Con una deuda equivalente a 168% de su Producto Interno Bruto, Grecia no tiene opciones para enfrentar un flujo de 100 migrantes diarios que llegan a sus costas en condiciones de deshidratación e insolación.  ¿Qué hará: absorberlos dentro de su sistema económico o deportarlos?

 

Grecia, el eslabón más débil de la economía europea, enfrenta una problema adicional que en el corto plazo no tiene solución y que amenaza con ser el golpe mortal de esta economía: el flujo inmigratorio.

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Grecia enfrenta una doble crisis: humanitaria y financiera. Solicitar un apoyo internacional le permitiría ayudar a los miles de inmigrantes que han llegado a sus costas en búsqueda de una mejor calidad de vida, para lo cual necesita, al menos, 100 millones de dólares. Sin embargo, dar prioridad a asuntos externos, en vez de atender a los internos podría poner en jaque a una economía que lucha por salir de una crisis que arrastra desde 2008.

El lunes, una embarcación con aproximadamente 200 inmigrantes encalló en las costas de la isla griega de Rodas, en el archipiélago del Dodecaneso. La Guardia Costera del país (The Hellenic Coast Guard) dijo que el accidente ocasionó la muerte de tres personas (un niño, una mujer y un hombre), mientras que 90 fueron rescatadas, de las cuales 57 se trasladaron a comisarías y 23 a hospitales.

Aunque hasta la noche del lunes no se tenía rastro de los 107 tripulantes faltantes, Grecia solicitó apoyo económico a la Unión Europea (UE) para ayudar a los afectados.

La tragedia se suma al incidente que ocurrió el fin de semana pasado en el Canal de Sicilia, en el que un naufragio pesquero se hundió. La cifra inicial de personas fallecidas fue de 700; sin embargo, el martes la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) elevó el número a 800 inmigrantes muertos y 28 rescatados.  Autoridades del país declararon que ésta podría ser la mayor tragedia en el Mediterráneo desde la Segunda Guerra Mundial.

“La crisis de Grecia en este momento no sólo es financiera. La situación que está viviendo en materia de migración añade más presión a una economía que busca una válvula de escape para salir de su deuda. Los inmigrantes son un tema que lleva años en la agenda del país, pero que ahora cobra más relevancia por los sucesos de los días pasados”, comenta en entrevista Adolfo Laborde Carranco, investigador del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe.

 

Viaje sin retorno

Cada día llegan aproximadamente 100 inmigrantes a las costas de Grecia —según cifras de la Guardia Costera— y en los últimos tres meses la cifra alcanzó 10,445 expatriados.

Se espera que para el cierre de este año el país helénico reciba a 100,000 refugiados más.

En lo que va del año se han reportado 1,776 muertes de inmigrantes que quedan a la deriva en el Mediterráneo en su intento por llegar al territorio europeo, de acuerdo con ACNUR.

Familias completas huyen de la persecución, los conflictos y la violencia en sus países de origen. Los inmigrantes salen principalmente de Irak, Siria, Libia y Gaza con ayuda de contrabandistas que cobran entre 400 y 2,500 dólares por persona por un transporte en condiciones precarias.

“Es un viaje sin retorno y en muchas ocasiones implica la muerte. Los inmigrantes son los más vulnerables y son un blanco muy fácil para la trata de personas”, expone el catedrático del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

Un reporte difundido por Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció abusos físicos, verbales y sexuales por parte de los traficantes hacia los inmigrantes, y reveló que de diciembre de 2014 a enero 2015 varios grupos de refugiados, la mayor parte procedentes de Siria, quedaron a la deriva cerca de las costas griegas, luego que los tratantes abandonaran las embarcaciones.

La falta de apoyo por parte de los socios europeos, la falta infraestructura y un lento servicio en los trámites burocráticos minan el camino para poder regularizar la situación de los miles de refugiados.

 

¿El sueño griego? 

Cuando los inmigrantes logran llegar a algunas islas como Leros, Kos, Chios, Rodas o Creta, comienza otro calvario: sobrevivir en un país del que no se sabe nada y sin documentos. “La gente no tiene absolutamente nada, pero ahorita Grecia, tampoco”, agrega Laborde Carranco, quien así hace hincapié en la ayuda que debe recibir el gobierno por parte de la UE para poder evitar que la economía caiga en una crisis humanitaria y social que va en aumento.

Debido a que el país no cuenta con el espacio suficiente para atender la demanda del flujo migratorio que diariamente llega a sus costas, los refugiados son trasladados a centros de detención, que han sido criticados por grupos de defensa de derechos humanos por mantener a los expatriados sin calefacción o servicio de agua potable.

En febrero de este año, Yannis Panousis, viceministro del Interior, se comprometió a acabar con estos centros, pero ante el auge de la inmigración en el país, “la situación es muy complicada”, añade Laborde.

En días anteriores, el gobierno griego dijo que habilitaría espacios militares abandonados para convertirlos en campamentos provisionales.

 

Las alternativas de Grecia

Grecia necesitaría un financiamiento inicial de 100 millones de dólares para poder atender el flujo migratorio en sus costas, explica el investigador del ITESM.

Sin embargo, para poder distribuir el apoyo sería necesaria la intervención de organismos como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la ONU y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

“Es necesario establecer un fondo global de ayuda humanitaria y políticas restrictivas para generar una estrategia de paz social que beneficie a los inmigrantes, pero que tampoco afecte a la sociedad griega”, opina el especialista.

Implementar el plan tardaría aproximadamente entre 15 y 20 días. Aunque el tiempo podría parecer poco, el catedrático asegura que, de manera interna, esto representa un reto, pues los refugiados necesitan de elementos básicos como alimentación, vestido y medicinas.

 

El riesgo de ayudar…

Ayudar a los miles de inmigrantes generaría problemas políticos y sociales internos para una economía que reporta una tasa de desempleo de 25.7% (cifras hasta enero de 2015) y una deuda pública que equivale a 168% de su Producto Interno Bruto (PIB). Su economía presenta caídas estrepitosas desde 2008 (de hasta 8.9% en 2011) y apenas creció 0.8% el año pasado.

Pero si no otorga el suficiente apoyo, la imagen del país se vería afectada por darle la espalda a un problema humanitario.

“Grecia deberá tomar una decisión política importante. Debe recibir a los inmigrantes como refugiados económicos o políticos y darles la capacitación suficiente para que se integren a la sociedad griega, pero ¿cómo le van a dar empleos a otros cuándo ni siquiera puede ofrecerle eso a su gente? Eso puede desatar una crisis política severa; por lo tanto, la UE debe responder rápido”, comenta el experto.

Laborde Carranco agrega que otra problemática a considerar es la inercia que derivaría de la regularización de los inmigrantes, pues “esto desencadenaría un tsunami de personas que, al ver que pueden quedarse, propiciarían un mayor flujo a países como Italia, España y Francia, que están en la misma situación. Si la UE ayuda a Grecia está obligada a hacerlo también con ellos”.

En caso de que los socios europeos le brinden el apoyo, el gobierno helénico podría auxiliar a los miles de inmigrantes que arriban al país en búsqueda de una mejor vida. Pero no puede dejar de lado las presiones internas que ya enfrenta de cara a la reunión de ministros de Finanzas de la zona euro el 24 de abril, en la que debe llegar a un acuerdo de financiamiento con sus prestamistas. Grecia vive días cruciales.

 

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