El presidente Andrés Manuel López Obrador cierra su primer año de gobierno con una economía sin crecimiento y con la sombra de haber estado en recesión técnica durante los primeros meses, es decir, de decrecer.

Esto contrasta con la promesa electoral de crecer 4% y con las críticas que hacía el hoy mandatario cuando era opositor a los sexenios pasados, en los cuales la economía se expandió 2% en promedio, una cifra mediocre, según decía él mismo.

La política económica neoliberal ha sido un desastre, una calamidad para la vida pública del país“, afirmó al rendir protesta como presidente el 1 de diciembre de 2018 ante el Congreso de la Unión.

López Obrador no llegó ni a 2% y en los primeros nueve meses de este 2019, el crecimiento fue 0%.

No obstante, no todo es culpa del actual del titular del Ejecutivo; de hecho, él recibió una economía con visos de contracción de parte de su antecesor, Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con los datos recién revisados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el último trimestre de 2018 (los dos últimos meses de Peña Nieto y el primero de López Obrador), el Producto Interno Bruto (PIB) del país se redujo 0.1% con respecto al trimestre anterior.

Economía alicaída

Desde 2018, la economía de México ha tenido caídas en algunos trimestres; este 2019 se ha encontrado prácticamente estancada.

El último trimestre de 2018 y los dos primeros de 2019 con cifras por abajo de cero conforman la recesión técnica que tanto se había augurado y que se ratificó con la revisión del Inegi a sus cifras, pues anteriormente las mediciones preliminares no habían caída en terreno negativo.

Este pobre desempeño de la economía se debe a factores tanto externos como internos, coinciden economistas.

En el entorno internacional, las disputas comerciales que abrió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con socios como la Unión Europea y China impactaron en la economía global.

México, al ser una economía abierta, depende mucho de los flujos de capital internacionales y ha resentido la desaceleración en la producción y comercio mundial, explicó Diego Alejo Vázquez, economista y politólogo por el Tecnológico de Monterrey y El Colegio de México, en entrevista con Forbes México.

En cuanto a factores internos, la llegada de López Obrador al poder trajo consigo muchos cambios en la manera de concebir la política en áreas como la social, energética y en materia de infraestructura; en general, un cambio en la manera que funciona el gobierno, consideró el especialista.

Lo anterior llevó a un proceso de ajuste que impactó en las decisiones de los inversionistas. Un caso particular que cimbró a la clase empresarial del país y causó incertidumbre fue la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) que se construía en Texcoco.

Aunado a esto, algo que sí se le puede achacar a la administración lopezobradorista es el subejercicio del gasto público en el que se cayó por tener un mayor control de los recursos a fin de disminuir la corrupción.

“Parte de por qué el ejercicio del gasto se hizo así fue por la manera y el cambio que implicó una política implementada inicialmente por el mismo Carlos Urzúa (exsecretario de Hacienda) de generar ahorros y cambiar la manera en que el gobierno hacía las compras, sus licitaciones”, afirmó Vázquez.

 

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