ILTM es como el Festival de Cine de Cannes en la industria turística; así describe Simon Mayle, su director, a este evento del segmento de viajes de lujo que cada año tiene ediciones en diversas partes del mundo – Asia, Latinoamérica y Europa, entre otras regiones- y que el año pasado tuvo su correlato norteamericano ILTM Norteamérica en el Fairmont Mayakoba de la Riviera Maya.

Texto escrito por Milagros Belgrano Rawson.

En la práctica, ILTM es una feria B2B (Business to Business) en la que durante cuatro días “los mejores operadores de viajes, asesores y proveedores de la industria de viajes de lujo, de más de 70 países, se reúnen en un solo lugar para dar a conocer al mercado norteamericano –representado por México, Canadá y Estados Unidos- y a la prensa especializada de esa región, las últimas tendencias en hotelería, aerolíneas, destinos y experiencias premium”, explica Mayle, nacido en Chester, Inglaterra, y actualmente radicado en Sao Paulo, desde donde también dirige la edición latinoamericana de ILTM. “Este año trajimos a la Riviera Maya a 350 expositores que incluían a representantes de cruceros y aerolíneas, organizadores de experiencias, destinos y hoteleros”, dice Mayle, que además es fundador de PROUD Experiences, una iniciativa enfocada en el turismo LGBT. Viajero consumado, conocedor del negocio y experto en detectar tendencias, Simon Mayle conversó con Forbes Life y compartió lo último en el segmento de viajes de lujo a nivel global.

LUJO SIMPLE

vacaciones

“Desde la crisis global financiera de 2008, hubo una disminución de la ostentación; el ‘bling bling’, y también de lo que en Gran Bretaña llamamos ‘fly and flop’ (algo así como ‘viajar y desplomarse’), en donde uno llega en avión, se deja caer en la playa, come y cena en el hotel para, unos días más tarde, tomar otro vuelo de regreso a Inglaterra”, explica Mayle. En su país, ese estilo de vacaciones sigue gozando de éxito gracias a los vuelos chárter y low-cost, así como a los paquetes económicos que acercan a la clase media a destinos considerados exóticos, como Cancún o el Caribe. Lugares que, paradójicamente, son muy poco explorados por este tipo de viajeros que, en esencia, se dedican a asolearse y beber en un camastro. En contraposición, sostiene Mayle, “Hoy vemos un regreso al disfrute de los placeres simples: a ejercitarse, cuidar la salud y descubrir nuevas culturas”. Se trata, agrega el especialista, de “un nuevo tipo de viajero”, de uno educado que se preocupa por conocer más del destino que visita, lo que no tiene nada que ver con cumplir a rajatabla con un itinerario autoimpuesto, especialmente del tipo ‘Diez cosas para hacer en Machu Pichu’. “Detesto cuando vuelvo de un viaje y alguien me pregunta ¿Hiciste tal cosa o visitaste tal lugar?”, se ofusca al recordar el directivo de ILTM.

DETOX DIGITAL

Otra tendencia, continúa Mayle, es el creciente deseo por “desconectar de esta digitalización non stop a través de teléfonos y otros dispositivos para, en cambio, reconectar con “la belleza natural” y poco explotada de lugares “como la Patagonia en la Argentina o una ruta por las Highlands en Escocia”. Se trata de “encontrar un balance en la vida y gozar de los beneficios que el contacto con la naturaleza tiene en nuestro cuerpo y mente”, explica Mayle, que desde que viaja de forma profesional, se ha propuesto visitar, cada año, un nuevo país. Objetivo que hasta ahora ha logrado cumplir religiosamente.

SOSTENIBILIDAD

Otro aspecto que se impone cada vez con más frecuencia es el turismo responsable. Así lo resume el especialista: “Nos estamos volviendo más conscientes de problemas como los desechos de plástico en el mar, que destruyen la vida natural en distintos puntos costeros, y por supuesto los arrecifes de coral”. Pero en ese punto, Mayle no deja toda la responsabilidad en manos únicamente de los viajeros, sino que pasa la posta a la comunidad local, “que debe ser educada al respecto”, considera. Recientemente, cuenta, “estuve por primera vez en Camboya, hermoso país, que en los últimos años ha recibido una gran cantidad de inversiones provenientes de China. En consecuencia, en Camboya hoy hay muchos sitios en construcción, con basura, suciedad y polvo, lo que está destruyendo las riquezas naturales”.

WELLNESS

The Spa en El Bosque Rancho Santana Nicaragua

Foto: Rancho Santana

Otra tendencia que se afianza es el turismo de bienestar. Y para demostrarlo, vale la pena recordar las cifras compartidas por Susie Ellis, una de las oradoras estrella en la última edición de ILTM Norteamérica. CEO del Global Wellness Institute (GWI), esta mujer es la gurú de moda en todo lo que tenga que ver con bienestar, desde sus efectos en el lugar de trabajo, en bienes raíces o tratamientos médicos, hasta su preponderante lugar en el turismo y en la economía mundial. De hecho, según cifras de la institución comandada por ella, el sector de spa ha crecido a ritmo sostenido a razón de un 9.9% de 2015 a 2017, y se estima que para 2022 este mercado –cuyos mayores clientes se encuentran en Estados Unidos, China, Alemania, Japón y Francia- habrá alcanzado ingresos por 128 mil millones de dólares. En relación al turismo wellness, este segmento, que en 2017 alcanzó un valor de 639 mil millones de dólares, rozará los 919 mil millones de dólares para 2022, según datos de GWI. Esta alza del 6.3% anual duplica – al menos- el crecimiento del turismo en general – es decir, el que no tiene que ver con bienestar-, que según cifras de la consultora de mercadotecnia Euromonitor apenas crece un 3.2% por año. Para graficar esta diferencia, cabe señalar que quienes optan por el turismo wellness, gastan un 178% más (por viaje) que los viajeros tradicionales. Otro dato que ilustra de manera elocuente el auge de los masajes, hidroterapias y demás tratamientos incluidos en la búsqueda del bienestar es que la economía global del wellness crece en un 6.4%, lo que significa que lo hace al doble de velocidad que el crecimiento económico global (3.6% según datos del Fondo Monetario Internacional). En las subcategorías del wellness, sostuvo Ellis en su discurso de apertura en Mayakoba, “hoy son tendencia los spa urbanos, que dan por tierra la idea de que a la camilla de masaje solo se va cuando hay un viaje de por medio; los viajes que incluyen algo de aventura, así sea una caminata por un bosque o un recorrido en bicicleta; y el turismo enfocado en la tercera edad”, lo que se contrapone a la extendida –y errónea- noción de que los millenials son reyes de este mercado.

TURISMO LGBT

El director de Proud, que en su edición 2019 se celebró en junio pasado en Brooklyn, Nueva York, Simon Mayle estima que este mercado vale unos 218 mil millones de dólares, según datos de 2018 de la consultora Out Now. “Si el Mercado LGBT fuera un país, sería la cuarta economía más fuerte del mundo”, explica. Y si tenemos en cuenta que la gente que se identifica con esta comunidad está creciendo entre un 8 y un 31%, la próxima década este segmento experimentará un nuevo crecimiento”. Para finalizar, apunta que los viajeros LGBT+ gastan, en promedio, un 33% más que los viajeros heterosexuales y viajan entre cuatro a seis veces por año.

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