Reuters.- Desde su azotea, Luis Vázquez Miramontes tiene una vista de primera fila de la construcción del sitio que promete transformarse un día en un esplendoroso parque temático del Cirque du Soleil, pero anticipa que pocos en su pueblo de Jarretaderas, en Nayarit, podrán pagar las entradas.

Anunciado como “la primera experiencia inmersiva de su tipo”, el sitio que está siendo construido por el Grupo Vidanta de México es el más reciente de una serie de desarrollos en todo el pueblo, que según los lugareños se está aislando del cercano río Ameca y de los hoteles frente al mar.

Algunos temen que el desarrollo de las áreas turísticas circundantes haya alterado el flujo del río y podría aumentar el riesgo de inundaciones en la aldea de la costa del Pacífico, situada a unos 10 kilómetros al norte de la ciudad costera de Puerto Vallarta.

“Esto es como un gueto: Estamos aquí, no podemos ver lo que está sucediendo en el otro lado”, dijo Vázquez mientras que camiones cargados de materiales de construcción pasaban frente a su café de la esquina.

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“No estamos en contra del desarrollo, es bienvenido (…) pero nos pone en riesgo (por las inundaciones del río)”, añadió.

El turismo está creciendo rápidamente en el estado de Nayarit con una serie de complejos turísticos de renombre, pero los activistas y los residentes advierten que algunos desarrolladores enfrentan una situación difícil tanto en el entorno local como en las comunidades.

Conduciendo a lo largo de las calles empedradas de Jarretaderas a través de extensas piscinas de agua de lluvia estancada, el activista local Librado Consuedra Pascacio destacó que los guardias de seguridad impiden que los aldeanos y los pescadores accedan a las rutas del río.

Los guardias en motos quads patrullan las cercas y las paredes que se extienden a lo largo de los dos lados de la aldea, y la única forma de llegar a Ameca es a través de un túnel de concreto construido por Vidanta, dijo.

“Aquí estamos encerrados (…) todo lo que vemos son cercas y vallas”, señaló Consuedra, quien dijo que fue amenazado a punta de pistola por hombres no identificados hace dos años por hablar sobre el impacto de los desarrollos.

“Los beneficios económicos no se filtran a las personas que viven en el área”, añadió.

En otra parte del pueblo, una pequeña granja y una calle se truncan abruptamente por otro muro detrás del cual los trabajadores escalan los esqueletos de los edificios de concreto y los camiones rodean el lugar del parque temático.

“El gobierno tiene la mayor parte de la culpa porque lo permite. Nos quejamos, pero no nos hacen caso. El gobierno nos ha abandonado”, dijo Consuedra. Ni las autoridades municipales ni el Ministerio de Medioambiente del estado respondieron a las solicitudes de comentarios.

El grupo Vidanta, propietario de hoteles de lujo como el Grand Mayan entre Jarretaderas y la costa del Pacífico, dijo que se había asociado con Cirque du Soleil en el desarrollo del parque temático, que planean abrir en unos dos años y que involucre a otras compañías.

Además aseguró estar comprometido con una política ambiental y social sólida y que sus desarrollos cumplían con toda la legislación ambiental.

Cirque du Soleil, la compañía de circo y entretenimiento con sede en Montreal, dijo que no podía dar detalles en esta etapa sobre el desarrollo en la zona turística de Nuevo Vallarta.

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Riesgos crecientes

Ambientalistas dicen que Vidanta ha excavado toneladas de piedra y grava del río Ameca para decorar sus hoteles y campos de golf, alterando el lecho y los bancos, y aumentando el riesgo de inundaciones en Jarretaderas y las áreas cercanas.

Lagos artificiales que están siendo excavados a orillas del río cerca del nuevo sitio del parque temático están empeorando el problema, dijo Indalecio Sánchez Rodríguez, coordinador de la Alianza de la Costa Verde, un grupo ambiental local.

Al dibujar un mapa que dijo que mostraba cómo la desembocadura del río también se había estrechado, explicó cómo una marejada podría provocar inundaciones.

“Ahora el riesgo de inundación es mayor para todos, ésto crea más presión. El río buscará una salida, ellos (Vidanta) necesitan construir un muro de protección”, argumentó.

El aumento del desarrollo turístico también ha perturbado el hábitat natural para los cocodrilos del Ameca, dijo, que han sido vistos vagando por las calles de Jarretaderas.

En comentarios enviados por correo electrónico, el grupo Vidanta informó que trabaja con biólogos para medir el impacto ambiental y que mantiene “intacta” entre el 70 y el 85 por ciento del área que desarrolla.

Usando una caña casera para sacar peces pequeños del río Ameca de color óxido, el jubilado Tereso Jauregui dijo que los vastos desarrollos turísticos habían alterado irrevocablemente el área y restringido el acceso público al río y la playa.

“Todo esto era hermoso, era gratis, se podía ir al mar desde aquí, pero ahora ellos (los desarrolladores) han bloqueado las calles”, agregó sentado con su esposa en la orilla del río frente a la isla de Aves, rica en vida silvestre.

“Abrieron las puertas (a los hoteles) (…) y les permitieron hacer lo que quisieran como si fueran reyes”, dijo, alejando a los mosquitos.

 

“Paradoja”

Los activistas dicen que las estrictas restricciones en el desarrollo y la aplicación de la ley ambiental son esenciales para proteger las playas, los estuarios y la vida silvestre de Nayarit, mientras se mantiene el acceso público a sus costas y ríos.

Unos 30 kilómetros al norte, los surfistas están haciendo una campaña para evitar que los desarrolladores bloqueen el acceso a la popular playa La Lancha, mientras que los residentes en las cercanías de San Pancho están protestando por el desarrollo frente al mar en Punta Paraíso que dicen invade la playa pública.

“Las grandes inversiones que estamos obteniendo crean mucha desigualdad social”, dijo Javier Chávez, propietario del negocio de surf WildMex, quien está pagando los costos legales para tratar de mantener abierta La Lancha.

“Dado que la gente de afuera (de los desarrollos hoteleros) es pobre e infeliz, tienes que construir un gran muro para que estas personas no entren a tu resort porque no se ve bien”, cuestionó.

Algunos esperan que el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, quien recientemente dijo que el “desorden” y la “anarquía” han caracterizado el rápido crecimiento del área, mande a revisar el impacto ambiental de las concesiones federales otorgadas a los desarrolladores.

“La paradoja es que hay grandes hoteles turísticos y comunidades que no tienen agua, drenaje, pavimento, que están abandonadas”, dijo López Obrador en un evento reciente en Nayarit.

A pesar de las preocupaciones en Jarretaderas acerca de que los constructores eventualmente puedan cortar más carreteras e invadir más la aldea, el activista Consuedra dijo que los locales ahora quieren que las calles dañadas sean reconstruidas con un mejor drenaje y un mejor acceso al río.

Un mercado de artesanías y una pasarela fluvial podrían ayudar a atraer a los turistas de sus hoteles de lujo a la aldea, hogar de muchos inmigrantes de los estados mexicanos más pobres, como Chiapas, que vienen a trabajar en construcción o en hoteles con poca remuneración, dijo.

Vázquez, propietario de la cafetería, quiere que los turistas que visitan los desarrollos cercanos comprendan mejor cómo se afecta Jarretaderas y el ambiente local a medida que el turismo se expande, para que puedan influir en los propietarios de los resorts.

“Ellos (los desarrolladores) son los únicos que están creciendo, no nosotros. Tenemos que crecer juntos”, resaltó.

 

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