Aunque siempre es un buen momento para el cuidado de la piel, el invierno trae consigo condiciones que pueden deteriorar la salud de la epidermis y resecarla. Y es que cuando el termómetro baja, nuestra piel resiente el cambio brusco de temperatura y la exposición directa al viento y al frío típicos de la temporada.

Tan solo en el Hospital General de México, se estima que la consulta por dermatitis aumenta entre 5 y 10% durante todo el invierno. Y aunado al frío, el aumento en la contaminación ambiental durante la temporada invernal también irrita la piel, produciendo distintos tipos de dermatitis.

A decir del doctor Alfredo Vera Páramo, dermatólogo en el Centro Médico Interlomas, hay pieles que son más susceptibles durante el invierno, “especialmente las pieles de los extremos de la vida”. Es decir, menores de cinco años y adultos mayores, ya que sus pieles son más delgadas que las del resto de la población. Entre más delgada es la piel, más susceptible es al frío, lo cual provoca prurito o resequedad.

La dermatitis atópica, enfermedad de la piel que afecta fundamentalmente las superficies flexoras de codos y rodillas, el cuero cabelludo, la cara y el torso, también se exacerba en invierno. Y enfermedades como la psoriasis, la dermatitis atópica o la rosácea, pueden aparecer o agravarse con el frío. Estos padecimientos tienen en común una irritabilidad de base más escamación por resequedad.

Entre los consejos que el doctor Vera Páramo comparte, destacan los siguientes cinco:

  1. Usa una crema ultra humectante. Cuando la piel se reseca, es importante usar una crema ultra humectante, de preferencia dermatológica, ya que este tipo de cremas hidratan y actúan como barreras. Algunas de sus recomendaciones: Cetaphil, Lipikar Baume, Trixera, Aderma Exomega y Avene, entre otras.
  2. Utiliza productos de limpieza para la piel que no tengan jabón. Existen dermolimpiadores libres de jabón, los cuales evitan la resequedad de la piel. Algunas de las marcas más conocidas son Cetaphil, Aderma Dermopan, Leila, Eucerin y Syndet.
  3. Considera el uso de protectores solares. Si la persona tiene un cierto grado de exposición solar, se recomienda el uso de protectores solares para reducir más el daño causado por viento y frío.
  4. Aumenta el consumo de vitaminas antioxidantes. Ayudan a reparar la piel dañada y la hacen más resistente a las inclemencias del tiempo.
  5. No esperes a que haya un problema en la piel para acudir al dermatólogo. Lo recomendable es acudir de forma preventiva antes de que se presente un problema o una enfermedad de la piel.

Por su parte, la nutrióloga Andrea Occelli recomienda mantener la epidermis hidratada de adentro hacia afuera, como una estrategia para a fin de combatir los diversos agentes que la dañan.

“Consumir de manera habitual verduras, frutos rojos y secos, es de gran beneficio para el cabello y las uñas. Igual de favorable resulta complementar una buena alimentación con algún suplemento como el ácido hialurónico, que maximiza la protección, actúa a modo de un potente atrayente de agua y cumple con una serie de propiedades que lo hacen único”, concluye.

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