Si hubiera una palabra que describa a Glass Cristina sería: misterio. Desde el corazón de los cenotes más profundos de Yucatán, surge este grupo mexicano y las máscaras que encarnan las mitologías detrás de sus canciones. Con un sonido verdaderamente único en la escena de la música latina, llega su nuevo álbum “Nudity”, lanzado por el sello Vegan Canibal de Blanco y Negro Music.

El recorrido inicia en una jungla de arroces que caen desde el cielo y la naturaleza viva en las noches de sus mundos. Antes de arribar al cielo maya, todo comenzó en un pequeño departamento en Barcelona. Un estudio casero se convirtió en el horno para la creación de dos canciones que dieron forma a lo que hoy es Glass Cristina. Lorenzo Engell y Bernardo Castilla se reencontraron en un continente lejano en la cúspide de sus estudios para componer ‘Neon Lights’ y ‘Dirty Town’, que posteriormente formarían parte de su primer EP “Circle In Line”.

Glass Cristina

Foto: Glass Cristina.

Tiempo después se integró al grupo Enzo Aquino, quien abrió un mundo de posibilidades al primer LP de Glass Cristina, mismo que ya se encuentra disponible a partir de hoy en todas las plataformas de música. El viaje de su sonido a través de distintos cielos está presente en cada uno de sus temas. Desde un vibe británico, hasta ritmos playeros de su natal Mérida, influencias del teatro, Shakespeare y la comedia italiana… Son una mitología de su propia historia.

A través de crescendos energéticos y montañas rusas, logran composiciones atmosféricas que narran desde vivencias propias hasta ficciones repletas de personajes. Su sonido es característicamente neo-soul electrónico, integrando un poco de funk y rock. Descrito por Rolling Stone México como uno de los grupos más interesantes en el panorama nacional, ha logrado posicionarse sobre los escenarios de talento emergente como un favorito para muchos con su propuesta anglo llena de esoterismo.

Las máscaras que decoran las portadas de cada uno de sus temas son un emblema de la conexión de Glass Cristina con las culturas que ha atravesado su carrera. “En la historia, una máscara está ligada casi siempre con una temática ritual de civilizaciones antiguas,” explica Bernardo Castilla, vocalista principal del grupo. Rindiendo el mismo honor que se la da a estos objetos, se han convertido en el ícono que caracteriza al grupo en portadas y videos. “Hemos tenido máscaras de todos los ríncones”, apunta Castilla.

En el video de ‘Bad King John’, uno de los temas del disco, aparece una máscara que encontraron afuera de un cenote de Valladolid que representa al dios de Xibalbá (el inframundo maya). Narra la historia de un niño que busca convertirse en rey, el fuego de la ambición que lo consume, y su eventual coronación que lleva a un desenlace tenebroso.

Su álbum “Nudity” comienza con texturas espectrales y selváticas que lentamente evolucionan hacia un ligero drop electrónico que se llena de las melodías cantadas a tres voces que caracterizan al grupo. A través de 13 canciones completan este ciclo para adentrarse en uno nuevo que, adelanta su productor y compositor Lorenzo Engell, podría culminar en un nuevo EP más pronto de lo esperado.

Músico autodidacta desde los 12 años, Lorenzo se aventuró al otro lado del charco para estudiar un año en el Institute of Contemporary Music Performance de Londres y posteriormente en SAE Institute de Barcelona, donde un experimento entre amigos culminó en lo que hoy es Glass Cristina. Grabando combinaciones de sonidos cotidianos, se crean universos auditivos que fungen como inspiración de sus canciones.

“Hay tantas paletas de colores en este disco para seguir desarrollando nuestro sonido,” revela Lorenzo, hablando sobre uno de los efectos que logra la canción ‘Bali’, donde el sonido da un brinco al agua y por unos segundos nos transportamos a un mundo submarino. “Me apasionan las texturas auditivas, que suene cada capa. Esos detalles ambientales es como los transportamos dentro de la música”, concluye Lorenzo.

Bernardo Castilla, vocalista y letrista principal del grupo, es quién se encarga de “meterle el poema a la música”, como él mismo lo subraya. Su viaje con Glass Cristina inició mientras se encontraba estudiando actuación en Glasgow (lugar al que hace mención el nombre del grupo), en el Royal Conservatoire of Scotland, donde egresaron grandes nombres como James McAvoy, David Tennant y Henry Ian Cusick. Su próxima aparición en la pantalla grande será en el polémico largometraje de David Pablos, “El Baile de los 41”, situada en la época del Porfiriato.

Glass Cristina

Foto: Cortesía Glass Cristina.

Enzo Aquino, última pieza fundamental que se integró al grupo, es un diseñador industrial con corazón de artista, cuya herencia uruguaya está presente en las composiciones con la aparición de los tambores de candombe. Su voz completa las armonías en triada que narran cada historia del grupo. Su más reciente proyecto fuera de Glass Cristina busca crear una plataforma de encuentro para DJs y productores que impulsan la “diversidad musical como vehículo de reconstrucción social”.

“Nudity” ya está disponible en todas las plataformas de streaming.

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