Por Miguel Calderón Lelo de Larrea*

Uno de los objetivos que todos compartimos, y que es una bandera en esta Administración, es el poder dar acceso a Internet a todos los mexicanos. En el reciente Anuario Estadístico publicado por el IFT, indica que la penetración de servicios móviles ya llega a 92 Líneas por cada 100 habitantes (72 para el caso del acceso a Internet). No obstante, el gobierno actual afirma que sólo el 25% del país tiene cobertura de dichos servicios ¿Cómo se explica esto?

En nuestro país somos 126 millones de personas que vivimos en 2 millones de Km₂, pero no estamos distribuidos homogéneamente. Al contrario, estamos concentrados en las diversas ciudades del país. Efectivamente, con datos del Inegi del 2010 el 70% de la población vive en 287 municipios que representan sólo el 24% de la cobertura geográfica nacional. México tiene 2,458 municipios.

Nuestro país es de extremos. En municipios como Nezahualcóyotl, hay una densidad poblacional de 17,553 Hab/Km₂, que resulta mayor a la que tiene Tokio, mientras que existen 365 municipios con una densidad menor a 10 habitantes por Km₂. Un ejemplo más radical lo tenemos en las islas del país, tenemos 3,212 pero sólo 81 están habitadas y en sólo tres se encuentra el 89% de la población.

Con los costos actuales, una radiobase moderna es económicamente viable cuando atiende a poblaciones mayores a 2,000 habitantes. Además del costo de la radiobase, ésta tiene que estar conectada al resto de la red, de preferencia con fibra óptica. La distancia mínima promedio entre municipios con fibra y sin fibra es de 80 Km por lo que para conectar todas las cabeceras municipales sin fibra se necesitarían unos 200 mil Km de fibra óptica. La red troncal que está licitando actualmente el gobierno sólo tiene unos 25 mil Km y sólo permite bajar y subir tráfico en 155 sitios u hoteles en localidades que ya tienen fibra óptica.

Por lo tanto, y a pesar de que los servicios móviles son los más eficientes para llevar conectividad a las personas, en algunas zonas no serán los más eficaces. Para poblaciones con una densidad poblacional muy pequeña existen otras soluciones más eficientes como servicios satelitales, especialmente con la nueva generación de satélites que pueden ofrecer hasta servicios de quinta generación o 5G de forma ubicua en todo el país. Esta tecnología es ideal en áreas donde es demasiado caro construir radiobases e instalar fibra óptica como las zonas rurales y las islas.

Existen otras tecnologías experimentales, como el “Proyecto Loon” de Google que proporciona acceso a internet en zonas rurales y remotas utilizando globos de helio de gran altitud, situados en la estratosfera a una altura de unos 20 km. En mayo del año pasado, y debido al fenómeno conocido como “el Niño Costero” que provocó lluvias torrenciales e inundaciones que ocasionaron serios daños en las diferentes infraestructuras del Perú, Telefónica y el Proyecto Loon desplegaron un servicio de internet móvil en un área de unos 40.000 Km₂, brindando más de 160 GB de datos, suficientes para enviar y recibir 30 millones de mensajes vía WhatsApp o 2 millones de correos electrónicos. Aunque han existido otras pruebas similares, el servicio todavía no está comercialmente disponible.

Todas estas soluciones requieren de inversiones importantes y he aquí donde el gobierno actual puede jugar un rol muy importante ya que existen diferentes inhibidores a dichas inversiones.

El primer inhibidor es la concentración existente en el mercado móvil que aún después de 5 años de haberse implementado medidas asimétricas al agente económico preponderante, mantiene niveles de 70%. En este sentido, el gobierno debería garantizar un entorno estable con certeza jurídica y en donde se fomente y fortalezca la competencia. El refrán que dice “donde no hay competencia hay incompetencia” resume esta lógica.

Segundo, el costo del espectro. Todos estos servicios, incluso los satelitales y los del Proyecto Loon requieren de espectro radioeléctrico. Si el costo de éste es prohibitivo, como lo es hoy en día en México, se verán muy restringidas las inversiones. Hoy, la industria móvil le ha propuesto al gobierno acreditar inversiones en ampliaciones de cobertura con la posibilidad de descontarlas del monto del pago de derechos por el uso de espectro. Es una propuesta interesante que de aceptarla incrementaría la cobertura de forma importante.

Tercero, la dificultad y el costo de obtener los permisos municipales necesarios para desplegar infraestructura. Este tema es tan amplio y complejo que lo dejo para otro artículo.

Finalmente, no todos los problemas están del lado de la oferta de servicios de telecomunicaciones. De hecho, la oportunidad más grande que tiene el gobierno actual está del lado de la demanda. Como lo comentamos en un artículo anterior, 25 millones de mexicanos tienen cobertura de servicios que les permiten acceder al Internet (3G y 4G) pero nos los utilizan porque tienen terminales de segunda generación que no se los permite. El costo de migrar a estos usuarios es relativamente pequeño y en un par de años podría aumentar la penetración de cibernautas en más del 20%. El primer paso es cerrar la frontera a la importación de este tipo de terminales, tal y como se hizo con las televisiones analógicas en 2013 (NOM 192-SCFI/SCT1-2013) y al igual que como lo están haciendo otros países en el mundo.

*Vicepresidente de Telecomunicaciones en CANIETI y Vicepresidente de Regulación y Relaciones Institucionales de Telefónica Movistar.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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