Enlaces rápidos

    La pasión más grande de Alejandra Cervantes Mascareño son los museos. “Soy creyente de que en los recintos culturales y en el espacio de los museos es en donde encontramos una introspección muy importante, donde nos terminamos de conocer a nosotros mismos. En los museos he encontrado este privilegio de amar lo que haces y dejar una semillita para las próximas generaciones”, dice, en entrevista, la directora del Papalote Museo del Niño.

    Su amor por ellos la ha llevado a dirigir el Museo de Memoria y Tolerancia y el Museo Nacional de Antropología e Historia durante siete años, así como formar parte del consejo del Museo de Arte Popular, pero, desde enero de 2024, decidió asumir una nueva dirección general: la del Papalote Museo del Niño, que vive una nueva etapa de modernización tras 30 años de historia.

    En esta reciente fase se busca atraer no solo a los más pequeños del hogar, sino también a los adultos y a las empresas. Alejandra ha vivido la experiencia del Papalote en tres etapas: como niña, como madre y como directora. “Soy esa generación a la que tocó inaugurar el Papalote y me acuerdo del impacto de tener un museo en el que pudieras tocar, explorar, aprender, correr, gritar”, recuerda.

    En su faceta como mamá también es una visitante recurrente, lo que le permite entender el impacto que tiene para las familias contar con un espacio interactivo que acompañe la educación de sus hijos y además sea entretenido.

    Te recomendamos leer: Onexpo confía en que futuro de reguladores se discuta como la reforma judicial

    Para Alejandra, ser parte de la nueva etapa del Papalote es un reto importante, sin embargo, se siente lista para afrontarlo. “Me encantan los retos grandes, me gusta pensar en grande, no me gustan las cosas sencillas ni chicas”, dice.

    Papalote levanta el vuelo

    En enero de 2021, después de los cierres obligatorios derivados de la pandemia por Covid-19, el Papalote Museo del Niño se declaró en quiebra y en riesgo de cerrar sus puertas para siempre. Para evitarlo lanzó la campaña Salvemos a Papalote con el fin de recaudar 50 millones de pesos que le permitiera cubrir los costos de operación y mantenimiento.

    Para el 28 de abril de ese mismo año dieron a conocer que se había logrado recaudar 34 millones de pesos, lo que representó el 70% de su objetivo y, de acuerdo con cifras de la institución, al cierre de su informe anual 2021, habían recaudado más de 38 millones de pesos, alcanzando un 76% de la meta total. Fue así que en septiembre de 2021 reabrió sus puertas.

    El Papalote Museo del Niño, ubicado en el corazón del Bosque de Chapultepec en la Ciudad de México, es una organización civil sin fines de lucro que con más de tres décadas de historia, ha recibido más de 23 millones de visitantes en esta ubicación y más de 300,000 maestros han visitado dicha sede desde la apertura.

    Alejandra describe que el museo ha pasado por tres etapas: la primera fue la visualización, construcción y apertura del proyecto. “Fuimos el primer museo del niño en todo México”, comenta la directora.

    La segunda fue la consolidación como institución “y en la que quedó claro que Papalote llegó para quedarse”, añade. Y la tercera etapa es la de la modernización y la de atraer a las infancias cada vez más digitalizadas.

    De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2022, los menores de 12 a 17 años son el tercer grupo poblacional con mayor usuarios de internet con un 92%, mientras que los de 6 a 11 años ocupan el séptimo lugar con 72%.

    El tiempo promedio de conexión diaria es de 4.7 horas en los menores de 12 a 17 años (el tercer grupo con mayor horas promedio de uso de internet), mientras que los de 6 a 11 años, es de 2.7 horas.

    Papalote ya tiene un componente digital y un acompañamiento tecnológico, algo que mantendrá para que los niños tengan la experiencia: toco, juego y aprendo, acompañado de tecnología.

    “Somos una institución que promueve la experiencia in situ, para nosotros es muy importante que, sobre todo estas generaciones de niños que vienen de la pandemia, del encierro y enfocados en el tema digital, sacarlos de sus casas y traerlos a un lugar físico en el que experimenten. Sabemos que los niños lo necesitan”, explica.

    Alejandra Cervantes, Directora de Papalote Museo del niño. Foto: ©Fernando Luna Arce / Forbes México.
    Alejandra Cervantes, Directora de Papalote Museo del niño. Foto: ©Fernando Luna Arce / Forbes México.

    Otros temas que Papalote detecta y cobran cada vez más relevancia es el emocional y el interés de las familias de visitar lugares donde se hable de inclusión y diversidad, por lo que se encuentran trabajando en proyectos para abordarlos.

    “Entender esta nueva fase por la que atraviesa me apasionó y me enganchó desde el principio y si esos niños en México están evolucionando y transitando hacia un momento de mayor diversidad, de mayor inclusión, mayor conciencia y son más empáticos con el tema de la tolerancia a la diversidad e inclusión, Papalote no va a ser la excepción”, explica.

    Un Papalote para todos

    Salir de casa es algo que no solo los pequeños necesitan, también los adolescentes, los adultos como los padres… y las empresas.

    En esta tercera etapa Papalote busca seguir atrayendo al público más joven, pero también a las adolescencias a través de iniciativas como ‘Creadores Papalote’, centrada en potencializar y en enseñar las habilidades de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) en un rango de edad entre los 10 y los 15 años.

    Asimismo, incluir a los adultos en dos vías, con el factor de nostalgia y la cultura organizacional. “Estamos enfrentándonos a la primera generación de papás que fueron niños Papalote. Si tú fuiste niño Papalote, viniste a correr, a jugar y a descubrir, claro que tienes mayor interés y una nostalgia por regresar y traer a tus hijos a Papalote”, explica.

    Del lado de las empresas hay un interés que va en aumento en todas las industrias como alimenticia, construcción, tecnología, financiera, entre otras, por llevar a sus empleados a vivir otras experiencias, fomentar la convivencia, la construcción de equipos, la comunicación y “que les permita desconectarse de ese rol de adultos”, señala Alejandra.

    Puedes leer: Stellantis extenderá su oferta de vehículos híbridos frente a gran demanda en ventas

    La directora sabe que sin el apoyo del sector privado no se entiende Papalote, por lo que otro reto al que se enfrenta es que el proyecto sea viable, buscando el apoyo de empresas privadas, algo que logrará manteniendo la creatividad y flexibilidad para atraer su interés y su capital, con proyectos renovados que contemplan 42 exposiciones temporales y renovación de las más de 80 experiencias permanentes.

    Otro de los temas que tiene además de la celebración de las tres décadas del Papalote Museo del Niño es mantenerse fuertes y vigentes en las sedes ubicadas en Cuernavaca, Morelos, que estuvo cerrada por más de dos años debido a la pandemia, pero que el 16 de diciembre de 2022 reabrió sus puertas, y en Monterrey, Nuevo León, para ofrecer el mejor servicio al público.

    Como parte de su legado, busca que su pasión por los museos quede impregnada en el regreso de las familias al Papalote y vivan, ahora, la modernización y actualización, por lo que la apuesta es ambiciosa: seguir posicionándose y mantenerse vigentes para ser atractivos para todo el público. “Quiero ser una aliada, quiero ser una herramienta y que la gente regrese y venga con todo el gusto del mundo”, enfatiza.

    El objetivo para 2024 es rebasar los 500,000 visitantes. Para ella, este proyecto es a largo plazo y la nueva etapa será de mejoramiento interno, una ambiciosa modernización y actualización.  

    “Todo el mundo tiene un buen recuerdo en Papalote. Ese cariño y sentido de pertenencia que tenemos es un valor que queremos seguir cuidando. Estamos trabajando en ser un museo en el que la puerta es tan grande en la que quepamos todos”.