Rodrigo Barrera está rompiendo el paradigma de que se debe ser propie­tario de la vivienda que se habita; de que un individuo debe comprar directamente un inmueble; y de que, incluso ya teniendo una propiedad, debe ser el dueño el que la hipoteque para adquirir otras propiedades. Él es fundador de Retna Ingeniería Inmobiliaria y de Club de Rentas.

“El proyecto comenzó platican­do con unos amigos con los que me sentaba a jugar dominó. Les platicaba que estaba viendo lo de mi salida de Bancomer y que quería hacer un proyecto propio. Y les pregunté si estaban interesados en invertir en bienes raíces. Todos levantaron la mano”, recuerda.

Entre los cinco amigos y familiares inversionistas reunieron 15 millo­nes de pesos, con lo que se creó un fideicomiso. Adquirieron 15 viviendas (para rentarlas) en zonas estratégicas, y una de ellas se ubicaba en la colonia Clavería, en la Ciudad de México.

Rodrigo fue director ejecutivo de Finanzas Corporativas en Bancomer por dos años, en donde adquirió ex­periencia en Fibras (Fideicomisos de Inversión y Bienes Raíces) y también colaboró para Infonavit coordinando el área de Sustentabilidad y Planea­ción Estratégica. Así, propuso diseñar un vehículo de inversión (Fibra privada) con el que, además, explica, la ley permite recibir ingresos por arrendamiento con ciertos privilegios fiscales para quien constituye este tipo de fideicomisos. “Fue un ir y venir con la revisión de contrato, porque este vehículo no existía hasta que nosotros lo hicimos”, recuerda.

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Finalmente eligió a Grupo Finan­ciero Monex como su fiduciario, y adquirieron los inmuebles. El inconveniente, que después se convirtió en oportunidad, fue que no lograron encontrar quién los pudiera operar. Rodrigo tomó la determinación de administrar directamente los de­partamentos: “Y lo mejor que se me ocurrió fue que, con la experiencia que tengo de la banca, podía admi­nistrar [los departamentos] como si fueran créditos”.

El modelo fue exitoso y logró captar una segunda ronda de inversión. Adquirieron un nuevo bloque de viviendas y comenzaron a administrar también las rentas de los inversionistas que habían comprado fuera del fondo.

“Así como estábamos juntando las inversiones de varios en un fideicomiso, pensamos en juntar las rentas de varios propietarios en una misma cuenta de fideicomiso de administración”, dice.

El siguiente paso fue for­mar un fondo con capacidad de captar las rentas, pero en donde los inversionistas continúan como dueños de las viviendas. Así nació Club de Rentas.

El más reciente esquema, explica, se llama Vende, Invier­te y Renta: se trata de invitar al propietario de casas de alto valor a vender esa vivienda y comprar otras de menor valor, pero que, bajo un esquema de renta, capte los ingresos suficientes para que el propietario continúe ahora pagando una renta en donde él desee. El resto de las rentas puede continuar invirtiéndolas o no, en el fondo.

Hoy, Retna tiene 50 mdp inver­tidos y lleva dos años operando. Rodrigo estima que cerrarán el año con un monto de 100 mdp. Ahora, en sociedad con la empresa New Space, de Hum­berto Chávez, están evaluando el desarrollo de 100 departamentos exclusivamente para renta dentro de la Ciudad de México.

 

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