Es previsible que ninguno de los partidos actuales pierda su registro y, por lo tanto, deje de participar en el sistema de partidos. La razón es que los más pequeños, como el Partido del Trabajo (PT), el Partido Encuentro Social (PES) o, incluso, el Partido Nueva Alianza (PANAL) o el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), van en alianzas cuyos candidatos les aportarán los votos suficientes como para ir más allá del 3% que la ley pide para tener prerrogativas y diputados de representación proporcional, por lo que los candidatos presidenciales tienden a inflar la votación de los partidos pequeños, lo que no pasa en elecciones legislativas.

En el caso de los partidos “grandes”, el destino es distinto pues su desempeño no depende únicamente de sus candidatos, sino también de las estructuras que llevan votos el día de la elección. Pero tampoco van a desaparecer y es posible que tampoco cambien sustancialmente su dimensión actual. Tenemos que los partidos interactúan no únicamente en las elecciones, sino también en las decisiones cotidianas en los órganos de gobierno como los congresos federal y locales, el mismo ejecutivo, así como en los ayuntamientos. De esta manera, podemos decir que todos los partidos gobiernan y es la razón por la cual es más fácil para ellos mantener su registro y su tamaño.

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) no es en el sentido estricto un partido político, sino una alianza de diversos movimientos y actores políticos, cuyo principal referente sigue siendo su candidato presidencial, por lo que es previsible que, de ganar la presidencia, siga atrayendo a actores, fundamentalmente locales que se han movido en otras fuerzas políticas, que busquen un espacio con posibilidad de triunfo político. Si no ganara la presidencia, de cualquier manera, sería una de las principales fuerzas políticas en el congreso, lo que le daría capacidad de influencia.

La condición preocupante en Morena es que, en el segundo escenario, si su candidato deja el liderazgo de su partido, y si las historias de agravios al interior son ciertas, entonces se verá un proceso de lucha interna que derive en un proceso de división paulatina, como la que vivió el Partido de la Revolución Democrática (PRD) desde su fundación, y de retorno de varias estructuras a sus partidos de origen.

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El Partido Acción Nacional (PAN) tiene otra historia. En el caso de que su candidato gane la elección, se mantendrá un proceso de apropiamiento de la estructura partidaria por parte de su actual dirigencia, además de un crecimiento exponencial como se dio después de que ganó la presidencia en el 2000. Si pierde, habrá una lucha interna por el control de la estructura, entre una dirigencia deslegitimada, grupos que mantienen poder, pero con capacidad de independencia con respecto a su actual candidato, al igual que grupos que históricamente se han mantenido dentro del PAN en control de estructuras locales y nacionales, además de aquellos que regresen a buscar reasumir control de los espacios perdidos.

En el caso del PRD, es previsible que, independientemente de que su candidato gane o pierda, su capacidad de influencia se vea reducida con respecto al periodo anterior, particularmente porque compite por un sector de electores que en su mayoría están con Morena y la popularidad de su candidato moverá el voto en su favor. Si gana la elección, es posible que diversos grupos que se fueron, busquen regresar para asegurar una posición de fuerza hacia el futuro. Si pierde su candidato, entonces el proceso de desarticulación puede acelerarse temporalmente, pero en cuanto en Morena comiencen las confrontaciones por las posiciones de poder dentro y fuera del gobierno y del partido, es posible que algunos grupos regresen al PRD.

En el PRI, el conflicto es aún más intenso porque sería la segunda vez que perdería la presidencia, pero lo que hemos observado es que el proceso de abandono de sus estructuras, ha sido más intenso, pues muchas de ellas han aportado votos a Morena desde hace por lo menos dos años. Por lo que más allá de una derrota, parte de su estructura se ha movido en varios estados del país.

 

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