Un iceberg de más de 300 kilómetros cuadrados se desprendió del glaciar Pine Island en la Antártida haciéndose añicos.

El año pasado imágenes satelitales detectaron dos grandes grietas en el glaciar por lo que científicos han estado vigilando la rapidez con las que crecían las grietas.

El glaciar Pine Island y el glaciar Thwaites conectan el centro de la capa de hielo antártica occidental con el océano, de acuerdo con medios.

Desde principios de la década de 1990, la velocidad del hielo del glaciar ha aumentado dramáticamente a valores que exceden los 10 metros por día.

En 2019, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, respaldado por las Naciones Unidas, publicó el miércoles un informe en el que investiga lo que es probable que ocurra con los océanos, los glaciares y los casquetes polares si el mundo no logra controlar las emisiones de carbono.

Un total de 670 millones de personas en las regiones de alta montaña dependen de los glaciares para su abastecimiento de agua. Pero el cambio climático está provocando que estos glaciares retrocedan rápidamente.

El derretimiento ya ha comenzado a causar un aumento inicial del caudal de agua, aumentando temporalmente el suministro, un fenómeno observado en Asia, los Alpes europeos y Alaska. Pero a medida que los depósitos de agua de los glaciares se reducen, este efecto máximo se invertirá, y los ríos podrían llegar a secarse.

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