Al presidente López Obrador le interesa mantener la mayoría en el Congreso, por lo que el proyecto de incorporar la revocación de mandato justo en el año electoral es fundamental para lograr incidir en la elección de la Cámara de Diputados en 2021. Para diversos actores políticos, no únicamente Morena, es relevante avanzar en una Reforma Electoral que modifique diversos supuestos que dejó la reforma de 2014, pero esto implica la generación de consensos donde la revocación de mandato también tendría cabida. Es por ello que, ante la negativa de diversos actores por darle todo a Morena, el presidente prefiere ir por la revocación, sacrificando a la reforma electoral.

El hecho de que sea ratificación o revocación, como se discutió en algún momento, no es relevante para el presidente, lo importante es que pueda realizarse para volver a posicionar su imagen en el contexto de una competencia electoral. Las elecciones legislativas de medio término, suelen ser una especie de consulta sobre el desempeño del partido dominante, por lo que salir bien librado de dicho ejercicio le permitiría mantener los niveles de aceptación que ha logrado hasta ahora.

Al presidente le interesa pasar a la historia con un halo de éxito, para poder ubicarse al nivel de Juárez, Cárdenas, etc., por lo que estar posicionado a lo largo de su sexenio es fundamental para el efecto. Es implica, mantener mayoría en el congreso, para evitar estancamientos o retrocesos en los planteamientos que ha hecho hasta ahora, por ejemplo, una cámara de diputados que restrinja los recursos en el presupuesto a sus programas prioritarios minaría de manera importante su capacidad de control en diversas clientelas, pero también le obligaría a negociar con sus adversarios.

Si bien ahora la negociación no ha sido tersa, razón por la cual la revocación de mandato no ha sido aprobada desde el momento en que se presentó, así como otras iniciativas que podrían resultar relevantes para el presidente, con un congreso con menos aliados, sería mucho más complicado avanzar y mantener el nivel de aceptación que le permitan concluir el sexenio sin el déficit de popularidad de sus predecesores.

Es por ello que la Reforma Electoral puede esperar para otro momento, a final de cuentas, los viejos reclamos de Morena y el presidente sobre la parcialidad del mismo, pueden ser manejados con las estructuras actuales, al renovarse este año varias posiciones dentro del consejo general del INE, lo que impactará de manera determinante, no únicamente en las decisiones y acciones de ese órgano electoral, sino en la integración y decisiones de los OPLE, pues también comienzan a generarse las renovaciones de sus consejos generales, pues concluyen ya su cargo quienes fueron electos bajo el esquema actual en 2014, que son casi la mitad de las y los consejeros de un poco más de la mitad de OPLE que fueron integrados en esa época

Si bien el sistema electoral ha sido complicado de gestionar, no es irrealizable hacerlo en el modelo actual, por lo que es posible que sólo con forzar la salida de algunos consejeros del INE o rehacer la integración del mismo, o ambas cosas, se puedan lograr parte de los objetivos planteados. Pero si no se logran los consensos de rehacer al sistema como Morena lo planteó, con la designación de los nombramientos que vienen en el INE, así como del control de algunas posiciones menores y de los consejos de los OPLE, podrían estar en condiciones de tener un mejor espacio de competencia para el 2021, añadiendo la revocación de mandato, como la campaña particular del presidente para incidir en las preferencias de dicha elección.

 

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