Es uno de los mundos más tachados de superficial, pero en moda cada vez menos cosas son lo que parecen: fotógrafos que pasan de retratar la realidad en dos dimensiones a inventarse una en 3D; top models que no viven para o de Instagram sino, literalmente, en esta red social; marketing que, más que el arte de vender, vende a través del arte…

Este es el mundo creado por Cameron-James Wilson, artífice de la llamada primera supermodelo digital, Shudu Gram, quien ahora es una de las integrantes de la Balmain Virtual Army.

Se trata de la primera colaboración oficial de la e-top con una firma de moda desde su creación, en abril de 2017. En aquel entonces, Wilson sólo necesitó un par de posts en Instagram para superar los 10,000 ‘Me gusta’ y empezar a llamar la atención de populares revistas de moda.

La más memorable para él fue Harper’s Bazar, que puso su ojo en la modelo de ciencia ficción luego de que la firma de cosméticos fundada por la cantante Rihanna, Fenty Beauty, compartiera una imagen de Shudu luciendo su labial Saw-C.

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“Fenty siempre reclama diversidad. Quería dar apoyo a esta causa, por esto usé su maquillaje y lo posteé”, afirma Cameron-James, en entrevista para Forbes México.

 

Diversidad virtual

Democratizar el imaginario colectivo de la industria de la moda es uno de los valores y motores tras el proyecto de Shudu Gram, que ya cuenta más de 145,000 seguidores en Instagram.

La combinación de tecnología y diversidad fue precisamente lo que sedujo a Balmain, hoy bajo la dirección creativa de un francés de 32 años, negro, gay e hijo adoptivo de padres blancos, Olivier Rousteing.

De ahí, Balmain comisionó a este fotógrafo convertido en artista 3D la creación de la armada de tres modelos que evocaran tres bagajes raciales distintos: Shudu, inspirada en la Barbie Sudáfrica; Margot, representativa de la estética francesa, y Zhi, asiática inspirada en David Bowie.

Shudu Gram empezó como un proyecto artístico, pues Wilson sólo buscaba crear belleza femenina virtual. Pero ha resultado útil como instrumento de marketing que evoca a repensar la diversidad.

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Sin embargo, la campaña de avatares de Balmain poco diverge de la estética que vemos en las campañas de las grandes firmas de moda, con caras armónicas, pieles perfectas, alturas que superan los 1.70 metros y curvas en versión light.

“El mundo virtual no es diverso. Con el programa que uso (Daz3D), es un desafío encontrar diferentes estilos de pelo para mujeres no blancas, particularmente para las africanas. Necesitamos tiempo, la gente no es consciente de lo difícil que es crear un humano totalmente diferente”, explica Wilson.

La intención a largo plazo del británico es crear mujeres representativas de todas las culturas, incluida la mexicana. Ello porque la Ciudad de México es la cuarta capital del mundo con más seguidores de Shudu y México el tercero en su lista de países.

De hecho, Wilson ya tiene dos modelos sci-fi en camino: Brenn.gram, una curvy afrocaribeña que luce estrías, y Galaxia.gram, la “primera supermodelo alienígena del mundo”, según su bio de Instagram.

Todas ellas se engloban en The Digitals Agency, la agencia de modelos digitales que hoy ocupa las horas de Cameron-James y que, empezando por Shudu, salvaron al exfotógrafo de moda del abismo.

Una Nikon por un Daz3D

“Creé a Shudu en un momento emocionalmente bajo. Volví a mi casa, no era feliz con mi trabajo. Ella me salvó; le agradezco a Shudu que me haya inspirado tanto”, afirma el británico.

Wilson empezó a trabajar de fotógrafo de moda a los 18 años. Con 20, ya tenía su primer representante, y durante ocho años enfocó su objetivo ante modelos como Gigi Hadid.

“Producía cosas que la gente veía un día en una revista y luego desechaba. Quería crear algo más permanente, una pieza de arte, seres humanos bellos que hicieran pensar a la gente”, explica.

Su depresión le llevo de regreso a su Dorset natal en 2017, en el suroeste del Reino Unido, y allí se encerró durante tres meses para aprender a crear en 3D.

“Me encantaban los avatares y la ciencia ficción, así que quería probar el 3D, pero me parecía muy complicado y técnico. Empecé con tutoriales en Youtube e Internet y con un software fácil, Daz3D. Mis habilidades en foto se transformaron completamente. Me sorprendió aprender con tanta facilidad”, dice.

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#aliensupermodel #galaxia #3D

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El resultado es una mezcla de su expertise en moda y su “lado más geek”, explica entre risas. Y así, combina su pasado con su presente más reciente, porque según explica, de niño le entusiasmaban los videojuegos como los Sims o Final Fantasy.

Hoy sus amigos de toda la vida le congratulan y le dicen que siempre sabían que triunfaría. Pero esta admiración era puro escepticismo cuando le veían encerrado en su casa creando donuts y tazas de té en 3D para aprender a usar un software.

Las modelos ‘.gram’ de Wilson nacieron para desafiar los límites: entre arte y marketing, entre inclusión y exclusión, entre estética y antiestética.

Parecía que la lucha para democratizar el canon de belleza femenina se limitaba a las formas corporales y colores de piel de las modelos. Pero personajes como Galaxia o Shudu han introducido un elemento hasta ahora no discutido en el debate sobre la diversidad: la irrupción de modelos hechas de bits en un mundo controlado por las de átomos.

O en el mundo de la moda virtual nada es lo que parece, o en él la superficialidad es otra cosa.

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