tras platicarla con amigos, concluyó que ese asunto suponía una oportunidad de negocio perfecta. Así, creó 23 Design, en 2015.

“Lo que buscamos con 23 Design es ser una compañía de diseño capaz de crear productos que incluyan una experiencia de usuario con estándares internacionales, tal como lo han hecho, por ejemplo, Twitter o Apple, quienes logran que sus productos conecten con su mercado de una manera natural”, comenta el emprendedor.

Campo abierto

En sus cuatro años de vida, 23 Design ha realizado unos 200 proyectos distintos de diseño, principalmente para startups, que van desde la creación de páginas web o aplicaciones, hasta el desarrollo de videojuegos.

“México es el mejor lugar para tener una compañía de diseño de experiencia de usuario, sobre todo porque la barra es extremadamente baja en este tema. Piensa en tu banco o servicio telefónico, por ejemplo. Por eso, nos parece que las startups deben proponerse cambiar esta situación”, dice López Méndez.

Entre las firmas con las que ha trabajado están la startup de artículos para descanso Luuna, que factura al año más de 100 millones de pesos (mdp), y a quien le desarrolló su plataforma de venta en línea. Otro cliente es Bitso, a quien le rediseñó su aplicación con objeto de simplificar la compra de criptomonedas, con lo que esta firma incrementó 40% las transferencias de la divisa electrónica.

La empresa de López Méndez también ha trabajado para emprendimientos como Conekta, Weex, Sr. Pago, Albo, InstaFit y 99 Minutos, entre otros. Ha realizado, asimismo, proyectos para fondos de venture capital, como Village Capital y ALLVP, y empresas de mayor tamaño, como Actinver, GBM y Crédito Real.

La dinámica laboral de la compañía es sencilla: el cliente explica el proyecto que desea desarrollar, y el primer paso de 23 Design es dedicar algunas semanas exclusivamente a aprender acerca del sector sobre el cual se trabajará. Sólo hace su propuesta una vez que ha adquirido cierto expertise en torno del mercado del que se trate.

Con este modelo, la empresa cerró el año pasado con una facturación superior a 1 millón de dólares; y ya tiene, entre sus proyectos futuros, abrir oficinas en otros países de Latinoamérica.

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Sin enfoque al cliente, el fracaso es seguro

Resulta esencial que las compañías desarrollen productos enfocados en la experiencia de usuario. De lo contrario, estarán un paso más cerca del fracaso. Así lo asegura René Lomelí, director de Operaciones de 500 Startups para Latinoamérica.

“Es tan fácil como pensarlo así: Si estás logrando que alguien compre tus productos dando 15 clics en tu página web, imagínate lo que podrías lograr si sólo se tuviera que dar uno. Ahí está la razón por la cual las empresas deben tener una inclinación clara hacia la experiencia de usuario”, afirma.

 

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