Las constantes extorsiones de los cárteles de la droga a los productores del llamado “oro verde” derrumbaron el precio del aguacate, que en marzo alcanzó sus niveles más bajos en los últimos cinco años.

 

En 1918, el gobierno de Estados Unidos emitió una disposición para evitar la entrada del aguacate de Michoacán a su territorio, por considerar que estaba contaminado por la llamada  mosca de la fruta, lo cual nunca quedó claro porque este fruto no es hospedero de la plaga.

Después de 86 años y desperdiciar 25 millones de aguacates para realizar una serie de pruebas impuestas por el gobierno estadunidense, los aguacateros demostraron que su producto no alojaba la mosca, por lo que en 2004 consiguieron que el mercado se abriera gradualmente a la importación que se pudo abrir por completo desde  el 31 de diciembre de 2007.

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Desde entonces, la exportación del llamado “oro verde” se convirtió en una actividad económica pujante que alcanza un valor de 1.6 billones de dólares. Michoacán, el principal productor del país, ha sido el más beneficiado por el boom del aguacate mexicano a nivel mundial.

Ahora, el principal enemigo del aguacate michoacano no son las leyes estadunidenses ni alguna plaga, ni la competencia de países productores como Chile. El fruto tiene ahora el enemigo en casa.

 

Producir con los ojos cerrados

La semana pasada, la cadena árabe Al Jazeera trasmitió una nota en la que se refería al aguacate michoacano y a cómo los productores de esta entidad se han visto obligados a limitar la movilización de su producto, a raíz de las extorsiones de los cárteles de la droga con presencia en la entidad.

Aunque el trabajo periodístico no menciona a ningún cártel en específico, incluye entrevistas con jornaleros, académicos, funcionarios públicos y representantes de los productores.

Los únicos que admiten abiertamente que existe una cuota que deben cubrir los productores para tener “protección” son los jornaleros, quienes afirman que en muchos casos sus patrones prefieren dejar de mover el aguacate hacia Estados Unidos, en lugar de pagar al narco las altas cuotas que exige para garantizar la “seguridad” durante el traslado.

“Nosotros cerramos los ojos y hacemos nuestro trabajo”, dice uno de los jornaleros entrevistados.

Entre febrero y marzo, el precio del aguacate rondó entre los 16 y 20 pesos por kilo, según el Sistema de Información Agroalimentaria de Consulta (Siacon), el más bajo en los últimos cinco años, lo cual resulta extraño toda vez que los meses en los que la temporada alta de producción son abril, mayo y junio y es en estos tres meses cuando históricamente se han registrado los precios más bajos.

Son, precisamente, febrero y marzo cuando se registran los precios más altos a pesar de que la variedad Hass, el que más se consumen en el país, se produce cuatro veces al año, por ello llama aún más la atención que  en estos dos meses el precio se haya derrumbado.

 

Los aguacates del miedo

El que la delincuencia organizada empiece a influir en el precio de los alimentos en México representa un problema de “alto calado”, que no se puede perder de vista, ya sea que los impulse al alza y a la baja.

Para cualquier productor podría ser más fácil abandonar la actividad que pagar “protección” al crimen organizado y en un entorno en el que vivimos en un país que no produce todo lo que consume, a nadie beneficia que el miedo reduzca la actividad agropecuaria en el país.

En el trabajo de Al Jazeera, en tan sólo 2 minutos y 31 segundos se expone esta problemática que habla de extorsión, secuestro y asesinatos de productores de aguacate.

¿Existe una conclusión para este post? La verdad es que yo no la tengo, pero se aceptan sugerencias.

 

Ve aquí el reportaje de Al Jazeera 

 

 

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