Aunque nos ha quedado clara la importancia de estar asegurados frente a cualquier eventualidad como una fractura, un choque, una inundación o una pandemia, la realidad es que la contratación de pólizas aun es escasa en México.

El home office impulsado por la COVID-19 ha traído también sus propios desafíos y el estudio reciente hecho en nueve países por la aseguradora Chubb, “Seguridad en tiempos de trabajo remoto en América Latina”, ha arrojado datos interesantes sobre el cambio de hábitos frente a la nueva normalidad.

En el caso de México, se concluyó que el seguro de autos es el que más llama la atención en comparación con el seguro de vida o de vivienda. Lo anterior se debe en gran medida a que en 17 de las 32 entidades del país es obligatorio contar con seguro de auto con cobertura por responsabilidad civil.

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Datos que nos ponen a pensar…

Según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS):

  • Del parque vehicular nacional (de 30 a 45 millones de coches), únicamente están aseguradas cerca de 12 millones de unidades
  • solo 10.6 millones de adultos tienen un seguro de vida que protege el bienestar de su familia en caso de fallecimiento
  • Solamente 6.5% de los hogares en la República Mexicana adquirieron un seguro de vivienda de forma voluntaria
  • No más del 1.3% de la población cuenta con un seguro que ampare sus gastos ante una enfermedad

Aunque es cierto que la pandemia nos ha hecho generar mayor conciencia sobre la necesidad de tener un seguro para evitar un duro golpe a las finanzas personales y la economía familiar, por desgracia la contratación de seguros no se considera parte de la canasta básica en México.

En ese sentido, el estudio de Chubb reveló que en el periodo de julio a septiembre 67.1% de sus encuestados aseguraba no tener interés en contratar algún seguro adicional; en caso de hacerlo, las pólizas de salud serían su primera opción, después el seguro de auto, de vida y de vivienda. Finalmente, es interesante destacar que 38% de las personas consultadas dijo que estaría dispuesta a invertir entre 5% y 10% de su ingreso para poder comprar cualquiera de esos seguros.

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Es mejor tenerlo y no usarlo, que usarlo y no tenerlo

Existe la creencia de que pagar un seguro y no usarlo es tirar el dinero a la basura, pero la realidad demuestra lo contrario.

Por ejemplo, la propia AMIS reportó que la indemnización a asegurados que enfermaron de COVID-19 fue de $433,204 pesos por persona, en tanto que el caso con el mayor monto registrado ha sido de 29 millones de pesos. Sí, leíste bien, ¡29 millones! Casi ningún bolsillo está listo para pagar eso o un millón de pesos por permanecer en alguna unidad de cuidados intensivos y es debido a esa posibilidad que es de suma importancia conocer lo que te ofrecen los seguros más allá de los mitos o los comentarios que escuches de familiares, amigos o conocidos.

 

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