Del otro lado del teléfono, Norman Müller, CEO y CoFundador de Fondeadora, prefiere referirnos a su comunicado oficial, aunque responde algunas de las preguntas sobre el incidente y nos deja claro: “lo más importante en esta situación es que Fondeadora es una plataforma de intermediación que ha ayudado a concretar 2,000 proyectos con un esquema de recompensas y donaciones”.

La plataforma quedó en medio de una mala práctica por parte de un ‘emprendedor’ que jugó sucio a sus contribuidores.

En días pasados, se dio a conocer que la campaña Foodies, que había recaudado cerca de un millón de pesos (963,202 pesos), contaba con varios reportes de fondeadores que no lograban ponerse en contacto con el creador, Miguel Islas, conocido por poner en marcha el servicio de mensajería en bicicleta Kangou.

“En Fondeadora ofreceremos asesoría legal y apoyaremos a los fondeadores que confiaron en el proyecto de Foodies. Como primer paso hemos presentado una denuncia y colaboraremos con las autoridades para llevar esto hasta sus últimas consecuencias. Estamos en contacto con los fondeadores para darles nuestro apoyo e informarles oportunamente del avance en la investigación. Fondeadora es una comunidad de mexicanos apoyando el emprendimiento y la creatividad. Durante cinco años, miles de proyectos han encontrado una alternativa de financiamiento en nuestra plataforma. Estamos conscientes de que el éxito de la plataforma, de los proyectos y fondeadores depende de la transparencia y responsabilidad de sus miembros”, ese fue el primer posicionamiento de Fondeadora al respecto.

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¿Qué pasó?

Miguel Islas ingresó un proyecto que buscaba crear una plataforma de entregas de comida a domicilio.

El mercado ya tiene servicios similares, como Hello Food que  permiten ordenar comida en línea a través de un marketplace, es decir, si alguien desea comer comida china, te muestran una amplia lista de restaurantes y, a partir de entonces, son los restaurantes los que tienen que encontrar la manera de que el pedido llegue al consumidor.

Con un esquema diferente, Foodies se encargaría de gestionar sólo el proceso logístico para entregar la mejor experiencia a los comensales.

El proyecto lucía atractivo: sólo 8 de cada 100 restaurantes tienen servicio a domicilio porque no tienen manera de tener una flota para entregas, según datos de Canirac. La propuesta de Miguel Islas refería un mercado de 50,000 clientes potenciales.

A diferencia de los proyectos convencionales, Foodies, además de recompensas, ofrecía la opción de dar una parte de la empresa a los fondeadores. La suma más baja para ser socio dentro de la  empresa eran 1,000 pesos, que daban derecho a un porcentaje de 0.035% de proyecto, la ‘entrega’ se haría al constituir la empresa. El dinero se utilizaría para generar una estrategia de marketing y comunicación.

El resultado fue abrumador: la meta inicial eran 500,000 pesos, pero, para el cierre de la campaña, había 189 fondeadores que habían aportado 963,202 pesos, equivalentes a una participación de más de 60% del proyecto.

La plataforma fue clara: En la campaña aparecía una leyenda que rezaba: “Este Proyecto no representa una oferta pública de valores”. También había un recuadro que advertía que se trataba de un proyecto con riesgo.

“Fondeadora no es de ninguna manera una plataforma de Equity, hay muchas opciones buenas para invertir, pero en nuestro caso somos un intermediario entre proyectos, donaciones y recompensas”, explica Müller.

Esto también se explica dentro de los términos y condiciones de la plataforma, que señalan que  entre los derechos y obligaciones de los fondeadores figuran entregar la aportación voluntaria de los fondos de cada Proyecto o Iniciativa Creativa que sea de su interés.

“En este sentido, tendrá el derecho de recibir las Recompensas correspondientes de conformidad con la información que se incluya en el Sitio para cada Proyecto o Iniciativa Creativa. El Fondeador acepta, reconoce y está consciente que el Creador será el único responsable en la entrega de Recompensas a favor de los Fondeadores, sin que pudiera imputársele a Fondeadora algún tipo de responsabilidad por incumplimientos en tal sentido”, señala el sitio.

De haberse puesto en marcha, Foodies habría sido el precedente para una nueva modalidad de recompensa para el fondeo de proyectos, muchos creadores ofrecen recompensas que aún no han sido producidas, en este caso, sería una empresa con propiedad compartida entre muchos fondeadores en diferentes proporciones. No sucedió así.

Hasta ahora no se sabe nada de Miguel Islas. Tras la denuncia de quienes habían aportado recursos, Fondeadora decidió hacer un reembolso a todos los afectados que así lo soliciten.

“Esto es parte de una iniciativa para dar seguridad y confianza a la industria de crowdfunding del país y a la propia comunidad de Fondeadora”, señala el comunicado oficial.

Fondeadora seguirá con el proceso legal correspondiente.

“Reiteramos nuestro compromiso de colaborar con las autoridades competentes en su investigación para llevar este caso a las últimas consecuencias. Mantendremos contacto con los fondeadores para informarles oportunamente del avance en la investigación”, concluye el documento.

Aunque Fondeadora no se trata de una institución financiera, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) brindará orientación legal a los fondeadores de Foodies por tratarse de un caso excepcional, así lo recopila el diario El Financiero.

 

Indignación emprendedora

Jorge Ríos (@JorgeRibs, para la comunidad tuitera), creador de la startup Bridgefy, fue uno de los primeros miembros del ecosistema emprendedor en alzar la voz sobre el daño que puede hacer un acto como el de Miguel Islas.

En una misiva titulada Las Idioteces de Mick Islas y Cómo Nos Afecta a Todos (sic) el emprendedor explica que un episodio como Foodies puede generar ruido negativo sobre los proyectos emprendedores.

“No necesitábamos que pasara esto. Suena obvio, pero es que esto tiene un impacto más profundo de lo que creemos. La confianza toma 100 años en construirse”, señala.

Cuestionado sobre si Fondeadora está sujeta a alguna regulación, Norman Müller explica que ya están a la espera de que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) emita normativas para la operación de las plataformas de Crowdfunding o fondeo colectivo.

“Es el siguiente paso en términos de regulación”, señala.

Datos de Deloitte indican que a nivel global las empresas Fintech manejan 4.7 billones de dólares (sí, millones de millones), pero sólo 50% de los formatos están regulados y todavía hay una discusión acerca de si las plataformas de Crowdfundig entran o no en la cancha regulable.

Al respecto, Héctor Cárdenas, CEO y cofundador de la firma de procesamiento de pagos Conekta, dijo a Forbes en mayo que había un diálogo con la Secretaría de Hacienda para tener una reforma que diera algunas directrices de la regulación en el sector.

“Platicamos con el secretario de Hacienda, Luis Videgaray y nos comentó que para septiembre estaría lista la Reforma Fintech”, dijo durante el Campus Paty 2016.

 

La industria de Fintech tendrá duras lecciones

En opinión de Gerd Weissbach, Director para América Latina y el Caribe, de la  Sparkassenstiftung für internationale Kooperation (Fundación Alemana de Cajas de Ahorro para la Cooperación Internacional), las estafas y fraudes amenazan a todo el sistema financiero, no sólo a la comunidad de emprendedores.

“Muchas empresas de Fintech tienen un volumen grande de transacciones, a los bancos incluso les interesa que haya confianza en estas plataformas porque juntos conforman un ecosistema que llegó para quedarse, no es una moda. En materia de crowdfunding hay un alto componente social, es la tecnología al servicio de proyectos sociales, comunitarios, se está buscando que se tenga la mejor tecnología, pero seguramente habrá incidentes y duras lecciones antes de tener un sistema consolidado, es ahí donde está la importancia de la regulación”, dijo a Forbes en el marco del último seminario de educación financiera de la fundación.

 

¿Qué sigue para Fondeadora?

Norman Müller está seguro de que hay cada vez más potencial para seguir apoyando el fondeo colectivo de proyectos emprendedores, de industria creativa e incluso de impacto social.

Prueba de ello es la alianza que en breve entrará en vigor con Kickstarter, la plataforma estadounidense de mayor relevancia en crowdfunding a nivel global.

Aún no se conocen los pormenores en materia de términos y condiciones. Kickstarter, por ejemplo, cuenta con un ‘candado’ para evitar ofrecer participación en las empresas.

“Los donadores que apoyan proyectos en Kickstarter obtienen una mirada al interior del proceso creativo, ayudan a que los proyectos se materialicen. También pueden escoger entre una variedad de recompensas ofrecidas por los creadores, puede ser una copia de lo que se produce (CD, DVD, libros, etc.) o una experiencia. Los creadores deben poseer en todo momento el 100% de la propiedad de su trabajo y Kickstarter no puede ser utilizada como plataforma de equity, retorno financiero o solicitud de crédito con intereses”, señalan los términos de la plataforma.

Para Norman Müller lo más importante de la alianza con Kickstarter es que los proyectos mexicanos ahora estarán expuestos en una vitrina con alcance global.

“Hablamos de que esto ayuda a que los proyectos trasciendan fronteras, hemos tomado medidas para mantener la confianza de quienes han tenido éxito siendo creadores o fondeadores, creemos que todavía hay mucho terreno que conquistar en materia de crowdfunding”, concluye.

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