La luna, el único satélite natural de la Tierra, está cada vez más pequeño y arrugado, reveló una reciente investigación de la NASA.

Como resultado de su propio enfriamiento, el cuerpo celeste ha adelgazado aproximadamente 50 metros en los últimos cientos de millones de años, de acuerdo al análisis del Centro de Estudios de la Tierra y Planetas.

“Al igual que una uva arrugada que se seca hasta convertirse en una pasa, la Luna se está encogiendo a medida que su interior se enfría, lo que causa arrugas o fallas que se forman en su superficie quebradiza. Cuando se acumula suficiente estrés, libera los terremotos”, menciona la NASA en un tuit.

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A diferencia de las uvas, la corteza de nuestro satélite es menos flexible, por lo que a medida que se encoge se fragmenta. Esto genera las llamadas “fallas de empuje”, o arrugas, es decir secciones de la corteza lunar que se sobreponen entre sí.

No se trata del único planeta en nuestro sistema solar que experimenta “contracciones” con el paso del tiempo, asegura la NASA. Mercurio, por ejemplo, presenta fallas de empuje de hasta 1,000 kilómetros, mucho más grandes que las de la Luna.

El estudio, liderado por el científico estadounidense Thomas Waters, analizó mediante un algoritmo los datos provenientes de cuatro sismógrafos que fueron colocados en la Luna en las misiones Apolo 11,12,14,15 y 16.

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