Sí, “quien no ha visto Sevilla, no ha visto maravilla”, un refrán en verdad acertado. Después de los días que pasamos en los pequeños pueblos, llegar a esta ciudad fue como encontrar un oasis.

 

En pocos lugares se puede percibir a España de una forma tan pura como en Sevilla, sitio en el que parece que cada uno de sus habitantes te demuestra con la mirada su orgullo de pertenencia.

A nuestra llegada nos enfrentamos a las complicaciones típicas de una ciudad capital: el tráfico, la dificultad para llegar al punto de encuentro o para lograr un estacionamiento… Cuando logramos deshacernos del coche y empezamos a recorrer el casco viejo, vimos una fusión de todos los paisajes y elementos que conocimos durante toda esta expedición por el sur.

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2okNuevamente un barrio de la judería nos hablaba de tolerancia y libertad de credo; el alcázar –que sirve como residencia de la familia real– alude, una vez más, a la fusión y triunfo de la cultura hispana sobre la árabe. En cada una de sus habitaciones se respira el orgullo de pertenecer a esta poderosa mezcla y, sin duda alguna, la belleza de las mujeres que rondaban el monumento nos dejaron en claro la riqueza de este mestizaje.

Travesía por el sur de España.

Travesía por el sur de España.

Su catedral es la de estilo gótico más grande del mundo. En ella destaca la Giralda, torre en la que se encuentra el campanario, construida a imagen y semejanza de la de la mezquita Kutubia de Marruecos y que subimos hasta llegar a la cima prácticamente sin aliento, para tener una perspectiva única del lugar. En su interior nos enfrentamos a la tumba de Cristóbal Colón, que descansa ahí después de que sus restos estuvieran en América y otras ciudades europeas.

Por supuesto, escuchamos la leyenda urbana que afirma que el féretro del genovés se encuentra sostenido por cuatro soldados, puesto que él no quería descansar en suelo español, petición que fue solucionada, pues de esa forma su cuerpo no toca el suelo. Después de escuchar esto admiramos el retablo de su altar mayor, uno de los más grandes del país y que se enfrenta cara a cara al resto de la arquitectura del templo, una vez más, de estilo múdejar.

 

Parques y plazas

Estar en Sevilla y no recorrer los barrios de Triana y Los Remedios es como no haber estado en realidad ahí, pues en cada una de sus esquinas invariablemente nos topamos con personajes que vale la pena recordar. Cantaores, poetas, gitanos, mujeres que aseguraban leer la mano para conocer tu futuro y uno que otro que simplemente se ubica ahí para ver pasar a los turistas hacen que estos barrios sean únicos.

Continuamos hacia el Parque de María Luisa y la Plaza de España, donde tiene su auge la vida social de la ciudad, rodeado por restaurantes, cafés y, por supuesto, árboles de naranjos. Nuevamente nos dimos el gusto de sentarnos en una de sus terrazas para ser espectadores de su cotidianidad, y no pudimos evitar terminar este paseo al caminar justo al lado de la fábrica de cigarros en la que, según la leyenda, trabajaba la guapa Carmen, heroína de la ópera de Bizet, hoy en día considerada un clásico de la cultura sevillana.

Los restos de lo que fuera la Exposición Mundial realizada en 1992 se interponían en nuestro camino; así, los pabellones creados en honor a varios países, incluido México y ahora utilizados como instituciones educativas o médicas, le dan un toque distinto a la ciudad.

4Finalmente, para conmemorar la última noche en Andalucía, no tuvimos mejor idea que visitar un clásico lugar llamado Antigua Abacería de San Lorenzo, un modesto restaurante de gastronomía típica sevillana instalado en una antigua casa del siglo XVII en el que, como máximo honor, fuimos colocados en la cocina del lugar. Ahí, sintiéndonos como en casa, fuimos deleitados con platillos elaborados a base de conservas vegetales, pescado, jamón ibérico de bellota y una amplia variedad de quesos, así como vinos de la casa, agasajo ideal para terminar con un viaje que representó mucho más que conocer un destino.

Así es como cerramos una travesía por el sur de España, que sin duda fue el equivalente a estar en más de 5 países en uno gracias a su impresionante herencia cultural.

 

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