“Quiero que cuando mi hijo crezca no le digan que su mamá es pequeña, quiero que le digan que su mamá es una luchadora”, dice Cynthia Molano al otro lado del teléfono.

Ella es la primera diputada de talla pequeña en el país, es diputada federal suplente y hoy trabaja en iniciativas para abrir más puertas y espacios de trabajo para las personas con discapacidad, forma parte de la iniciativa Decididas, que busca difundir los perfiles de mujeres inspiradoras en diferentes ámbitos de la sociedad.

“Para emplear gente pequeña, las empresas sólo tienen que acondicionar el espacio de trabajo para que quede a la misma altura que para una persona de talla normal, a veces las empresas abren oportunidades de trabajo, pero nos mandan a las áreas poco visibles de la operación, queremos podernos desempeñar profesionalmente como cualquier persona”.

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Cynthia relata que, aún con una licenciatura en Ciencia Política y Administración, su esposo, también de talla baja, tuvo que tomar un empleo lavando autos por falta de mejores oportunidades y salario.

Aunque logren terminar una carrera, sólo uno o dos de cada 10 personas con enanismo logra desempeñarse en un empleo acorde a su formación profesional.

La organización Gran Gente Pequeña calcula que hay cerca de 13,000 personas de talla baja en el país.

El futuro debe ser justo

Como diputada, Cynthia Molano logró el reconocimiento a nivel estatal del Día de las Personas de talla Pequeña y Coahuila es la primera entidad en tener ventanillas bajas y un escalón universal en los edificios de gobierno y bancos.

Las personas que presentan condición de enanismo están reconocidas en la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, son sujetos a obtener placas especiales , tener jornadas de trabajo reducidas y requieren apoyo para tareas sencillas, como ir al supermercado, por ejemplo.

“Yo siempre digo que mis favoritas son las marcas de abajo en el supermercado, porque son las únicas que alcanzo”, bromea Cynthia Molano.

La realidad para las personas de talla baja es difícil incluso en procesos como la maternidad, pues Molano tuvo oportunidad de tener un parto en un hospital privado, sin embargo, explica, pocas personas en el sector público saben que uno de cada cuatro embarazos de mujeres de talla pequeña termina en la muerte del bebé, o que no pueden completar las 40 semanas de gestación ni tener partos naturales.

“Las mujeres no siempre pueden costear esa atención durante el embarazo y sufren lesiones”, señala.

Ocho de cada 10 personas pequeñas desarrollarán una discapacidad motora que se traduzca en el uso de sillas de ruedas conforme pasen los años. Por ello es que Cynthia quiere avanzar lo más posible en el camino a una cultura más abierta y más respetuosa para todas las personas que tienen una discapacidad.

“No pedimos que nos quieran o aceptes nuestra condición, la gente pequeña sólo pide respeto”, añade.

 

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