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Erik Barmack lo dice sin ambages: le gusta Luis Miguel, sabe quién es y qué papel juega Verónica Castro en México, y le encanta el nivel de detalle del cineasta mexicano Manolo Caro. El vicepresidente de Originales Internacionales de Netflix es fan de la televisión en español y quiere aprovechar el momentum que la empresa ha detonado en mercados como México, España, Colombia y Argentina con producciones locales.

Para ello destina una buena bolsa de los 8,000 millones de dólares (mdd) en contenidos originales, una inversión que está por debajo de los más de 12,000 mdd que emplea Disney, pero que es inédita en su mercado: el de los servicios de video bajo demanda (OTT).

“Nuestro nivel de inversión en producciones originales es enorme […] un monto que ninguna compañía internacional ha alcanzado”, dice Barmack, entrevistado este verano, durante una visita a la Ciudad de México. “Es algo único en sí, querer llevar muchos de esos millones a México, Colombia, España…”.

Barmack, quien afirma que su perfil de Netflix le ofrece una buena cantidad de shows en español y animé, dice que, en México, hay un “momento muy interesante” en cuanto a la generación de contenidos originales. Y menciona, por lo menos, unos 20 programas en línea para la región este año, de los 700 que emitirá la empresa en contenido original a escala global.

Entonces, el reto para la industria de la producción en México será llenar el ojo a Barmack, con lo que él dice que se busca en Netflix: originalidad. Ejemplo de esto es lo que Barmack encontró en Manolo Caro, quien debutó su La casa de las flores, en la plataforma OTT.

“Nos encantó toda su obra previa. Nos sentamos con él y, cuando le preguntamos qué quería hacer, nos dijo: ‘Ser capaz de extender mis historias’, de explotar las dinámicas familiares; eso es muy poderoso”, afirma el jefe de Originales.

En la entrevista con Forbes México, Caro confirma esa receta de pasión, calidad, originalidad y exigencia que lo llevó a asociarse con Netflix y debutar en las plataformas digitales de contenido. Pero, sobre todo, lo que le dejó la experiencia fue la “libertad que ofrece Netflix sobre otros formatos tradicionales”, dice.

El director de producciones como Elvira: Te daría mi vida, pero la estoy usando también hace especial énfasis en que, en Netflix, además de encontrar una oportunidad que ningún creador de contenido audiovisual rechazaría, comprobó que las producciones de esta naturaleza son redituables.

“Es la mejor apuesta que le hecho a mi carrera. Trasladar un poco de lo que he realizado en cine y en teatro a la plataforma de streaming más importante a nivel mundial es una invitación que nadie hubiera rechazado”, apunta Caro, y defiende que, si un gigante de internet apuesta por trabajar con producciones mexicanas, es porque “los números no mienten”.

Hollywood no va a durar

Netflix no sólo le ha quitado negocio a Hollywood o a las cadenas tradicionales de contendidos. La manera en que Barmack lo ve es que la empresa irrumpió con producciones rápidas, eficientes y de clase mundial.

“Antes, lo que existía eran películas de Hollywood para el mundo, o televisión lineal con tres espacios en la noche; o como lo hacía acá Televisa: con sus slots con telenovelas y noticieros. Eso ya no existe […] Lo que tenemos nosotros es una oleada de contenidos con estupendos programas que vienen de todas partes y viajan a todas partes. Nunca hubieras pensado que un show como Dark, alemán, sería tan popular en México, al tiempo que La casa de papel, de España, se convierte en un fenómeno global”, dice Barmack.

La lectura que hace Barmack del lineup de contenidos mexicanos en Netflix es como una lista de tareas para los participantes de la industria, sobre todo en cuanto a la idiosincrasia y la particularidad de cada uno de los programas.

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Tenemos una oleada de contenidos con programas que vienen de todas partes y viajan a todas partes: Erik Barmack, vicepresidente de Originales Internacionales de Netflix. Foto: Ernesto S. Ruscio/Getty Images para Netflix.

“No queremos hacer que cada show se acomode a todas las audiencias”, dice. “Queremos que cada programa sea específico, extenderlo al máximo, que sea atractivo para todos y destacar cada particularidad. Es lo que vimos que funciona en, por ejemplo, Ingobernable, en el que a la gente le encanta ver a Kate del Castillo huyendo; o en Luis Miguel, donde se enamoran con el romance de la música, y es como si tuvieran un concierto en su sala; o la belleza que transmite Manolo Caro en La casa de las flores, donde hay muchos detalles artesanales en los tapetes, los tapices… la casa en sí. Queremos acentuar lo que los creativos tienen en mente”.

Barmack, veterano de seis años en la empresa fundada por Reed Hastings, dice que México está en una situación en la que puede recuperar el lustre que tuvo hace décadas como un centro de producción global de películas, así como una fuente de temas, debido a la fuerza cultural del país, su historia y el appeal que la marca “México” tiene en muchos mercados.

En este sentido, refiere que, en programas como Ingobernable, con Kate del Castillo, más de 60% de las horas consumidas en la plataforma corresponden a usuarios fuera de México.

Las minucias del lenguaje

En este sentido, Variety reporta que, de los 700 programas y películas originales que Netflix producirá hacia fines de año, por lo menos 80 serán producciones en idiomas diferentes al inglés y hechas fuera de Estados Unidos, incluyendo productos nuevos y temporadas adicionales de series ya vistas.

Esta Babel de contenidos es una de las fortalezas que Erik Barmack destaca y que, afirma, es una innovación de Netflix.

“Nosotros eliminamos las resistencias de los usuarios a ver contenidos en idiomas diferentes a los suyos”. Una de las estrategias de la empresa es contratar lingüistas para “localizar” las frases, bromas o situaciones a fin de tener doblajes que funcionen. Otra, refiere el ejecutivo, es poner a los mismos actores de una serie a doblar sus propios parlamentos, como sucedió en el caso de The rain, la serie escandinava.

El mercado crece y crece

Pero nada de esto sería posible sin el propio consumo de los mexicanos de los productos de Netflix, ya sea series o películas, originales o bajo licencia. Es un segmento de mercado, además, que crece a niveles vertiginosos.

De acuerdo con Leonardo Lins, director de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones de PwC, México es el segundo mercado más importante de América Latina en las plataformas OTT, un nicho que crecerá más a medida que aumente la penetración de la banda ancha en el país.

En el Global Entertaining & Media Outlook, PwC refiere que, si bien todas las plataformas de contenidos resienten el empuje de las OTT, en donde Netflix enfrenta la competencia de Amazon Prime, Blim e iniciativas verticales como HBO y Fox, el segmento que más lo resiente es la televisión tradicional (léase Televisa o TV Azteca, en México).

Barmack lo ve de otra forma: la competencia es buena. Para Netflix, el que los usuarios tengan diferentes “superficies” para ver, mejora el entorno, dice, y lo hace más competitivo: “Nunca ha sido un mejor momento para consumir televisión como ahora. Hay diferentes esquemas de precios y los usuarios pueden elegir los que más les convengan”.

En cuanto a su modelo de negocio, Barmack dice que es fundamental apegarse a una fórmula que les ha funcionado: dar entretenimiento, en todas partes, en todos los dispositivitos posibles y con opciones variadas para los usuarios. Un universo Netflix, donde ya más de la mitad de sus ingresos proviene del mercado internacional (de sus 136 millones de clientes, más del 50% se encuentra fuera de Estados Unidos).

“Nuestro destino está en nuestras propias manos”, dice. “Se trata de asegurarnos que tomamos el [destino] de los suscriptores e invertimos sabiamente en la alegría del consumidor […] No vendemos otra cosa; no tenemos múltiples modelos de negocio. Sólo hay que pensar: ‘Tenemos que hacer esto bien’, y actuar”.

(Con información de Viviana Levet)

 

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