Cada uno de los mexicanos, al dar un repaso rápido a nuestra historia familiar, podemos reconocer un momento en el que una mujer sola nos sacó adelante. Las historias de las familias mexicanas están llenas de testimonios de esfuerzo y compromiso, pero en cada una de ellas sobresale, invariablemente, una mujer como un factor de unión, como el pilar de apoyo de padres, hijos y hermanos, y como ejemplo de fortaleza y capacidad.

Tengo el privilegio de haber colaborado con varias mexicanas distinguidas en las listas de Mujeres Poderosas de Forbes, como Gabriela Ramos, actual directora general de la OCDE, o Lorena Cruz, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres. Tengo, además, la gran fortuna de ser el candidato presidencial con más mujeres poderosas Forbes en mi equipo cercano de campaña: Claudia Ruiz Massieu, secretaria general del PRI, Vanessa Rubio, coordinadora de mi oficina, y Alejandra Lagunes, coordinadora de redes sociales.

México necesita de la inteligencia, la capacidad y la contribución sin restricciones de sus mujeres. Es por eso que he planteado como principal eje de mi campaña, la atención a las mujeres. En primer lugar, porque se trata de un imperativo moral y de una cuestión de respeto a los derechos fundamentales y apego a la ley. En segundo lugar, porque si cerramos la brecha de inclusión entre mujeres y hombres, podemos incrementar considerablemente el crecimiento económico, fomentar un mayor desarrollo y bienestar para las familias, y reducir, a la vez, los índices de criminalidad.

Es rotundamente inaceptable que dos de cada tres mexicanas mayores de 15 años hayan padecido alguna forma de violencia. Por ello, en mi gobierno incrementaré las penas para todas las formas de violencia contra la mujer y las homologaré en un código penal único. Además, implementaré un programa nacional de transporte público seguro, pues ahí suceden uno de cada 10 incidentes de violencia de género.

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Ninguna sociedad puede darse el lujo de desperdiciar la mitad de su talento. Sin embargo, en nuestra fuerza laboral hay una gran desigualdad. Mientras ocho de cada 10 hombres trabajan, sólo cinco de cada 10 mujeres están en la población económicamente activa. Para trabajos iguales, una mujer gana, en promedio, 84% del salario de un hombre. Mientras que, en promedio, el 13% de los miembros de los consejos de administración de empresas en el mundo son mujeres, en México esta tasa es de sólo el 6%. La principal razón por la cual las mujeres se retiran de la fuerza laboral o interrumpen su formación académica y profesional, es porque dedican una cantidad desproporcionada de tiempo a labores de cuidado y mantenimiento del hogar.

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La Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo, del Inegi, evidencia que, tan sólo en labores de cuidado, las mujeres dedican un promedio de 29 horas semanales, un 132% más que los hombres. Para resolver estos desequilibrios que impiden la plena realización de las mujeres, voy a ampliar la red de guarderías públicas e implementar en ellas un horario extendido (incluyendo horario nocturno), además de instalar casas de día para el cuidado de adultos mayores. También voy a cuadruplicar el número de escuelas de tiempo completo y otorgar créditos a la palabra a las mujeres, para que puedan poner un negocio y así ser independientes, productivas y llevar más bienestar a sus familias.

Asimismo, daré un impulso sin precedentes al bienestar económico de las familias más vulnerables por medio de un salario para jefas de familia, la incorporación de 2 millones de familias al programa de inclusión social Prospera, la erradicación del uso de fogones de leña o carbón que tanto afectan la salud de las mujeres y niños en 3 millones de hogares que no tienen cómo sacar el humo de su casa, y la incorporación al IMSS de las trabajadoras del hogar.

Me queda claro que empoderar a la mujer es empoderar a México; que proteger a la mujer es engrandecer a nuestra nación. Hemos visto que cuando las mujeres mexicanas participan en política, esta actividad se dignifica y se ennoblece; que cuando las mujeres mexicanas legislan, las leyes son más incluyentes y equitativas, que cuando las mujeres mexicanas diseñan e implementan política pública, los resultados son de mayor impacto, y que cuando las mujeres mexicanas destacan en el sector privado, las empresas mejoran en innovación, en ambiente laboral y en resultados financieros.

Felicito a Forbes por esta campaña de distinguir anualmente a 100 mexicanas sobresalientes.

 

La búsqueda de la igualdad de género será uno de los temas principales durante el próximo Foro Forbes Mujeres Poderosas, sigue la transmisión en vivo a través de Forbes.com.mx

 

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