Lo reconozco, soy absolutamente compulsiva y cuando algo me gusta lo repito, lo exploto, lo agoto, lo lamo y lo relamo hasta la saciedad.

Con la gastronomía me ocurre lo mismo: cuando un producto o restaurante me conquista no hay quien evite mi visita al menos una vez por semana… ¡como mínimo! Entre mis favoritos están La Docena (sus ostiones de Ensenada, y su tostada de bluefinn, y sus ostiones a la brasa con toro y botarga, y el pescado zarandeado, y su hamburguesa Rib Eye…); la cocina nipona de Kura Izakaya (sus pescados crudos y las quijadas a las brasas son de infarto); Dulcinea (donde la alcachofa es una de las mejores que he probado nunca, aunque el personal roce la antipatía); la pizza bianca de Santino Masaryk (solo aquí); Las Tinajas (ese rabo de toro merece un premio o dos); las margaritas de San Angel Inn, el steak tartar de Arturo´s (si no lo han probado ahora pueden hacerlo en su nuevo local en Polanco), el fideo seco de Comedor Jacinta…

ceviches

Ceviche a la leña.

Bien, pues tomen nota de un nuevo must en la ciudad: Agua y Sal Cebichería. Abierto en 2011 frente al Hyatt, Agua y Sal está liderado por Rodrigo Estrada, chef formado durante años en La Mar de San Francisco (todo tiene un por qué) y que al regresar a México decidió hacer lo que mejor sabe hacer: cocina de mar. El lugar, que al principio pasó desapercibido, con su cambio de estética se convirtió en uno de los favoritos del público Jet de Polanco. En tonos crema y con un toque Art Decó, el restaurante combina sus mesas bajas con varias barras para comer y periqueras que rompen el formalismo del local.

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El fuerte del menú son los ceviches (presenta alrededor de diez en la carta) y el fuerte de estos es el ceviche a la leña preparado con pesca del día y camarón, esquites ahumados, chile rayado… Aunque realmente todos son muy buenos. La calidad y punto perfecto de marinado de los pescados y mariscos, los maíces y camotes empleados, la sutileza de los aderezos (aunque algunos si resulten bastante picosos) y la presentación (aquí volvemos a aplaudir la genialidad de las chicas NUGAR) los convierten en los imprescindibles de Agua y Sal.

¿Ceviche o cebiche? Ambas formas están aceptadas formalmente, incluso seviche o sebiche, aunque estas últimas se emplean muy poco.

Otros platos destacables son el tiradito de jurel hiramasa (brutal la calidad que encuentra Rodrigo), con una suave pasada de chile cuaresmeño, y el pulpo enamorado al puro estilo Acapulco, con jitomate, cebolla, cilantro, aguacate y mayonesa. Realmente quienes acabamos enamorados somos los comensales.

Pregunten si ese día tienen ostiones de Ensenada; si los tienen, suelen poseer un sabor yodado sobresaliente. En calientes la trucha asalmonada, bien en salsa de miso y teriyaki o a la miel con puré de coliflor y ajonjolí, es la reina. También merece la pena probar los pescados a la Veracruzana y el atún de aleta azul, Rodrigo lo prepara a la brasa con una salsa de higos con un cierto agridulce, sin caer en lo meloso.

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Atún a la brasa con salsa de higos y puré de papa.

Para beber: Ni lo duden, empiecen con un Pisco Sour… luego pueden estabilizarse con cualquiera de los vinos recomendados por el experto Andrés Amor, quien asesora la carta. Yo en lo personal lanzo mi apuesta por un Louro de Valdeorras.

Precio medio: 600 pesos.

Abierto: Todos los días en horario ininterrumpido. Domingo cierra a las 6 pm.

Dirección: Campos Elíseos 199-A (frente al Hyatt) Ciudad de México

Teléfono reservas: 01 55 5282 2746

F. @aguaysaldf
T. @aguaysaldf
http://www.aguaysal.com.mx/

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