Por: Edmar Ariel Lezama R.*

El documento está dividido en cinco secciones, las cuales son democracia, justicia, honestidad, austeridad y bienestar. En esas cinco secciones se observa una mezcla del discurso que el ahora presidente ha venido comentando en distintos espacios desde hace 18 años, combinado con los planes de infraestructura y transferencias monetarias que se deben poner en marcha este sexenio.

No existen elementos que no se conocieran, ya que el documento bien podría ser un resumen de las conferencias de prensa matutinas o “mañaneras”, lo cual no debe sorprender a nadie; estamos ante un mandatario consistente en el discurso y que llegará al final del sexenio con su idea de país sin modificar casi nada.

Por tanto, el análisis debe centrarse no en el discurso repetido muchas veces, sino en la poca claridad para expresar ideas económicas a través de postulados teóricos o evidencia empírica, usando los datos para sustentar argumentos.

En torno a la claridad de ideas, no sabemos si el presidente concibe al neoliberalismo como lo describe Von Hayek en “Camino de servidumbre”, Milton Friedman en “Capitalismo y libertad”, a partir del Consenso de Washington, o simplemente lo vincula a privatizaciones y generación de deuda y pobreza, tal como ocurrió en la década de los ochenta y noventa en México.

Es necesario aclarar que el neoliberalismo es mucho más que privatizar indiscriminadamente o generar un escenario de “capitalismo de amigos”, ya que en él (como en toda teoría), existen elementos sociológicos, históricos y económicos que plantean una guía a seguir para alcanzar el objetivo planteado, el cual casi siempre es el beneficio personal y de grupo.

Si nos enfocamos en el Consenso de Washington, se plantea en él disciplina fiscal (evitar déficits), tipo de cambio flexible, liberalización del comercio y de la Inversión Extranjera Directa (IED). La actual administración ha presumido evitar déficits a toda costa, a la par de que en el documento presentado el sábado, se presumen las cifras de IED y el acuerdo de libre comercio con el país más poderoso del mundo. Puntos de un tratado neoliberal, aplicado a la economía mexicana y presentado como nueva política económica.

Si la referencia es “Capitalismo y libertad” de Milton Friedman, se establece de nueva cuenta que el libre comercio, así como la participación de privados en la IED es la parte de un mecanismo que ayuda a que un país logre a través del neoliberalismo bienestar entre la población, ya que a partir de ese mecanismo existe generación de empleo y se alienta el consumo.

Para “Camino de servidumbre” de Von Hayek, no existen puntos en los cuales el gobierno de Andrés Manuel pudiera ser comparado, por lo que algunos podrían establecer que ese es el neoliberalismo al que se refiere López Obrador, aunque a decir verdad, resulta poco probable, ya que la guía de Von Hayek no es algo que se haya visto en México a cabalidad, por lo que el Presidente no se está refiriendo a ese neoliberalismo.

Dadas las referencias teóricas presentadas, al parecer Andrés Manuel entiende por neoliberalismo únicamente privatización, corrupción y pobreza, ya que su discurso y documento se centra mucho en esos puntos, sin meterse en asuntos teóricos o empíricos (el único gráfico del documento en el que se presenta el índice de Gini contradice el argumento presidencial).

Cabe señalar que la corrupción se da y se ha dado en cualquier modelo económico, sea neoliberal o no. Los beneficios económicos (corrupción) generados a partir de la cercanía con el grupo de poder han ocurrido en México buena parte del siglo XIX y XX, incluso en gobiernos que Andrés Manuel admira y pone de ejemplo, por lo que no podemos afirmar que el neoliberalismo es el detonante de esos escenarios en nuestro país. 

En lo que se refiere a pobreza, una metodología puede determinar que alguien es no pobre, a la par que otra diga lo contrario, sin importar si la persona está viviendo en un modelo económico neoliberal o no. La pobreza conlleva un análisis multi factorial que no puede ser reducido al neoliberalismo como modelo económico.

Al final, el documento deja muchas dudas sobre las capacidades técnicas del presidente para poder hacer frente a una crisis como la que se viene, lo cual resulta preocupante, ya que el entendimiento teórico y empírico de temas económicos, sumado a la capacidad de saber escuchar a otras personas expertas en el tema, puede ayudar a encontrar una salida y no centrar el discurso de que el neoliberalismo es el culpable de todo y que al abandonar ese modelo, los malos se acabarán. 

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*El autor es Docente de economía en la UNAM, coordinador del Programa Único de Especializaciones en Economía (Posgrado, UNAM). Corredor y fotógrafo amateur en los ratos libres.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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