Por Raciel Sosa*

Los síntomas que presenta una persona con este síndrome son físicas, mentales y emocionales.

La parte física está relacionada con conductas que tienen que ver con la salud; jaquecas frecuentes erupciones en la piel, insomnio, problemas de respiración … Todos los seres humanos tenemos un “órgano de choque”, es decir, un órgano que define la parte emocional, y, en este sentido, hay quien se inflama del estómago, quien presenta colitis nerviosa…; Y hay otras personas que padecen de jaquecas, insomnio, etc. Por otro lado, la parte mental tiene que ver con nuestros propios paradigmas; A veces la crisis es más interna que externa. Al no saber, por ejemplo, manejar la frustración de manera adecuada, nos “quemamos” internamente, ya que, en base a nuestros propios paradigmas, todo nos tiene que salir bien, todo lo tenemos que tener bajo control … Y ese paradigma que está dentro de ti te lleva rápidamente a presentar el Síndrome de Burnout. Y, finalmente, la parte emocional se traduce en un alto nivel de estrés de manera permanente. Hay niveles de estrés que son naturales y hay otros que son patológicos.

Situaciones que pueden provocar el síndrome

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Uno de los contextos más frecuentes se da cuando hablamos de un líder cuya única preocupación está en los resultados de negocio, y es capaz de pasar por encima de la dignidad de sus colaboradores, por encima del respeto básico y por encima de su autoestima, con tal de lograr los resultados de negocio que persigue; “No me importa cómo llegues, siempre y cuando llegues”.

Consecuencias de padecer el síndrome

En el entorno laboral, la persona que tiene este síndrome se vuelve menos precisa, en términos de lo que tiene que lograr. Todos hemos estado extremadamente estresados hasta el punto de que cuando nos hacen una pregunta, no tenemos la capacidad de contestar porque estamos muy alterados y se nos olvida la respuesta. La suma de imprevisiones genera errores en el negocio y los errores se pagan con sanciones, con pérdida de clientes, etc. Asimismo, el clima organizacional se vuelve miserable.

La importancia de la resiliencia

Cabe mencionar que muchos estudios demuestran que las principales causas de este síndrome están en nuestro interior, no afuera. Es decir, si yo soy resiliente y puedo manejar adecuadamente un entorno de agresión (yo sé que no soy yo; eres tú quien tiene el problema … y lo sé manejar), puedo digerir y canalizar un maltrato, es decir, soy más resistente al Síndrome de Burnout. De ahí que lo primero que hay que hacer es trabajar en uno mismo, porque, en ocasiones, es muy difícil pensar que vamos a poder cambiar a la gente. Lo primero es ver al interior de uno mismo y ver si podemos adquirir algún tipo de método o de recurso, para mejorar nuestra capacidad de manejar este tipo de situaciones. En este sentido, la característica que hace frente al Síndrome de Burnout se llama: Resiliencia …  Uno puede optar por ser resiliente o buscar otra alternativa laboral.

Ahora bien, cuando en una empresa se presenta este síndrome aisladamente se puede atender de manera específica; el problema es cuando este síndrome invade toda la organización, y es ahí cuando hay que hacer una intervención organizacional severa. Hay que trabajar en medidas preventivas y correctivas para no llegar a los extremos que pueden provocar este tipo de síndromes.

*Director General de Leadex Solutions

 

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