Por Gerardo Herrera*

Con frecuencia se describe a México como la tierra del Sol. De manera tradicional, el calificativo se refería al clima y la calidez del pueblo mexicano; en estos años, sin embargo, la descripción también obedece al inmenso potencial de energía solar que el país despliega en el mediano y largo plazos. Las metas de México en materia de energías limpias son ambiciosas: 35% de la energía generada en todo el país debe provenir de fuentes limpias para 2024, 37.7% para 2030 y 50% para 2050.

Lograr estos objetivos no será sencillo

Según la Asociación Mexicana de Energía Solar, México cuenta actualmente con 44 parques solares en 14 entidades federativas que están en operación comercial con una capacidad instalada de 3,364 Mega Watts (MW). El sector solar en México creció 32% en los últimos seis meses, al pasar de 3,075 MW instalados en diciembre de 2018 a 4,057 MW en junio de este año. México cuenta con un gran potencial para generar energía a través de fuentes renovables: altos niveles de insolación, recursos hídricos para instalar plantas minihidráulicas, vapor y agua para el desarrollo de campos geotérmicos, zonas con intensos y constantes vientos, grandes volúmenes de esquilmos agrícolas e importantes cantidades de desperdicios orgánicos en las ciudades y el campo.

La banca de desarrollo nacional e internacional jugará un papel crucial en el futuro solar de México. La Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), miembro del Grupo Banco Mundial orientado al desarrollo del sector privado, destinó el año pasado 45 millones de dólares para financiar la construcción y puesta en servicio de Solem I y Solem II, dos plantas de energía solar fotovoltaica que conectarán con la red nacional mexicana de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Las centrales se ubican en Aguascalientes y, una vez completadas, constituirán uno de los proyectos de energía solar fotovoltaica más grande de América Latina y el Caribe.

Los socios de Solem I y Solem II son Cubico Sustainable Investments Ltd. y Alten RE Developments America. El monto total del financiamiento -que junto a IFC incluye a varios jugadores de primer nivel- asciende a 230 millones de dólares.

La intención de proyectos como Solem es apoyar al mercado mexicano y, de manera selectiva, a desarrolladores locales a alcanzar sus metas en materia de energía limpia. Con inversiones en decenas de proyectos solares alrededor del mundo -con transacciones clave en Tailandia, Filipinas, India, China, Jordania, Sudáfrica, Honduras y Chile, Solem constituye un parteaguas para IFC en el campo de la energía renovable en México.

Ciudad solar

La energía solar no es exclusiva de grandes complejos ubicados en zonas despobladas y naturales. El 25 de mayo, el gobierno de la Ciudad de México presentó el programa Ciudad Solar, cuyo objetivo es promover el uso eficiente de la energía y de fuentes renovables en las instalaciones de edificios públicos y privados de la Ciudad de México.

Ciudad Solar contempla la instalación de calentadores solares térmicos, sistemas fotovoltaicos en instalaciones públicas y privadas, bioenergía en la Central de Abasto y el Bordo Poniente, así como una microhidroeléctrica para el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex). Uno de los objetivos es que los 240 molinos de nixtamal en la ciudad cuenten con un calentador solar. Uno de los propósitos de la estrategia es que 153,851 viviendas y negocios en la capital del país cuenten con calentadores solares de agua. Se contempla, además, que 300 edificios del Gobierno de la Ciudad de México, así como los techos en la Central de Abastos, cuenten con sistemas fotovoltaicos

Con estos proyectos, respaldados por IFC y el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se calcula una mitigación esperada del orden de dos millones de toneladas de dióxido de carbono para 2024, al tiempo que se generarían 10,700 empleos y un volumen de negocio de 4,724 millones de pesos.

La colaboración entre la iniciativa privada y gobiernos es fundamental para impulsar infraestructura como edificios verdes, vehículos eléctricos, acceso al agua, transporte público, energías renovables y manejo de desperdicios. El diagnóstico sobre los retos del país es compartido por los sectores público y privado; ha llegado la hora de trabajar juntos en las soluciones. Qué mejor área para conseguir resultados que la energía solar.

*Gerardo Herrera es director de comunicaciones de RiskMathics y catedrático de la Universidad Iberoamericana.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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