Estamos en una coyuntura en la que nuestro país pasa por cambios importantes en el statu quo, tanto externos como internos. En el contexto externo la otrora estable relación bilateral con los Estados Unidos ha cambiado por la decisión de su gobierno actual de renegociar el TLCAN, ahora T-MEC, y pasar por el en curso proceso de aprobación. Además, tenemos las tensiones comerciales por temas como el acero o por la amenaza del arancel asociado a la migración. En el ámbito interno, tenemos un nuevo gobierno inexperto y neófito en la administración pública, con una gran curva de aprendizaje, con muchas opiniones y problemas válidos identificados, pero con muy pocas alternativas viables, implementables y que funcionen, para resolverlos.

Esto está generando que, a pesar de que el dicho dice que “para atrás ni para tomar vuelo”, este habiendo cambios hacia atrás, una austeridad que causa más problemas que beneficios, el desmantelamiento de instituciones, así como decisiones que desconciertan a los inversionistas y empresarios nacionales e internacionales. El resultado concreto ha sido que hemos tenido un inicio de sexenio bastante más cuesta arriba de lo normal y con muchas incógnitas respecto al rumbo de las políticas públicas en los próximos años. Los beneficios de las acciones de este gobierno, pues los debe haber, todavía están por verse.

¿Pero qué hacer en este contexto desde el punto de vista de negocios?

  • Enfoque contra cíclico. Dicen que las mejores oportunidades en los negocios se encuentran en los tiempos difíciles, que cuando todo mundo se retrae las oportunidades se vuelven más claras para algunos y que los mercados son en esos tiempos fundamentalmente de compradores. Dicho de otra manera, los tiempos de vacas flacas son el mejor momento para sembrar y después cosechar los frutos en momentos de vacas gordas y bonanza, en tiempos de mercados de vendedores. Así que resulta fundamental aprovechar los vaivenes en los ciclos de negocio con una perspectiva contra cíclica. Esto implica al interior de las organizaciones prepararse para tomar ventaja de estas oportunidades y tener una mentalidad contra cíclica, lo que a veces resulta difícil de hacer por comodidad e inercia.
  • Ejecutar la estrategia de largo plazo. También es cierto que las empresas que son consistentes con la implementación de su estrategia tienden a obtener mejores resultados. Es clave no distraerse demasiado con lo que pasa en el corto plazo -sino aprovecharlo- y no perder de vista lo que la empresa busca a futuro. Cuando nos llenamos de coyuntura y corto plazo vemos demasiado las “hojas” y poco el “bosque”. Es crucial mantener el enfoque en el potencial que se ve en el futuro. Una visión de largo plazo clarifica lo que uno busca. El mundo, el país, los mercados, las circunstancias y los consumidores cambian. Se requiere flexibilidad para adaptarse al entorno sin salirse de la misión e intención estratégica. Estamos en un mundo lleno de disrupción, todo se mueve más rápido y es clave adaptarse. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero la realidad es que es la forma de salir adelante a pesar de los vaivenes del corto plazo. Apostar por el potencial de largo plazo y no ser especulativos.

Parafraseando el dicho popular “cuida de los centavos que los pesos se cuidan solos”, podríamos decir “destaca en tu estrategia en tiempos de vacas flacas porque en tiempos de bonanza la estrategia se cuida sola”.

 

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