Mientras los indicadores de la economía languidecen ante la caída de los precios del petróleo, la devaluación del peso, la inseguridad, la violencia y los casos de corrupción, los inversionistas y especialistas financieros aseguran que seguirán fluyendo las inversiones foráneas hacia México.

 

El arranque de 2015 llegó a México con tanta incerti­dumbre como hace algunos años no sucedía; durante el último trimestre de 2014, el escenario político y económico cambió totalmente luego de las expectativas de crecimiento que se gestaron a raíz de las reformas.

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El primer sobresalto sobrevino a mitad de año, cuando inició el rally a la baja de los precios internacionales del petróleo: principal fuente de apalanca­miento del gobierno federal.

El segundo sobresalto llegó en septiembre; los titulares de la prensa mexicana dieron cuenta de la desapa­rición de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero.

Al escenario anterior, debe sumar­se el factor de inseguridad que, a decir de Sergio Kurczyn, director de Es­tudios Económicos de Banamex, “es un factor que impacta fuertemente la percepción pública, y aunque no son claras las cifras de medición, los datos señalan que el secuestro y la extorsión, por ejemplo, vienen a la baja”.

Bajo ese escenario, en febrero pa­sado la Secretaría de Economía (SE) reportó que la Inversión Extranjera Directa (IED) en México descendió 48.9% durante 2014.

De los 22,568 mdd captados el año anterior, 56.6% correspondió a inversiones de empresas que ya estaban instaladas en el país. Aunado a lo anterior, las expectativas de crecimiento del PIB se redujeron de 3.4 a 2.1% en 2014, y el pronóstico para 2015 se situó en 2.5%, mientras que el peso pasó de 13.07 en septiem­bre a 15.18 pesos por dólar al cierre de la primera semana de marzo.

 

Confianza en el destino

Durante los últimos días del mes pasado, el Consejo de Empresas Globales, en voz del ejecutivo federal, anunció inversiones por 11,172 mdd para 2015; la apuesta del gremio: generar 9,000 empleos con la inyección de ese capital.

Mario Vera, vicepresi­dente de Comunicación Cor­porativa de Nestlé México, menciona que la inversión de 1,000 mdd anunciada hace un año por la empresa será ejer­cida en un periodo de cuatro años, y que la construcción de dos nuevas plantas sigue adelante, una para producir alimentos para mascotas en Silao y otra más en Ocotlán para producir fórmulas para bebés.

Pepsico anunció inversiones por 5,000 mdd y tiene planes para expandir su producción e imple­mentar nuevos sistemas de reparto; “generalmente, las inversiones se miden por su capacidad para generar flujo de efectivo y aunque los montos anunciados hace 12 meses hoy valen 14% menos, la mayoría de las empresas apuestan a compensarlo con las exportaciones”, señala Víctor Esquivel, socio líder de Asesoría de KPMG México.

Las inversiones no vienen solas y generalmente son precedidas por otras más. KIA Motors anunció una inversión de 1,500 mdd para colocar una planta de producción en Pesque­ría, Nuevo León; sólo esta operación traerá a la entidad 14 empresas fabri­cantes de autopartes que se sumarán a la cadena de valor de la armadora surcoreana.

De acuerdo con la SE, el sector automotriz siguen siendo el más dinámico en la generación de IED en México y en los últimos cuatro años las principales armadoras que operan en el país anunciaron inyecciones de capital por 19,000 mdd.

Es un hecho que el sector indus­trial sigue siendo el principal tractor de IED a México. De acuerdo con la SE, durante 2014 la división de manufactura captó 12,870 mdd, 57% del total recibido, mientras que el sector automotriz atrajo 33.7% de la inversión de ese segmento.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las exportaciones manufac­tureras en 2014 crecieron 7.2% y las automotrices lo hicieron 11.9%, con respecto al año anterior. En total, las exportaciones en el último año au­mentaron 4.6%. Mientras que duran­te el primer mes de 2015, las ventas al exterior del sector manufacturero aumentaron 5.6% y las automotrices lo hicieron 15.3%.

“La recuperación que comienza a observar la economía en Estados Uni­dos será un factor determinante para el sector manufacturero en México, ya que se prevé un incremento de las exportaciones hacia el vecino país del norte, lo que hace suponer que podría aumentar el número de inversiones”, dice Sergio Kurczyn.

Analistas financieros estiman que las inversiones anunciadas por parte de las armadoras de autos, aún no genera toda la derrama que se espera del sector, por lo que se prevé que veamos cada vez más empresas de autopartes llegando al país para inte­grarse a la cadena de valor del sector automotriz. Tan sólo al cierre del año pasado, las empresas fabricantes de autopartes invirtieron 1,903 mdd, 64% más que en 2013.

Apenas en febrero pasado, la au­topartera japonesa Nissin Manufac­turing anunció su llegada a San Luis Potosí, entidad donde instalará una planta para la fabricación de balanci­nes para proveer a Honda de México; la inversión anunciada fue de 41 mdd en una planta en la ciudad de México, mientras que el Banco Santander divulgó que realizaría inversiones por 10,000 mdd en los próximos años, con el fin de modernizar su infraes­tructura y destinar créditos a las pequeñas y medianas empresas.

No obstante, la expectativas de crecimiento siguen centradas en los efectos que pueden traer las reformas en energía y telecomunicaciones (este último sector, en enero pasado, generó el primer impacto con la com­pra de Iusacell y Nextel por parte del gigante AT&T, por 4,375 mdd.

En el sector energético, el escena­rio de los bajos precios del petróleo hace suponer que las inversiones en este sector se detendrán; la realidad es que la definición de la licitación

Por su parte, Hyundai Mobis — filial de Hyundai y Kia— realizó una inversión por 418 mdd destinada a la construcción de una planta en el estado de Nuevo León, en donde pro­ducirá módulos y focos para ambas armadoras a partir del año 2016.

Solamente el puerto interior de Guanajuato tiene compromisos de recepción de inversiones por 2,900 mdd para los siguientes años, que se destinarán principalmente al sector automotriz y de autopartes.

Empresas del sector servicios también han anunciado inversiones en el país. Cisco invertirá 1,500 mdd para la fabricación de components de la Ronda I será determinante para conocer los primeros efectos de las reformas.

“Por lo pronto, los proyectos de exploración en aguas profundas quedarán en espera y las inversio­nes se concentrarán en fortalecer y desarrollar la infraestructura de gasoductos y oleoductos que requiere el sector, para ser eficientes y abara­tar los costos de suministro al sector industrial”, apunta Víctor Esquivel.

En este mismo sentido, tres corporativos anunciaron ya su interés para invertir en el sector energético. Grupo Bal comunicó la creación de Petrobal, con el objetivo de participar en la exploración y extracción de petróleo. Mientras que Cemex hizo lo propio anunciando planes para desarrollar proyectos de gas natural y de energías renovables; en tanto que la refresquera femsa manifestó la compra de 227 estaciones de gasolina por 430 mdd.

Las cifras del Inegi revelan que hasta noviembre pasado la inversión fija bruta en México creció 4.7% con respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el acumulado enero-noviembre apenas aumentó 2%. La inversión de maquinaria y equipo creció 8.8% en los últimos 12 meses con respecto a noviembre, y el acumulado durante 2014 fue de 4.9%.

 

Claroscuros

En el actual contexto, parece complicado suponer que la economía mexicana crecerá más allá de 2.5% este año. De hecho, de acuerdo con las calificadoras de riesgo, México aumentó 14 puntos base su nivel de riesgo país, y aunque es menor al observado por Brasil y Rusia —que duplicaron su horizonte de contingencia—, los fundamentales de la economía mexicana parecen no ser suficientes como para pensar en un mayor crecimiento.

Ante este panorama, “el inversio­nista tendrá que ser más cauteloso en los próximos meses y, sin duda, una mayor volatilidad podría ser un factor para revisar los planes de inversión por parte de las empresas”, advierte Víctor Esquivel.

Sin embargo, mientras el mer­cado interno continúe deprimido, difícilmente se podrá pensar en una pronta recuperación económica, que es otra de las pinzas para atraer IED. Al respecto, Mario Vera señala: “Si se hiciera más dinámico el consumo in­terno, tendríamos más oportunidades de crecimiento, además de los planes que estamos implementando”.

“El fortalecimiento del mercado interno será uno de los principales retos de la actual administración. En el caso de la industria automotriz, in­centivar el crédito para la compra de autos nuevos será fundamental para el sector”, explica Ernesto Hernández con base en su experiencia en GM.

Lo cierto es que regu­larmente las inversiones de las empresas, por lo general foráneas, comienzan a ser tangibles hasta tres o cua­tros años después de haber sido anunciadas, por lo que algunos de los proyectos da­dos a conocer durante 2014 se verán reflejados hasta 2017 o 2018, y en el mejor de los casos hasta después de la mitad del siguiente año.

“Aunque los inversionistas serán más selectivos a la hora de decidir ha­cia dónde dirigirán sus capitales, Mé­xico sigue presentando ventajas que lo siguen haciendo atractivo para el inversionista foráneo, por lo que pese al actual clima político y económico, más empresas seguirán llegando a nuestro país en los siguientes años”, concluye Víctor Esquivel.

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