Escaparse a Yucatán es realizar una travesía por el pasado glorioso del oro verde, el presente de una cultura milenaria viva y el futuro colmado de sensaciones y experiencias únicas. Una experiencia reservada para sibaritas.

Por: Marcelino Pacheco

El magnetismo que despierta Yucatán entre los visitantes nacionales y extranjeros se debe a una serie de particularidades que la hacen fascinante, entre las que se encuentra un entorno natural inigualable, sus raíces ancestrales que se mantienen hasta nuestros días y un savoir vivre (sí, en francés, porque también existe ahí una influencia gala) que antecede a cualquier tendencia de turismo premium, como el barefoot luxury. Allí, se evocan las exploraciones que Catherwood y Stephens hicieron en el siglo XIX, pero que en esta centuria retoman los viajeros sibaritas que aprecian una caminata por una zona arqueológica, se aventuran a explorar los cenotes y se relajan en una hacienda henequenera. Entre la infinidad de rutas que ofrece este destino que ha fascinado a jetsetters de todo el mundo, seleccionamos tres.

Yucatán para sibaritas

De las raíces al esplendor natural

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Esta senda ha sido trazada para apreciar el pasado precolombino e invita a conocer el periodo colonial, a la vez que nos adentra en la exuberante naturaleza. Se trata de un recorrido que toca Chichén Itzá, Valladolid y el cenote Xchen. Saliendo de Mérida, la ruta empieza por la ruinas de la ciudad maya de Chichén Itzá. La zona puede visitarse con guías expertos en historia y, si se dispone de espíritu aventurero para cabalgar un kilómetro, es posible llegar hasta el conjunto denominado Chichén Viejo, estudiado por arqueólogos en los últimos 15 años. Posteriormente, hay que dirigirse a Valladolid, donde el convento de San Bernardino de Siena es una parada obligada. Esta edificación, que fue sede de la primera orden franciscana, está construida sobre un cenote. En el pueblo, la casa de fragancias Coqui Coqui cuenta con una perfumería, spa y un exclusivo hotel de una habitación. Al día siguiente, de la mano del equipo de Catherwood Travels (cuya colección de Private Haciendas se ha convertido en un imán para las celebridades) puede emprenderse el camino al cenote Xchen, que posee amenidades ecofriendly para pasar una jornada en medio de la selva.

Yucatán para sibaritas

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La riqueza del “oro verde”

Rememorar la época del auge en la producción de la fibra de henequén o sisal es posible al visitar la hacienda Sotuta de Peón. De acuerdo con Arturo Sánchez, gerente del complejo, es la única hacienda de Yucatán que cuenta con un museo vivo en el que se muestra el proceso de producción del henequén, desde su cultivo hasta el trenzado final. “Es un proyecto que ha dado sorpresas, porque estaba orientado al turismo mexicano por la conexión cultural, pero los visitantes europeos fueron los que más apreciaron nuestra propuesta”, asegura Sánchez. En el interior, hay una casona de época, iglesia, planta procesadora, senderos para cabalgar y un cenote acondicionado para los huéspedes. La experiencia no estaría completa sin los servicios de spa, piscina y concierge, que organiza visitas y cenas privadas, así como celebraciones custom made.

Yucatán para sibaritas

Corazón cosmopolita

Debido a la boyante economía de que gozó Yucatán, Mérida posee edificaciones de singular belleza, como las Casas Gemelas o la Villa Mercedes, sede del hotel Presidente InterContinental Mérida. En esta zona, donde se percibe la influencia francesa, también han surgido propuestas de hostelería boutique, como Rosas y Xocolate y, más recientemente, Casa Lecanda. Los recorridos históricos se complementan con la oferta gastronómica, que tiene entre sus hot spots los restaurantes italianos Oliva, en sus tres versiones: Kitchen, Enoteca y Patio; así como Néctar, Almíbar y el café Latte Quattro Sette. Esta ruta también nos invita a trasladarnos a la costa, hasta Puerto Progreso, otro de los enclaves que se han renovado para alojar propuestas gastronómicas como la de Crabster, a cargo del chef Christian Bravo, en el corazón del malecón.

Plus: la opción para un retiro dorado

Una vez que se ha disfrutado del estilo de vida de la región, resulta absolutamente tentador afincarse aquí. Entre los desarrollos inmobiliarios que ofrecen un estilo de vida y amenidades de primer nivel, está Yucatán Country, que tiene residencias en el campo de golf de 18 hoyos y 336 hectáreas. La propiedad cuenta, además, con instalaciones deportivas, que incluyen canchas de tenis, gimnasio, piscinas y una casa club, donde los apasionados de los vinos pueden adquirir una cava personal para garantizar la conservación de sus propios caldos. Con apenas una década de existencia, la propiedad se encuentra al 55% de su capacidad total, por lo que aún cuenta con disponibilidad de casas y departamentos. Además de los servicios, los socios han constituido una sólida comunidad en la que comparten los placeres del savoir vivre yucateco.

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