“Los voy a felicitar por estar en Forbes, pero también les voy a dar un consejo: van a tener fama, pero no dejen que eso los distraiga mucho de sus negocios: el activo más importante que tienen es su tiempo”. Éstas fueron las palabras de Benjamín Villaseñor, fundador de la empresa Uhma Salud y embajador de la generación 2016 de nuestro especial, durante la sesión fotográfica de las “30 Promesas de los Negocios 2018”. Hay un “fantasma” que ronda a los emprendedores y puede convertirse en un obstáculo para el crecimiento de las nuevas empresas: la posibilidad de convertirse en un eterno emprendedor en busca de reconocimiento, coinciden los mentores que guiaron el ejercicio de este año: Leticia Gasca, Jorge Ortiz y René Lomelí. “Hay muchas personas viviendo de evento en evento, pero eso no es sostenible en el largo plazo. Es un perfil muy narcisista, similar al de Donald Trump. Se trata de gente que puede explicar y posicionar muy bien sus ideas, pero que no las materializa en acciones que puedan verse reflejadas en su negocio”, explica Gasca, directora del Instituto del Fracaso y Global Shaper del Foro Económico Mundial. Quienes optan por echar a andar su propio negocio muestran una mayor eficacia para completar sus tareas y capacidad de asumir riesgos, ambos comportamientos influidos por una escala mayor de narcisismo, establece el estudio “Personalidad emprendedora: El rol del narcisismo”, realizado por investigadores de la Universidad de Quebec, a propósito de una comparación entre emprendedores y trabajadores de la ciudad. “Si te dedicas a perseguir medallas, tal vez no te estás dedicando a tu empresa como se debe. Hay una tendencia a ver el emprendimiento como un estilo de vida de moda. Beber cerveza en la oficina, jugar ping pong y todo eso no es lo único que define a un emprendedor. Un emprendedor debe tener la capacidad de trabajar muchísimo y poner foco en las cosas que importan”, dice Lomelí, director de operaciones en Latam de 500 Startups, un fondo de inversión que ha financiado empresas en más de 60 países. En México, 75% de los emprendimientos cierran tras dos años de operación, mientras que, en Estados Unidos, eso le ocurre sólo a un 30%, según el Instituto del Fracaso. Cuatro de cada 10 empresas fallan por problemas de planeación y ejecución de proyectos y sólo tres por problemas externos, como crisis económicas o políticas. Respecto a la violencia, una de cada 10 baja la cortina por algún delito o problema con un grupo delictivo. “Los emprendedores que viven para ir a los eventos y buscar reconocimiento tienen en su contra que les queda poco tiempo para probar que pueden hacer realidad las ideas que han vendido en su pitch. Generalmente, son buenos vendedores, pero un emprendedor auténtico no sólo es capaz de vender adecuadamente sus ideas, también debe preocuparse por materializarlas”, explica Leticia Gasca. Las cinco razones más frecuentes por las que cierra un negocio sí pueden estar relacionadas con el desempeño de un emprendedor, y son: que la empresa no genera los ingresos suficientes (65%), falta de indicadores de desempeño del negocio (48%), falta de procesos de análisis (44%), una planeación deficiente (44%) y problemas de ejecución (43%). Por todo esto, uno de los propósitos para el ecosistema emprendedor en 2018 debe ser: “Que podamos dejar de ver a emprendedores más enfocados en aprenderse un pitch para ganar concursos o convocatorias, en lugar de buscar tracción y escalar sus compañías”, recomienda Vincent Speranza, director general de Endeavor México. ¿Realmente necesitas mucha incubación? Las incubadoras, generalmente, enseñan nociones básicas de marketing, finanzas y tendencias tecnológicas. En algunos casos, la mentoría sobre estos temas viene acompañada de un apoyo económico. “Si consideras que de una incubadora a otra no hay diferencia muy grande entre lo que puedes aprender, un emprendedor que ha pasado por cinco o más procesos de incubación ya no resulta convincente; quizá sólo está en esos procesos por los recursos que pueda obtener. En algunos casos, se trata de gente que tiene miedo a ‘los pantalones largos’, es decir, yo puedo saber mucho de cómo hacer un plan de negocios o estructurar un modelo financiero, pero realmente hay un miedo escénico a poner esos planes en marcha”, explica Ortiz, miembro directivo de Fintech México y fundador de The FinTech Hub. Un emprendedor que busca demasiado reconocimiento o que busca, de manera excesiva, ser protagonista en eventos empresariales, no resulta atractivo para los fondos de inversión, completa Lomelí. “No es malo asistir a los eventos que pueden ser clave para tu negocio o buscar mentorías con personajes que pueden ser potenciales socios, pero quien ha pasado por demasiados procesos de incubación da a entender que, o no le ha atinado a lo que parece que está persiguiendo o, simplemente, que es de esas personas que no buscan formas de optimizar el crecimiento de la empresa”, advierte. “Para nosotros, eso sí puede ser un foco rojo a la hora de invertir”. El perfil del emprendedor poser puede ser negativo para el ecosistema, pues, cuando estos personajes no logran las metas de las que hablan continuamente, se afecta la credibilidad del grueso de los emprendedores en el ecosistema, señala Gasca. “Las personas que sí van en serio resultan afectadas por la visibilidad que ganan los emprendedores que sólo buscan colgarse medallas. Hay un rasgo que distingue a este perfil: suelen ser muy jóvenes y, generalmente, sin compromisos financieros o con su futuro financiero resuelto. Es la única forma en la que puede explicarse que alguien pueda perder mucho de su tiempo en eventos”, agrega. El eterno emprendedor que sí es positivo Al hablar del emprendimiento como un vicio, Ortiz hace una distinción: “Cuando vemos un perfil de emprendimiento serial es cuando puede considerarse positivo que alguien sea adicto a ser emprendedor para siempre”. El emprendedor serial está definido por la Universidad de Cambridge como aquel que es capaz de poner a funcionar diversos negocios en un periodo corto de tiempo. “Vemos que hay emprendedores como Elon Musk que, primero, desarrollan una compañía con un producto estrella, como Tesla; la llevan a punto de equilibrio, la hacen funcionar y la posicionan. Entonces la sueltan y comienzan algo nuevo desde cero, como los tubos de vacío para transporte, que son una nueva compañía y otra tecnología. De esos adictos al emprendimiento sí necesitamos más”, concluye Ortiz. Te puede interesar: El peor error de los emprendedores es creer que todos lo son: Juana Ramírez

Números del emprendimiento

73% (22) iniciaron su negocio con recursos propios. 50% de los negocios fueron incubados. 50% han recibido recursos de fondos privados. 26% tienen un crédito bancario vigente. 30% recibieron financiamiento del gobierno. 76% (23) de los emprendedores son de CDMX. 23% (7) son del interior de la República. 23% (7) estudiaron en escuela pública. 76% (23) en escuela privada. 90% de las 30 promesas tiene un mercado cuyo rango de edad es de 20 a 40 años. El más joven es hombre y tiene 18 años; el mayor es hombre y tiene 53 años. Entre las mujeres, la más joven tiene 25 años, y la mayor, 43.

 

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