En el sentido más amplio, Booking.com se ha convertido en uno de los mayores impulsores del negocio de la hospitalidad en Centroamérica y, de paso, en un promotor de la responsabilidad corporativa y del emprendedurismo regional.

De acuerdo con Marianne Gybels, gerente global de Responsabilidad Social y Corporativa de Booking.com, la empresa tiene un interés muy claro en el Istmo: ayudar a preservar las comunidades, con programas de apoyo a propietarios de hoteles, hostales y negocios afines que optan por un desarrollo viable.

“Y además, queremos propiciar oportunidades para que la gran mayoría de los consumidores que quieren experiencias de viaje más sustentables, tengan opciones y ayuden a los pequeños negocios a prosperar, más que a subsistir”, dijo Marianne Gybels en sus oficinas de Ámsterdam.

Y es que, de acuerdo con diversas proyecciones, 86% de las personas que viajan en todo el mundo buscan hacerlo de manera sustentable, que genere beneficios a las comunidades en zonas de bajo ingreso, al tiempo que se detona un desarrollo responsable.

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Gybels afirma que 60% de esos viajeros conscientes no consiguen esa experiencia de sustentabilidad.

Para subsanar esa situación, Booking.com ha desarrollado una estrategia de alianzas con socios locales en lugares de alto impacto social: desde las cumbres de Nepal a los bosques tropicales del sur de Asia, y hasta el trópico del Caribe y Centroamérica.

Para ello, la empresa ha implementado varias iniciativas, como Booking Cares, que lleva a sus empleados y socios a ayudar con la limpieza de playas y bosques de manera voluntaria. Una de estas acciones se ve en los Palace Resorts de Cancún, en donde los voluntarios ayudan en la liberación segura de tortugas.

Otras iniciativas relevantes en Booking Cares es el Magdas Hotel, en Viena, cuyos empleados y voluntarios crearon, a base de donaciones y recursos existentes, una especie de santuario para refugiados y turistas de todo el mundo. Además, el sitio es un lugar de trabajo para 20 personas que llegaron como refugiados.

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Una iniciativa similar es la de The Movement Hotel, montado a las afueras de Ámsterdam, en lo que antes fue una cárcel. Ahí, Booking y sus socios construyeron una especie de hotel escuela temporal, donde emplearon y capacitaron a varias docenas de asilados.

Con Booking Cares, dice Gybels, no sólo se buscan nuevos modelos de inclusión social, sino que el turismo sea más sustentable y, a la vez un mecanismo para preparar los destinos que la empresa toque para el futuro de los viajes.

Asimismo, la empresa holandesa tiene el primer fondo global enfocado en el turismo sustentable, Booking Cares Fund, enfocado en empresas que promueven la sustentabilidad en la cadena de la industria de la hospitalidad.

Y destaca su programa Booking Booster, por medio del cual se le da apoyo a negocios locales con estipendios de 100,000 a 200,000 dólares. A nivel regional, Booking ha reconocido con estos apoyos la labor de iniciativas como Awake Hotel, en Colombia; Hotel con Corazón, con sedes en Granada, Nicaragua, y Oaxaca, México, y Good Hotel, en Antigua, Guatemala.

Booking Booster, que recibe cientos de solicitudes de socios (dueños de propiedades y empresas de corte social), consiste de un programa de aceleración de negocios en el que, por tres semanas capacitan a los ganadores, les dan mentorías, y la oportunidad de participar en los estipendios de hasta 500,000 euros de un fondo anual de 2 millones.

Este año, por ejemplo, 10 firmas ganaron estos estímulos y, de ellas, dos funcionan en el continente americano. Se trata de Keteka, un servicio de guías de viaje que opera en la Antártida, Centro y Sudamérica, que recibió 275,000 euros, y 100,000 euros para Hotel con Corazón, cuya sede está en Holanda, pero que maneja sendas propiedades en Nicaragua y México.

Keteka, fundada por voluntarios emanados de los Cuerpos de Paz de EU (Peace Corps), aprovecha una oportunidad en la necesidad de cientos de comunidades rurales e indígenas de conectarse con viajeros que buscan pagar por experiencias genuinas.

Un ejemplo de las experiencias que la firma ofrece, en realidad se aleja de lo que es una comunidad remota o indígena: un paseo de cuatro horas por Acapulco. Pero viendo el fondo de esta oferta, de 80 dólares por persona, se denota el impacto social que promueve Keteka: la experiencia está dirigida a quienes arriban en cruceros o yates, de los cuales México recibe millones al año, pero que, al no bajar casi nunca de sus embarcaciones, no dejan una derrama significativa para las comunidades locales.

Keteka también ofrece, entre múltiples opciones en la Antártida y 13 países de América y, un paseo de dos días por el valle cafetalero de Matagalpa, en Nicaragua, por 253 dólares.

Por otro lado, Hotel Con Corazón ya tiene dos propiedades operando: una en Granada, Nicaragua, y otra en Oaxaca, México. La iniciativa tiene un trasfondo social ya que invierte todas sus ganancias en programas educativos, sobre todo en apoyo para niños en edad escolar básica.

La empresa ya tiene dos proyectos en ciernes, una propiedad en Rincón de la Vieja, en Costa Rica, y otra en León, Nicaragua. La empresa dice, sin cortapisas, que su “próxima ambición es conquistar el mundo”. Y van rápido, pues quieren montar 10 propiedades en 10 años bajo el mismo principio: “ofrecer una estadía excepcional y obtener beneficios justos para invertir en educación”.

De acuerdo con Gybels, lo que pretende Booking.com con este tipo de iniciativas es aprovechar los beneficios económicos que el turismo derrama en cientos de comunidades de la región, pero detonando proyectos que también contribuyan a sacar de la pobreza a sus miles de moradores.

“Además, queremos crear puentes de entendimiento entre los distintos pueblos y culturas en todos los rincones del mundo”, dice Gybels. “Queremos que esto sea sustentable y permanente, por lo que buscamos modelos probados con socios con una completa entrega, que nos ayuden a crear iniciativas con impactos positivos en el medio ambiente y en la subsistencia de las personas”.

El gigante holandés de la reserva de los viajes en línea tiene una huella muy clara en Centroamérica y el Caribe, con cuatro oficinas (San José, Panamá, Santo Domingo y San Juan). Desde ahí, la empresa gestiona su relación con propietarios en toda la región, siendo su presencia más fuerte en Costa Rica (5,069 propiedades), seguida por Cuba (4,300), República Dominicana (3,233), Jamaica (2,017) Guadalupe (1,715), Panamá (1,301), y Puerto Rico (1,035).

En el actual modelo de negocios de Booking.com, la marca trabaja con toda clase de espacios, desde hoteles y resorts, hasta casas y apartamentos.

 

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