Una huelga general de 24 horas en protesta contra el ajuste impulsado por el presidente Mauricio Macri paralizaba el martes sectores clave como el transporte, la banca y la exportación de granos, en medio de la grave crisis económica que sacude a Argentina.

La protesta lanzada por la Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central sindical del país sudamericano pretende que el Gobierno promueva aumentos salariales que compensen una inflación que superaría el 40% en 2018.

“Es un paro completo. Nosotros reclamamos por trabajo y por la pérdida de poder adquisitivo”, dijo a la emisora Radio Con Vos el sindicalista Roberto Fernández, titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que controla la mayor parte del transporte de pasajeros del país.

El paro también es una protesta contra la política de endeudamiento del Gobierno, que negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un nuevo acuerdo que busca ampliar una línea de crédito pactada en junio por 50.000 millones de dólares, para superar la inestabilidad cambiaria.

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El pacto podría cerrarse en los próximos días.

Normalmente copadas por embotellamientos, en las calles de Buenos Aires se observaba un tránsito ligero y en el centro de la ciudad los habituales bocinazos y ruidos de motores eran reemplazados por el silencio.

En el área de Rosario, donde se encuentra el mayor polo agroexportador de Argentina, los embarques de granos y subproductos quedaron detenidos por la protesta de obreros.

“La actividad de los puertos (en la zona de Rosario) es nula. No hay carga ni descarga de barcos”, dijo Guillermo Wade, gerente de la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas (CAPyM).

Pese a que habrá operaciones, se espera una jornada con poca actividad en los mercados financieros, porque los trabajadores bancarios se plegaron al paro. La renuncia -anunciada el martes- del presidente del banco central, Luis Caputo, también afectará a los mercados.

Docentes y empleados públicos se sumaron igualmente a una huelga que algunos sindicatos iniciaron 12 horas antes, a mediados del lunes.

La turbulencia financiera, generada por un derrumbe del peso argentino en un 50 por ciento en lo que va de este año, ha alimentado una ya alta inflación y paralizó la actividad económica, lo que derivó en un aumento del desempleo y en una profunda pérdida de poder de compra de la población.

 

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