Por Arturo Solís y Daniel Villegas

Jonathan Heath Constable quiere darle un aire de frescura al Banco de México (Banxico).  Le interesa hacer más digeribles las minutas, que haya más transparencia y no repetir los errores de la institución. También apoya el aumento del salario mínimo y pide al próximo gobierno gastar de forma responsable.

“Los miembros de la junta de gobierno aportan al debate sobre las decisiones de política monetaria, con uno de cinco votos no queda muy claro si puedo llegar y hacer cambios, sería muy ingenuo. Donde yo puedo aportar quizás una visión más fresca a la misma discusión sobre este tipo de decisiones tan importantes”, cuenta el economista mexicano en entrevista con Forbes México.

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El pasado 29 de septiembre, Heath confirmó que será propuesto como subgobernador del banco central mexicano por el equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Su trayectoria respalda dicha propuesta. El economista egresado de la Universidad Anáhuac, con maestría y doctorado en economía por la Universidad de Pennsylvania, ha sido investigador del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), economista en jefe para HSBC Latinoamérica y México. Actualmente se desempeña como vicepresidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Heath reconoce algunos de los aciertos durante el gobierno de Agustín Carstens, como la serie de aumentos en la tasa de referencia con la que el banco ganó margen de maniobra ante una contingencia como el fracaso de la renegociación del TLCAN o un problema en el proceso electoral.

“Ahora se pueden dar el lujo de no estar sincronizado por lo menos en el corto plazo con Estados Unidos”, comentó.

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El vicepresidente del IMEF dice que falta mejorar aún más la transparencia y comunicación de la institución, como detallar los nombres en las opiniones de toda la junta de gobierno en las minutas. “El mensaje en las minutas debe ser aún más digerible, más fácil de entender, poder con eso proyectar un rumbo posible de la política monetaria”.

Obligación moral

El 16 de marzo, Heath criticó un estudio del Banxico sobre los efectos inflacionarios de un aumento en el salario mínimo, lleno de “supuestos fantasiosos, difíciles de creer“.

Al preguntarle por su postura sobre la intención del próximo gobierno de subirlo, el doctor en economía menciona que no cambiará su postura.

“Yo creo que es una obligación moral reponer el salario mínimo. Lo dejaron caer en la década de los 80 y principios de los 90 en una forma exagerada. Tenemos de los salarios mínimos más bajos del mundo. Aparte se está violando la misma constitución. Es una obligación”, detalla.

Matiza que es importante hacerlo en una forma responsable, pues si se hace de golpe, se presentaría alguna repercusión negativa, por lo que propone estudiar las repercusiones cada vez que se eleve y entender cómo lo absorbe la economía mexicana y si el resultado es favorable, “seguirlo aumentando hasta llegar un nivel de salario digno como lo dice la constitución”.

Remanentes sin política

Aunque Heath reconoce los aciertos de la gestión de Carstens,  también ha sido uno de sus principales críticos, sobre todo ante la entrega de sus remanentes a la Secretaría de Hacienda, pues el propio banco central, si tiene remanente de operación, puede estudiar si necesita o no mandar esos remanentes a su reserva, y si ellos deciden que tienen una reserva suficientemente elevada pueden entregar una parte al gobierno federal.

“El problema es que en el 2016 y 2017, creo que lo exageraron, creo que fue Carstens el que tomó una decisión política y dejaron al capital social del Banco incluso en cifras negativas y eso obviamente no es sano. No hay que utilizar el remanente por fines políticos.

Según el economista, lo que hizo fue entregar el remanente al gobierno federal para que se desendeudara, pero el banco central absorbió esa deuda.

“Simplemente, cometió un traslado de deuda de un lado a otro, y fue, en el fondo, el equivalente a un financiamiento del Banxico al gobierno federal, lo cual está prohibido en la Constitución. Hay que tener un poco de más cuidado en ese tipo de cosas en el futuro”, sugirió.

AMLO no debe gastar lo que no tiene

La futura administración ha planteado ambiciosos planes de infraestructura, como una nueva refinería y un tren en la Península de Yucatán, pero ha reconocido un margen estrecho por el nivel de deuda del país, que representa 45% como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB).

“Es muy importante que López Obrador mantenga  lo que ha prometido: no gastar lo que no tiene, de cuidar mucho y no endeudar más al país porque eso pudiera llevar a alguna crisis o problema más adelante. Sí creo que va tratar de mantener los equilibrios macroeconómicos y respetar la restricción fiscal, yo creo que eso es fundamental para el bienestar del país”.

Heath recuerda que cuando le ofrecieron la posibilidad de formar parte de la junta de gobierno del Banco central mexicano, Carlos Urzúa —futuro secretario de Hacienda— le confesó que no le interesaba si su postura macroeconómica era hawkish (a favor de elevar la tasa de referenciao dovish (a favor de bajarla).

“En otras palabras, me dieron cero línea. Para mí, eso demuestra y subraya de la autonomía del Banco de México”, agregó.

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