La inclinación natural que tenemos a dormir durante la noche y estar despiertos durante el día se debe al ritmo circadiano: especie de reloj biológico en los seres humanos que regula las funciones fisiológicas que permiten seguir un ciclo regular cada 24 horas, el cual coincide con los estados de sueño y vigilia.

Los relojes circadianos evolucionaron bajo condiciones de variación ambiental, alternando principalmente ciclos de luz y oscuridad, para permitir a los organismos anticipar eventos ambientales diarios y coordinar actividades metabólicas, fisiológicas y conductuales. Sin embargo, comenta la doctora Marlette González, de la plataforma Doctoralia, el estilo de vida moderno y los avances en la tecnología, han aumentado el porcentaje de personas que trabajan en fases desalineadas con los ritmos naturales de actividad circadiana.

“Los osciladores circadianos internos modulan aspectos como estado de alerta, estado de ánimo, adquisición de aprendizaje y memoria. Por lo tanto, el rendimiento cognitivo y la memoria se reducen cuando se producen fuera de fase con los ritmos circadianos naturales. En esos casos, se pueden presentar problemas de ansiedad, depresión y menor desempeño social y laboral”, agrega la experta.

En otras palabras, las interrupciones en la regulación circadiana pueden conducir a un deterioro en la formación de recuerdos y la manifestación de otras deficiencias cognitivas.

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¿Cómo detectar si mi ritmo circadiano no está bien?

El insomnio y la somnolencia diurna excesiva pueden ser considerados síntomas de muchas condiciones clínicas, según explica la doctora Marlette González, y pueden aparecer a lo largo de un espectro que va desde el estado de activación deficiente al de activación excesiva. Una persona despierta, activa, creativa y con capacidad para resolver problemas, presenta un balance adecuado entre los estados extremos de activación excesiva y activación deficiente.

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Conforme aumenta la actividad más allá de lo normal durante el día, se pasa a un estado de hipervigilancia. Pero si este incremento ocurriese durante la noche, se hablaría de insomnio y sobreactivación en el cerebro. Por tanto, el insomnio puede ser considerado como un estado de activación nocturna excesiva. En el otro extremo, cuando aparece una disminución en el nivel de atención, los síntomas pueden pasar progresivamente de una simple atención deficiente a formas más graves de disfunción cognitiva, llegando al estado de somnolencia diurna excesiva en el que se puede sufrir hipoactivación del cerebro.

“Las alteraciones en el sueño conducirán a presentar falta de atención y concentración, alteraciones en el estado de ánimo, irritabilidad y otros síntomas. Hay soluciones paliativas, como tés, que si bien contribuyen a la relajación episódica, no atacan el problema de fondo. Por ello, es probable que tú cuerpo no obtenga el descanso necesario”, explica la experta en trastornos del sueño.

Cinco recomendaciones de la doctora para una higiene adecuada del sueño, son:

1. Utiliza la cama para dormir, no para leer, ver televisión, etc.

2. Evita el alcohol, la nicotina y la cafeína antes de dormir.

3. Evita el ejercicio extremo previo al momento de dormir.

4. Dedica el tiempo que estás en la cama para dormir (levántate si no puedes dormirte en 20 minutos y después inténtalo de nuevo).

5. Adopta hábitos regulares para dormir y despertar.

“Si pese a estas medidas continúan las alteraciones y tienes problemas para dormir bien, será necesario consultar con un especialista en el diagnóstico y tratamiento de problemas de sueño”, concluye.

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