DW.-  Si bien en países como Alemania, Francia o Estados Unidos la gente tiene que acostumbrarse a mantener la distancia social, puede hacerlo. En cambio, en los barrios pobres de ciudades de países emergentes como Nueva Deli, las favelas de Río de Janeiro o los township de Sudáfrica esto es casi imposible por falta de espacio.

Hasta ahora, en la mayoría de los países emergentes y en vía de desarrollo, los números de contagio por Covid-19 son relativamente bajos. Sin embargo, está claro que el virus se ha expandido en todo el mundo. Muchos países están tomando medidas para frenar el avance del nuevo coronavirus: India decretó el confinamiento por tres semanas para sus 1,300 millones de habitantes. En Sudáfrica, el Ejército controla el toque de queda.

Otros países, en cambio, reaccionan más lentamente: los mercados callejeros en Myanmar siguen siendo muy concurridos, el presidente de Tanzania mantiene abiertas las iglesias y su homólogo brasileño se refiere al letal virus como una “gripecita”.

Independientemente del desarrollo del número de contagios por el nuevo coronavirus, a nivel económico, muchos países ya resienten la crisis, que impacta a los países emergentes, escribe el departamento de análisis del banco alemán Deka-Bank.

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También el economista Rolf Langhammer, del Instituto de Economía Mundial, con sede en Kiel, se muestra preocupado. “Desde luego, en primer lugar, estamos siguiendo de cerca la situación aquí en Alemania”. No obstante, agrega, es importante no perder de vista al resto de los países. “Tras la crisis del coronavirus, la migración por razones de pobreza podría aumentar fuertemente en el mundo”, dice el experto en países emergentes y en vías de desarrollo.

La espiral de deudas seguirá girando

Tres factores son decisivos para determinar cuán fuerte será el impacto en los respectivos países: en primer lugar, muchos inversionistas se alejaron en pánico de las monedas locales de los países emergentes y en vías de desarrollo para adquirir dólares. “En pocos días, el capital desapareció de estos países en un abrir y cerrar de ojos. El dólar es la moneda refugio”, explica Langhammer, en entrevista con DW.  Como consecuencia, las monedas extranjeras pierden valor frente al dólar. Y las deudas en dólares se encarecen.

En segundo lugar, muchos países calculan sus presupuestos partiendo de precios más altos para las materias primas. La caída de los precios representa un gran problema. “Países como Nigeria, Brasil o Sudáfrica esperan que los precios aumenten rápidamente para disponer nuevamente de divisas”.

Por último, la baja demanda china afecta a casi todos los países. “Actualmente, estos tres factores negativos se están dando todos a la vez”, agrega Langhammer. Además, la crisis ha afectado fuertemente a países que dependen en gran parte del turismo, por ejemplo Tailandia. A estos les podría llevar más tiempo volver a contar con ingresos que aquellos países que están integrados en las cadenas de suministro globales.

¿Se avecina la próxima crisis financiera?

Asimismo, el banco Deka-Bank revisó a la baja el pronóstico de crecimiento para el año en curso para Asia, de 5.3 a 2.8%, y para América Latina, de 1 a menos 1.7%. A raíz de la pandemia del coronavirus, las monedas de muchos países se han devaluado. En las últimas cuatro semanas, el peso mexicano y el rublo ruso perdieron hasta un 20% frente al dólar estadounidense, el rand sudafricano y el real brasileño alrededor de un 11% respectivamente.

Mientras Europa y Estados Unidos aprueban gigantescos rescates económicos, aún no está claro cómo los países emergentes y en vías de desarrollo van a compensar las pérdidas por el virus y garantizar la paz social. El plan de ayuda económica de India, por un valor de 38,000 millones de euros, parece pequeño comparado al programa estadounidense por dos billones de dólares.

El científico de Harvard y economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Kenneth Rogoff, advirtió en una entrevista con la revista Cicero que “muchos países emergentes se darán cuenta que han acumulado demasiadas deudas”. Como consecuencia, será difícil obtener recursos para crear programas de ayuda económica.

Los países emergentes, que aún pueden acceder a créditos en los mercados internacionales de capitales, podrían excederse y dirigirse a una crisis financiera. “Si la demanda de China no crece rápidamente, los precios de las materias primas no aumentan y el dólar sigue siendo la moneda refugio, esto no se puede descartar”, dice Langhammer.

¿Quién ayudará a los países emergentes?

Una condonación de la deuda, como ha propuesto el ministro alemán de Desarrollo, Gerd Müller, tiene sentido sobre todo para los países emergentes, señala Langhammer. Pero, para ello, los bancos internacionales tienen que estar dispuestos a ayudar.

Finalmente, la principal ayuda podría venir de las organizaciones internacionales. Según cálculos prudentes de la jefa del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, tan solo los países emergentes podrían necesitar 2.5 billones de dólares.

Asimismo, instituciones financieras como el Nuevo Banco de Desarrollo de los países BRICS o el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura podrían estar dispuestas a ayudar. No obstante, Rolf Langhammer duda que a estos entes aún les quede mucho dinero.

De ahí que sea de desear que las medidas tomadas por los países emergentes y en vías de desarrollo para frenar la pandemia del coronavirus sean suficientes. Y es que los daños económicos ya son enormes.

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