El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) asegura que la desaparición del Seguro Popular y el deterioro del Sistema de Salud Pública durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador dispara 30.9 por ciento el gasto de los hogares en servicios médicos.

“Ante la falta de cobertura y escases de medicamentos en los hospitales y clínicas públicos, muchas familias, principalmente de bajos ingresos, han tenido que hacer frente a sus necesidades médicas a través de gasto de bolsillo con el impacto que esto implica en su economía familiar”, manifiesta el organismo dirigido por Carlos Hurtado López.

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Entre 2018 y 2022, el gasto de los hogares en salud se incrementó 30.9 por ciento, lo cual es evidente que los hogares han visto deteriorado su nivel de bienestar por esta situación, declara el órgano asesor del Consejo Coordinador Empresarial. 

Agrega que hay serios problemas de atención y distribución de medicamentos, aún con la megafarmacia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo cual aumenta la preocupación de millones de personas que todavía sufren de la ausencia de un servicio oportuno de atención médica.

Con la fractura del sector salud después de la desaparición del Seguro Popular para darle paso al Instituto de la Salud para el Bienestar (INSABI), el resultado fue un deficiente sector salud con notorias consecuencias negativas para los hogares de menores ingresos, en principio porque dejó de inmediato sin cobertura a un amplio porcentaje de la población, integrado desafortunadamente en su mayoría por familias de bajos recursos, expresa la institución que elaborara el análisis e investigación de la coyuntura económica.

Entre 2018 y 2020, 15.6 millones de personas se quedaron sin servicios de salud, lo que generó gran preocupación, sobre todo porque se dio en un momento tan complejo como fue el de la crisis sanitaria por Covid-19, expresa.

“Lo más preocupante es que este deterioro del sector salud se ha extendido en el tiempo. Cifras más actualizadas indican que entre 2020 y 2022, 14.7 millones de personas más se sumaron a la población que quedó sin servicios de salud. Esto significa que entre 2018 y 2022 se acumularon 30.3 millones que sufrieron esta situación”, asevera el CEESP.

El centro líder de investigación afirma que su discurso la administración actual insiste que su objetivo con el nuevo sistema de salud es garantizar la atención médica, el abasto de medicamentos y elevar la inversión en infraestructura de salud. 

“Es claro que el sector salud en México sufre de fuertes rezagos, incluso a nivel internacional muestra resultados decepcionantes”, añade.

Dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) México es uno de los países con los más bajos indicadores en salud. En el ranking de este grupo de países ocupa el último lugar en temas como enfermedades crónicas como diabetes y obesidad, así como en materia de mortalidad evitable. 

Una de las mayores preocupaciones en los países es la mortalidad infantil. Los datos de la OCDE indican que en México el nivel de muertes infantiles es de 13.8 por mil nacidos vivos. El promedio de la OCDE es de 4 por cada mil.

“No hay duda de la urgencia de fortalecer el sector Salud del país lo más pronto posible. No obstante, es claro que para ello se requiere de recursos económicos y que estos sean bien asignados”, comenta el CEEPS.

Un mejor sistema de salud debe tener la capacidad de ser lo más eficiente posible en materia de atención médica y su financiamiento; que asegure la atención de la población y el abasto de medicinas, insumos y dispositivos médicos, concluye. 

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