Aunque algunos piensen que Spotify podría ser el Netflix de la música, el negocio de escuchar no ve los bolsillos como lo hace la industria audiovisual. Aunque en el camino de abrirse al público la empresa sueca de liderada por Daniel Ek haya contratado al ex CFO de Netflix (Barry McCarthy) hay variables y competidores mucho más complicados que en la generación de video. Recordemos algunos de los nombres que han pasado para llegar aquí: Napster, Pandora, Deezer, Grooveshark, MOG, Songza, o Rdio, entre otros; y de las conocidas pues su negocio no es vender música: Google Play, iTunes, Claro música.

Aunque la teoría del sueco es correcta, algo no embona como debería. El costo de producción hoy en día es tan bajo que los artistas no requieren de disqueras, cuyo valor agregado en distribución y marketing no es tan importante en el modelo descentralizado que tenemos hoy para la distribución de contenido digital. Con modelos análogos se cuida al cancerbero, los actuales permiten a los artistas producir y lanzar su propia música, pero las ganancias de la industria dependen de contratos análogos.

Es difícil pensar en ganancias cuando quienes sostienen los derechos de las canciones cobran 75 centavos por cada dólar que se gana. Con 25 centavos es claro que Spotify necesita grandes volúmenes de escuchas para obtener ganancias, pero aun así requiere de un músculo mucho más fuerte para poder sentarse en la mesa con los tres grandes: Sony Music Entertainment, Universal Music Group y Warner Music Group. Si tu negocio no es vender dispositivos como Apple, o aglomerar acuerdos para un enorme corpus de contenido como Google para sus plataformas: Google Play Music, YouTube & YouTube Music, mejor pensarlo dos veces.

Para arrancar Spotify ya ha entregado control sobre qué contenidos las disqueras pueden ofrecer gratis a millones de usuarios que no pagan por el servicio, y en su papel de promotores las disqueras aceptaron. Además de esto la empresa nutre a los sellos musicales de muchos datos para planear lanzamientos y formas de llegar a nuevas audiencias. Al igual que casi todas las plataformas digitales Spotify tiene la información de lo que escuchas, cuándo y por cuánto tiempo, a qué le das saltar, e incluso puede formar mezclas a la medida para que escuches bandas nuevas.

PUBLICIDAD

Parece que a la industria musical ya se le olvidaron los 15 años de caída por los que pasó antes de remontar en los últimos tres a cuatro años. Sin embargo, por más acuerdos, por más datos de usuarios y posibilidades de crecimiento que tengan, no generan la capacidad de independencia necesaria que tuvo Netflix. Producir algo propio podría salirles demasiado caro, tanto por mensaje como por velocidad en la que se mueven los hits musicales. Tal vez el secreto esté en los cerca de mil millones de personas en el mundo que tienen alguna forma de pago asociada a la tienda digital de su celular, en cierta forma ya han convencido a 70 millones de pagarles 5 dólares al mes (~4 dólares menos que a Netflix).

Yo sigo escuchando lo que me pone Google con “I’m feeling lucky radio” porque si ya pago por YouTube Red que incluye Google Play Music, Youtube Music; ¿por qué pagaría por un servicio de streaming extra? Mientras tanto que sigan los Playlists.

Les dejo esta información puede ser interesante para algún sociólogo:

Averiguaré si alguien tiene alguna similar para México y si la consigo se las comparto en mis redes sociales.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @ricardoblanco

G+: ricardoblanco

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Kung fu analítico: 3 talentos del líder de datos
Por

El análisis de datos debe traducirse en iniciativas de alto impacto para un negocio, tiene la responsabilidad de hallar...