Por Marcelo Leporati*

Por todos es sabido que las industrias de los países desarrollados, principalmente Estados Unidos y Europa, han estado llevando su proceso productivo total o parcial a países de bajo coste en mano de obra como, por ejemplo, el sudeste asiático. 

Esta práctica conocida como “off-shoring” vino de la mano de la globalización, que transformó durante las décadas de los 80, 90 y 2000 a las economías de todo el mundo. El fenómeno globalizador impactó en muchas áreas dentro de la cadena de valor de las organizaciones, pero especialmente en la gestión de las cadenas de suministro y la manufactura.

Pero hoy, en medio de un nuevo contexto global de guerras comerciales, si bien este proceso aún sigue ocurriendo, el ritmo de casos se ha desacelerado. De hecho, las empresas están creando nuevas alternativas para la gestión de su producción como la relocalización en los países de origen, conocido como “reshoring”, o en países que están en cercanía, lo que se denomina “nearshoring”.

Entre otros, el motivo de este cambio es que las nuevas tecnologías en los países desarrollados y emergentes generarán innovación con mayor productividad, lo que permite desarrollar en ellos, productos que antes no era posible, rediseñar productos existentes o crear nuevos productos desde cero. 

La inteligencia artificial, el machine learning, la impresión aditiva, los sistemas de comunicación, el internet de las cosas (IoT) y la gestión de grandes datos (Big Data) están rediseñando el paisaje de la manufactura en los países desarrollados y emergentes provocando un cambio en el “qué”, “cómo”, “cuándo” y “dónde” se fabrica.

Por ello y según el “Reshoring Initiative Report, 2017” el nearshoring representa aproximadamente un 22% del total de casos de reshoring en EEUU. Y es que las empresas europeas y americanas prefieren, cada vez más, producir en cercanía al sitio donde está la empresa matriz por sus ventajas en términos de costes, de estrategia de negocio, pero sobre todo de tecnología. 

Así y según el informe “Made in Spain ¿otra vez? de EAE Business School las compañías que realizan reshoring y nearshoring tienen un grado de innovación tecnológica mayor, comparado con las compañías que realizan offshoring. 

Esta situación posiciona a México en una situación privilegiada frente a otros países Latinoamericanos ya que, según el mismo estudio, México es, junto a Canadá, el principal destino de las empresas americanas para realizar nearshoring. Por ello y según el Reshoring Initiative Report 2017, las importaciones de México a EEUU llevan un 40% de componentes producidos en EEUU, mientras que las importaciones de China solo un 5%.

Esta tendencia puede generar en los próximos años, , un impacto positivo en la economía mexicana y en términos de generación de empleo. Pero también exige retos para el país. 

A nivel gubernamental, es importante que México establezca medidas sistemáticas de control de las actividades de reshoring y nearshoring para poder ofrecer a las compañías asistencia que les facilite el proceso de relocalizar sus centros productivos. 

Pero además, México debe apostar por la educación y preparación de la fuerza de trabajo en las tecnologías emergentes, un factor principal que influye en las decisiones de localización de las compañías en uno u otro país cercano y que es clave para ofrecer niveles de productividad más alto a las compañías que elijan este país.

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LinkedIn: Marcelo Leporati

*El autor es Profesor y director del área de Estrategia, Emprendimiento e Innovación de EAE Business School.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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