¿Qué tienen en común una patología que se manifiesta en exceso de peso y otra en falta de atención? La ausencia de control.

Esta es la conclusión a la que llegó un equipo de científicos del Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG) luego de comprobar que los cerebros de los niños obesos y los niños con Trastorno por Déficit de Atención (TDA) funcionan de forma similar.

“El nivel de fallo de los niños obesos a dietas es muy alto. Además, tienen mucha impulsividad. Nos planteamos si podían tener un problema neurológico similar al de los TDA”, afirma la doctora Pilar Dies, de la Unidad de Neuroinvestigación Tecnológica DIBAH, en entrevista para Forbes México.

Misma disfunción

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La doctora y su equipo realizaron un experimento inédito. Se valieron de equipos de resonancia magnética con una potencia de 3 Teslas, que permiten visualizar con mayor precisión 256 vías de intercambio de información entre diferentes partes del cerebro.

El estudio consistía en analizar cómo los cerebros de un grupo de niños sanos y otro de niños obesos reaccionan ante tres estímulos: olor a cebolla, a chocolate y a acetona.

“Vimos que a los niños sanos se les estimulaba la región frontal del cerebro, pero no a los obesos. Éstos tenían activadas las zonas que controlan el impulso, igual que sucede con los TDA”, explica la científica.

La conclusión a la que llegó el equipo del Hospital Infantil fue clara: la obesidad tiene también raíces neurológicas. Y éstas son muy parecidas a las del TDA.

Misma solución

“Si sabemos que hay un fallo en la conectividad de los pacientes obesos, quizás podemos influenciar esta área para evitar que se desarrolle la obesidad”, afirman en el estudio publicado en 2015.

Con base en este mapeo cerebral, el departamento de Neurología del HIMFG ya forma parte del equipo interdisciplinario de profesionales que tratan la obesidad en edades infantiles.

En el Hospital Infantil, a los niños con exceso de masa corporal se les controla de la dieta, el ejercicio físico y se someten a terapia cognitiva-conductual. Junto con esto, se les prescribe el medicamento Vyvanse, que se da para tratar el TDA.

“Tenemos un chico de 9 años que pesaba 63 kilos. En doces semanas, llegó a los 49 sin pasar por ninguna restricción. El niño se siente que ahora puede controlar su deseo de comer”, afirma el jefe de ese departamento, el doctor Eduardo Barragán.

 

La Dra. Pilar Dies y el Dr. Eduardo Barragán. Foto: Israel Murdock para Forbes México.

El estado de la cuestión

Para el doctor Barragán, el logro de este cambio de abordaje de la obesidad está en el sostenimiento de un índice de masa corporal sano en los pacientes que reciben un tratamiento neurológico. Sin embargo, utilizar tratamientos para TDA en estos casos es controvertido.

Hasta el momento, la comunidad científica concuerda en que el exceso de ingesta de calorías que sufren los pacientes con sobrepeso y obesidad tiene múltiples causas.

Los expertos atribuyen esta enfermedad a factores contextuales o sociales, como la falta de ejercicio físico en personas que viven en grandes ciudades o los hábitos alimentarios familiares.

También señalan la influencia genética. Finalmente, existen trastornos mentales o emocionales, como la depresión, que también contribuyen a que algunos pacientes coman en exceso.

 

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