Por Raciel Sosa*

Queremos que el trabajo cubra nuestras necesidades fisiológicas, de seguridad, sociales y de reconocimiento y de autorrealización (en ese orden). Pero, justamente, dedicarte a lo que a ti te gusta está relacionado con los dos últimos niveles: El reconocimiento y la autorrealización.

Las nuevas generaciones vienen con nueva información, y poco a poco las personas, independientemente de su nivel económico, empiezan a sentir que merecen un trabajo que además de alimentarlos, sea un espacio que no los haga sentir incómodos. Las nuevas generaciones han dado un brinco en este sentido, el paradigma con el cual se buscaba un trabajo anteriormente vs. hoy en día ha cambiado significativamente.

Actualmente, la elección laboral es mutua, antes las empresas elegían a los colaboradores, pero hoy en día se eligen mutuamente.

¿De qué depende obtener el trabajo que deseas?

El primer paso es la autorreflexión, ya que muchas veces no sabemos lo que queremos. En este sentido, yo siempre digo que la gente tiene dos momentos fundamentales en su vida: el momento en el que nace y el momento en que descubre para qué nace; y saber para qué naciste puede llegar incluso 15 o 20 años después de que terminaste la carrera. Salvo algunas excepciones, la mayor parte de la gente sí tiene que vivir un proceso para descubrir qué es lo que quiere.

Asimismo, ten en cuenta que el trabajo que deseas no siempre está relacionado con el trabajo para el cual eres bueno. El tema vocacional incluye ambas cosas. Incluye tanto que sea un trabajo que te guste como que sea un trabajo en el cual tú tienes algo que aportar. Es decir, un trabajo en el cual identificas tus principales fortalezas y puedes cobrar por ello.

Si estás buscando empleo o quieres cambiar de puesto de trabajo, ¿Cómo conseguir el trabajo que deseas?

  1. Analiza tu vocación. Este primer paso es totalmente interno, voltea a verte a ti mismo, antes de estar viendo qué está pasando a tu alrededor y descubre para qué viniste al mundo. Detecta los trabajos que te gustan y en los cuales tendrías algo que aportar.
  2. El siguiente paso está afuera. Es decir, tienes que acercarte a organizaciones o empresas que tengan ese tipo de posiciones o desarrollos profesionales, que a eso se dediquen.
  3. Haz un Puente. Por ejemplo, si eres contable y no te gusta lo que haces, y descubres que tu verdadera vocación es el marketing, te preparas y haces una especialidad que tenga que ver con Mkt (Ya sé lo que quiero y además me preparé para poder aportar mi conocimiento en esa materia). Posteriormente, es importante hacer un Puente. Hacer un puente es empezar a buscar alternativas de esa actividad que te gusta hacer e, inclusive, hacerlas pro-bono. A lo mejor no te van a pagar nada, pero te estás acercando a ese mundo donde, eventualmente, cuando haya una vacante, al primero que le van a voltear a ver es a ti. Tienes que pagar un precio; primero se cosecha y luego se siembra.

 

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