La presencia de integrantes del Estado Islámico (EI) en nuestro país siempre ha sido un riesgo. La extensa frontera norte, y su porosidad, es un aliciente para entrar a la Unión Americana de modo clandestino.

El Departamento de Interior de Estados Unidos, envió reportes a la Policía Federal (PF) que señalan que tres integrantes de esa organización terrorista podrían estar en nuestro país.

Les han seguido la pista desde que llegaron a Panamá para trasladarse a Costa Rica. Son iraquíes y egipcios, por lo que su movilidad es detectable, hasta cierto punto.

La coyuntura es especial, porque el EI fue golpeado con severidad en los últimos meses, y es posible que estén planeando acciones espectaculares en Europa y en EU.

Las alertas se dan en un momento delicado, porque la PF está proceso de ser desmantelada y el Cisen en teoría opera cuestiones relacionadas con la seguridad pública y no la nacional.

Más vale que se aprovecha la experiencia con que ya se contaba en temas de terrorismo y que se utilicen las herramientas que existen para hacer frente a este tipo de amenazas.

En el pasado, las diversas dependencias de seguridad mexicanas, encabezadas por la Secretaría de Gobernación, tenían una coordinación permanente con sus homólogas norteamericanas y en particular con la CIA. Estos grupos hacía fusión de inteligencia y elaboraban productos que servían para la toma de decisiones de modo eficiente. Ojalá existan proyectos similares en la actualidad, aunque es dudoso, ya que el enfoque de seguridad está en otras variables.

La clave para nuestro país, en lo que respecta a los viajeros del EI, es detenerlos, o en todo caso poner los obstáculos que sean necesarios para que no crucen la frontera y ello se convierta en un doble riesgo: por lo que implica para los ciudadanos estadounidenses y por lo que podría significar en la retórica de Donald Trump contra nuestro país.

Hasta ahora, los terroristas que han actuado en Estados Unidos, han entrado por aeropuertos y con coberturas para poder permanecer el en aquel país. Es más, muchos de ellos pasaron años antes de actuar.

Pero el EI está en sus horas finales y las estrategias pueden estar cambiando por la urgencia y porque ya no van contar con muchas oportunidades para actuar.

Lo que no se puede hacer, desde de México, es no tomar en serio el aviso. Hay que hacer todo lo posible para dar una respuesta satisfactoria y en primer lugar la de establecer si se encuentran en nuestro territorio y, en su caso, determinar cómo ingresaron.

Después de todo, y esto también reviste de una oportunidad, se puede mostrar la utilidad de la colaboración en seguridad y la necesidad que tienen en Washington de que nuestro país participe y se interese en esos asuntos.

 

Contacto:

Twitter: @jandradej

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Batallas judiciales que libra el presidente AMLO
Por

A días de cumplirse un año de la elección de 2018, llevar a tribunales las decisiones del presidente parece una tendenci...